El mapa de las viudas

MARATÓN LITERARIO: ‘EL MAPA DE LAS VIUDAS’

El miércoles 23 de abril, a las 14.00 horas, están invitados a la Casa del Libro de la calle Fuencarral 119 (Metro Bilbao, Madrid) a un maratón literario en el que tendré el honor de participar con El mapa de las viudas.
Esta vez me acompañarán dos excelentes actrices que leerán algunos pasajes de la novela y le pondrán voz a Eleonora Maler, la protagonista.
Ellas son:

Inma Cuevas, Premio Unión de Actores a Mejor Actriz Secundaria de Teatro 2014 por Cerda, obra escrita y dirigida por Juan Mairena.
Algunos de sus trabajos en teatro han sido: MBIG (Macbeth International Group), dirigida por José Martret en La Pensión de las Pulgas; True West de Sam Shepard, dirigida por José Carlos Plaza; La nieta del dictador de David Desola y dirigida por Roberto Cerdá, entre otras. El 8 de mayo estrena Constelaciones, una obra de Nick Payne, en sala Kubik Fabrik junto a Fran Calvo dirigidos por Fernando Soto.
En cine y televisión ha participado en: Lo contrario al amor de Vicente Villanueva; Al final del camino de Roberto Santiago o en programas como Galerías Velvet o La señora.
y

Ana Bettschen, integrante de la compañía Impromptus Investigación Teatral y profesora de técnicas de improvisación e interpretación en Laboratorio de Teatro William Layton.
En teatro ha trabajado en Romeo y Julieta de William Shakespeare dirigida por Francisco Vidal; Impromptus Op. 90 y Opus 91 ambas bajo la dirección de José Juan Rodríguez. Asimismo, ha participado en ha participado en Delirio, El príncipe y la corista, Heridas, Mujeres en la cornisa y Levante y ha estado dirigida por Antonio Llopis, Adolfo Simón y Carmen Losa.
En cine ha trabajado a las órdenes de Jordi Costa en Piccolo Grande Amore y La lava en los labios.

EL MAPA DE LAS VIUDAS EN ‘DIARIO SIGLO XXI’

Foto by Sandra Brun

 Por Herme Cerezo (Valencia)

A finales del verano de 1960, una serie de asesinatos en la ciudad de Stralsund, al norte de la República Democrática Alemana, agudizan la locura de Eleonora Maler. En ella conviven dos existencias paralelas: la mujer que fue hasta terminar la guerra y la personalidad que se originó una trágica noche de 1945. Pero ambas —la cuerda y la enajenada— son una, comparten el mismo cuerpo y viven una vida común, acompañadas de una niña que arrastra su propia desdicha. En el asfixiante ambiente de una pequeña ciudad donde la Stasi se afana en controlar a todos sus habitantes, Eleonora tendrá que enfrentarse a sus propios miedos y a sus propios fantasmas: algunos sólo están dentro de ella, pero otros aún recorren las calles de Stralsund. En esta atmósfera asfixiante es en la que Daniel Dimeco teje su nueva novela, El mapa de las viudas, editada por Algaida, con la que acaba de ganar el XVI Premio Ciudad de Badajoz de Novela.
Daniel, enhorabuena por el premio, ¿en tu caso por qué resulta especialmente importante haber ganado el XVI Premio de Novela Ciudad de Badajoz?
En un autor de mi situación actual, lo más importante es que un premio como este te vuelve más visible, te brinda la posibilidad de abrirte un hueco y permite que la novela se lea mucho más, que es lo importante. El resto de ventajas que te ofrece el premio, dinero incluido, también es bienvenido.
En esto de ganar premios, influye la casualidad, la suerte…
Creo que sí, todo influye. Cuando termino una obra de teatro o una novela empiezo a enviarla a premios literarios. Psicológicamente me olvido de ella y, rápidamente, comienzo a escribir otra.
Eres dramaturgo, novelista, profesor de talleres literarios, ¿qué significa para ti la escritura?
No puedo imaginar mi vida sin la escritura. Lo hago desde siempre y como profesión desde hace diez años. Recuerdo que cuando era adolescente, mi vida consistía en inventar historias y personajes, relacionándolos entre sí. Sin embargo raramente las pasaba al papel salvo si consideraba que podían constituir un cuento.
 

Foto by Herme Cerezo

Por cierto, como también le ocurre a otros escritores, apenas queda huella de tu origen argentino en esta novela, ¿a qué se debe eso?

 

Llevo en España entre diez y once años, pero antes viví en Dinamarca y Francia. Con ello quiero decir que llevo muchos años viviendo fuera de Argentina. Además, mi mujer y mis amigos, mayoritariamente, son españoles y todo eso ha influido en que haya ido perdiendo el acento.

¿Cómo nació la idea de escribir esta novela?
Surge de una casualidad, de una anécdota familiar. Hace tres veranos fui a Argentina y mi madre me contó que enfrente de su casa vivía una pareja de médicos que atendían en su consulta pero que nunca recibían visitas en su casa. Jamás supimos qué ocurría en el seno de aquella familia y eso me produjo una gran curiosidad, tanta que decidí averiguarlo a través de esta novela.
El mapa de las viudas, ¿por qué este título?
Cuando comencé a escribirla se llamaba de otro modo, pero cuando surgió una situación concreta en la novela me gustó más este título. El motivo se explica al final del libro y prefiero no revelarlo y que lo descubran los lectores.
La novela tiene toques negros, cierta claustrofobia, algunos asesinatos ¿te atreves a etiquetarla?
Mientras escribo, el género es lo que menos me importa, pero luego me interesa porque me preguntan sobre ello y algo tengo que decir. La verdad es que tiene mucho de novela psicológica y, como hay varios asesinatos, producto de las tensiones que se vivían entonces en la RDA, bordea el género negro.
¿Este relato sólo podría emplazarse en la RDA?
No, si hubiera escogido algún pueblo de la España de la Dictadura también hubiera servido. Necesitaba un lugar en el que existiese un gran silencio provocado por la represión, en el que ocurriesen cosas muy graves que nadie comenta por la situación política existente. En Argentina no podía ubicarla porque de la dictadura no se podía hablar en la calle, pero en casa, en familia, sí que era posible. En la RDA en ninguno de los dos espacios, calle o casa, se hablaba porque desconocían dónde estaba el espía.
Esta atmósfera tan asfixiante para los personajes parece ser que no es la primera vez que la tratas, ya que lo has hecho en obras anteriores, ¿qué te interesa de ella?
 

Me interesa arrinconar a los personajes, escarbar en lo que ellos no dicen a primera vista y tratar de llevarlos a una situación límite. Es algo que me divierte. Tal vez aquí se encuentre mi parte malévola, pero es con lo que más disfruto a la hora de escribir. Contar historias maravillosas no me atrae.

 

¿Y cómo se las ingenia un escritor para introducirse en la mente de una mujer trastornada? Y, sobre todo, ¿cómo te encuentras después de la experiencia?

Me encuentro fatal [Risas]. He ido reponiéndome poco a poco. Supongo que el teatro influye en mi forma de trabajar. Me concentro mucho en el personaje y en la situación que atraviesa. Para conseguirlo utilizo el sofá de mi casa, allí cierro los ojos y trato de introducirme en el interior del personaje. Luego intento aproximarme a su realidad. Unas veces lo consigo más y otras menos. Evidentemente, meterse en la mente de una mujer loca ofrece sus propias peculiaridades y he de nadar en el sufrimiento o en la felicidad del personaje. Cuesta, pero me gusta, resulta duro y agradable a la vez.
La obsesión de la protagonista por los murciélagos, ¿qué significa a nivel simbólico?
Tiene una parte simbólica muy importante. Trabajé los murciélagos pensando que eran un símil de la Stasi, la policía de la RDA, un parangón del excesivo control que existía entonces, aquellos miles de ojos que todo lo observaban y veían. Por supuesto, la llegada casi diaria de los murciélagos a su casa, en coincidencia con el coche que cada madrugada aparca a su puerta, retrotrae a Eleonora al trauma que sufrió en 1945.
En la novela aparece un matrimonio, el del médico y su mujer, que mantiene una relación compleja, donde ella condiciona los actos de su marido y le traza el camino a seguir.
Como decía antes, esta es la relación que dio pie a la escritura de la novela. Ella lleva la voz cantante en la relación y domina a su marido. Me interesaba mucho el contraste entre los dos, teniendo en cuenta que los médicos, en aquella época, eran personajes muy respetados y este tipo es un pusilánime. Pero lo más importante es lo que no se ve, lo que esconden y su actitud hacia los demás, que tampoco es muy habitual.
Trabant (coche fabricado en la RDA)

 ¿La vigilancia tan estricta de la Stasi era el equivalente a las cámaras de televisión que hoy encontramos en la calle, otra versión del Gran Hermano?

Sí, exacto. Ellos solían pasar muchas horas sentados en el coche, de hecho se dormían mientras trabajaban. Investigar la vida de la gente en un barrio, además de algún suceso interesante, incluye mucho aburrimiento. Pero el problema radicaba en que eran tantos los vigilantes que no se sabía muy bien quién pertenecía al cuerpo y quién no. Con semejante aparato era muy difícil que ocurriesen cosas sin que el estado se enterase.
Tras la caída del muro, ¿los archivos de la Stasi se destruyeron o siguen activos?
Tras la caída del régimen los archivos se abrieron y se permitió el acceso a investigadores y a las propias familias, porque hubo gente a la que le había ocurrido algo y, a pesar de las sospechas, no había constancia oficial de ello. Muchas personas, al consultarlos, descubrieron que su vida estaba completamente escrita en aquellos ficheros.
¿Podemos colegir que, debajo de la novela, subyace el miedo?
Sin duda. El miedo es como una especie de plasma que hay debajo y sobre lo que se sustenta toda la estructura de la obra. Nada de lo que ocurre en la novela sucedería del mismo modo sin ese miedo. Se necesitaba que la gente no hablase porque si contaba cosas, el secreto desaparecía y en la RDA se mantenían esos secretos gracias al miedo. Si alguien hubiera abierto la boca, las consecuencias hubieran podido ser devastadoras.
La última, ¿por dónde se moverá tu próximo proyecto literario?
Estoy preparando una novela, menos negra que esta, y más contemporánea, pero se encuentra en sus primeros trazos, con lo que no puedo adelantar mucho al respecto.

EL MAPA DE LAS VIUDAS EN ‘EL CORREO GALLEGO’



Por Xurxo Fernández para El Correo Gallego



Si alguno de ustedes viaja a Berlín, ha de tener presente una serie de cosas. Uno: que es hoy, muy probablemente, la capital cultural del Mundo. Dos: que es un sitio fantástico, por lo tanto, para apreciar el arte más vanguardista, la literatura más doliente y la música más contracultural. Y tres: que hay que tener un mínimo de memoria histórica para no meter la pata. ¿Por qué?
No. No me estoy refiriendo a los nazis, que era lo que todos ustedes estaban pensando. Y, aún así, habría mucho que hablar sobre el horror de un pueblo ante la actitud de sus gobernantes (bien: léanse a Erich Fromm, y que les cuente cómo el socialismo a secas puede convertirse en nacionalsocialismo). Me refiero, más bien, a los fantasmas de la que en tiempos llamábamos Alemania del Este. Esos que aún siembran el pánico muy cerca del Unter den Linden o la Puerta de Brandemburgo.
 

Que a nadie se le ocurra, en terreno de lo que fue el Berlín comunista, citar a la Stasi, la Policía política que los alemanes del Bloque Soviético copiaron del KGB. Porque hay cosas que una persona normal no puede recordar sin estremecerse, aún hoy, hasta el tuétano.

 

La imagen de los murciélagos y de sus oídos extrafinos son el símbolo de la persecución de la Stasi. Una pesadilla infinita…

Stasi
 

Hasta ahora, la obra que mejor contaba la época de la Guerra Fría en la RDA era un film de título borgiano: La vida de los otros, de Florian Henckel von Donnersmarck.



Daniel Dimeco y Xurxo Fernández
Santiago de Compostela
Foto by María Arias


El mapa de las viudas

El argentino Daniel Dimeco ha ganado la 16ª edición del prestigioso Premio de Novela Ciudad de Badajoz con una novela espléndida precisamente sobre la Stasi. Se llama El mapa de las viudas y la ha publicado Algaida.
 

Todo ocurre en Stralsund, una ciudad como otra cualquiera, situada al norte de la llamada entonces Deutsche Demokratische Republik.

Son los años sesenta. El momento álgido, pues, de la Guerra Fría. La persecución de la disidencia es bien conocida, y ha sido popularizada mucho y bien, entre otros, por John Le Carré.
 

Aquí, esa caza de brujas adquiere tonos más oscuros aún que en el maestro de la novela de espías. Hay la imagen del murciélago: el oído que todo lo oye (uno de cada 50 habitantes es un chivato). La consecuencia es la locura. O sea: el personaje central, Eleonora Maler.

Una vieja historia contada brillantemente con aires nuevos. Magistral. Efectivísima. Trágica. Todo un acierto.

Santiago de Compostela.
Lunes 3 de junio de 2013

LA PORNOGRAFÍA DE LA ENTREVISTA: DANIEL DIMECO


Fragmento de la entrevista hecha por el dramaturgo Raúl Quirós Molina a Daniel Dimeco para el blog Ahora te toca escribir y publicada el 15 de noviembre de 2013.

Daniel Dimeco y yo nos conocemos desde hace más de tres años, hemos leído o asistido a las obras del otro y sin embargo no nos hemos encontrado cara a cara aún. Empiezo a temer que en realidad nos estemos esquivando, como duelistas esperando el momento último.

 
He considerado que entrevistar a autores reconocidos como Daniel Dimeco puede dar un poco de aire a aquellos que vengáis al blog en busca de inspiración. Daniel es un escritor total: ensayo, teatro, novela y blog forman el grueso de su obra, aunque con toda seguridad guarda en cajones composiciones que aún no se ha atrevido a mostrar.
 
He querido mantener la entrevista o conversación lo más corta pero intensa posible, siguiendo el espíritu de brevedad de este blog. Creo que el experimento ha funcionado.
 
Raúl: Lo primero, Daniel, es agradecerte mucho tu amabilidad  a la hora de responder estas preguntas. Para presentarnos a nuestros lectores, debo decir que, a pesar de no conocernos en persona aún, Daniel y yo hemos mantenido una correspondencia, por así decirlo, intransitiva. Ambos cursamos en años distintos  el curso de escritura teatral en William Layton, de la que salieron La mano de János y Cuerpo Dividido. Ambos hemos estrenado en Madrid recientemente (Los ojos cosidos y también Cuerpo Dividido). Esperemos que nuestro encuentro sea lo antes posible, o al final parecerá que somos personajes de alguna extraña película de Dopplegangers.
 
Daniel: Nuestro trabajo se parece mucho al de los andantes y, en tal caso, qué mejor que tener un doble que nos permita bifurcarnos tantas veces como lo necesitemos o lo deseemos. ¿Te acuerdas de 84 Charing Cross Road, aquel libro de Helene Hanff o de la película? De momento nuestra relación “epistolar” se aproxima a la que mantenían la escritora y el librero, aunque confío en que pronto nos veamos e intercambiemos charlas y pareceres sobre el teatro, la literatura y todo aquello que nos mueve y nos hace sentirnos especiales. Gracias por invitarme a charlar, Raúl.
 
Raúl: No me gustan las entrevistas previsibles. Quizá por el hecho de que yo también soy escritor y en las pocas entrevistas que me han hecho responder a preguntas como ¿cuáles son tus referencias? o ¿cómo te gusta escribir?, me ha resultado violento, como si el entrevistador quisiera meterse en mi cuarto o en mi biblioteca y fisgonear allí. Siempre he encontrado sospechosa esta actitud de madre cotilla que trata de averiguar si guardas revistas pornográficas bajo la cama.
 
Daniel: Esas preguntas no me resultan violentas, sinceramente, aunque pueden parecerme sin interés para el lector, pero no te lo podría asegurar. También es cierto que, una vez que aceptamos charlar con el entrevistador, damos plácet a que nos pregunten por “intimidades” que atañen a la labor de escribidores, pero el entrevistado es quien pone los límites y, en mi caso, la frontera la dibujo en el momento en que me preguntan “cuánto de ti hay en la novela o en la obra de teatro”. Sencillamente porque esa pregunta es irrespetuosa en sí misma y porque intuyo que la intención es adentrarse en un espacio absolutamente privado que no aporta nada a lo que haya escrito, máxime cuando mi métier no es la autobiografía. De cualquier forma, responder o sortear preguntas más o menos incómodas forma parte de nuestro trabajo, una labor que tampoco es complicada. Supongo que había que cuidarse con mayor celo en tiempos de los escritores cortesanos del siglo XVI o de los más contemporáneos que gozaban de la “estima” de la nomenklatura soviética y que, seguramente, tenían que esconder la “pornografía” en las tripas de sus animales domésticos.

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EL MAPA DE LAS VIUDAS EN ‘CUADERNOS DEL SUR’

Diario Córdoba – Suplemento Cuadernos del Sur (05.10.2013)
Por Javier Vázquez Losada

Daniel Dimeco (Argentina, 1969) es escritor y dramaturgo. Ha publicado la novela La desesperación silenciosa (Premio Fray Luis de León, 2010) y la obra teatral La mano de János (Premio de Teatro Antonio Buero Vallejo, 2010). Con El mapa de las viudas (Algaida Editores, 2013) ha obtenido el Premio de Novela Ciudad de Badajoz 2012.
-Su novela El mapa de las viudas se publica como obra premiada en el Premio de Novela Ciudad de Badajoz, ¿ayuda eso a las ventas, a conseguir un público más amplio o es del todo indiferente?
-No es indiferente en absoluto. Gracias al hecho de que mi novela ganó este premio ha sido editada por Algaida y esa visibilidad hace posible, por una parte, llegar a más lectores y, por otra, me permite ir cincelando un hueco con voz propia.
Eleonora, la protagonista, es un personaje muy complejo, ¿cómo lo aborda, cómo decide darle voz, contar su historia?
-Crear a Eleonora Maler significó un reto enorme y maravilloso, aunque debo reconocer que el proceso de trabajo fue mucho más fácil de lo que puede suponerse a priori. Realicé un viaje al universo de la protagonista, a su locura, a la Alemania de 1960 y escarbé en los cimientos de las historias individuales que aborda la novela, tratando de conocer los fantasmas que acompañan a los personajes. Indagué en sus pasados y entonces descubrí a las dos Eleonoras que conviven en un mismo cuerpo. Una está totalmente loca; la otra, que es prisionera de la anterior, siente la necesidad de expresar lo que ve y de comunicarse con esa otra parte suya, la enajenada, nacida como consecuencia de un trauma enorme.
-Su locura, o aparente locura, nace del nazismo, una de las mayores atrocidades que se conocen.
-Nace de un hecho concreto y brutal que se produce en un encuentro histórico: el choque frontal entre el último coletazo del nazismo y el primer puñetazo del comunismo en Europa Oriental. Pero la enajenación de Eleonora no está ligada a ideologías, su origen está en actos bestiales de los que son capaces ciertos humanos que se ampararon en el caos y, posteriormente, en la impunidad protectora del régimen de la RDA. Eleonora refleja un trauma universal: el que sufren muchas mujeres en periodos históricos convulsos. Traumas que se ven obligadas a afrontar en soledad.
-La Stasi, la DDR, lugares a los que solo podemos acceder con la imaginación y la lectura ¿cómo ha sido ese proceso?
-¡Excitante! Siempre que empiezo a trabajar en un proyecto me estimula conocer el ambiente en el que asentaré la historia y que rodeará a los personajes. Es un modo de entender el mundo que empieza a abrírseme. La historia que narro en El mapa de las viudas habría sido muy distinta si la hubiera emplazado en Córdoba o en Tokio. Por una cuestión socio-cultural y porque la antigua RDA creó un sistema de control absoluto sobre todo lo que se movía dentro de sus fronteras, capaz de la más fina sutileza para que nadie olvidara que el ojo de Orwell les vigilaba de día y de noche. Un sistema de una crueldad sin parangón a cargo de la Stasi, el órgano estatal parido a imagen y semejanza de su “gran hermano” soviético, el KBG. A través de lecturas, películas, fotografías, imaginación y mucho trabajo me fui aproximando al espíritu de toda aquella invención faraónica.
-Los fantasmas del pasado, siempre están ahí, acechando, ¿tiene los suyos propios?
-Nadie se libra de ellos. La diferencia con Eleonora Maler es el grado de hostigamiento que los fantasmas producen en ella. Yo puedo cargar con los míos sin descansar en sus brazos.
-Dos perspectivas, dos narradores…
-La que narra la historia es la protagonista, algunas veces lo hace desde el punto de vista de la cuerda, la mujer que fue hasta una trágica noche de su vida; en los momentos en los que se requiere de mayor intimidad lo hace la enajenada. Dos perspectivas diferentes: como protagonista y como testigo de los hechos. Ese desdoblamiento obliga a la cuerda a usar el pronombre ella, porque le cuesta reconocerse a sí misma en la loca que es, ver en lo que se ha convertido.
-Es novela negra, es novela de intriga, novela social, pero, sobre todo, es una novela, un relato sobre la impunidad.
-Verdaderamente, no me preocupan las clasificaciones, sí que sea una novela, la mejor que pueda escribir y, para ello, sólo me centro en la historia y en sus habitantes. Estoy de acuerdo con usted en que es un relato sobre la impunidad, el abuso cebado por el miedo aterrador y el silencio cómplice de los actores. Los muchos elementos de índole psicológica que se entrecruzan crean un ambiente hermético, una verdadera jaula donde los más fuertes e inescrupulosos consiguen sobrevivir destruyendo la vida de los otros.
-Es autor de teatro, también. Se puede percibir algo de ello en la novela, la precisión en la aparición de personajes, el cuidado por el escenario…
-Llevo a cabo el mismo proceso creativo, tanto para novela como para cuentos o teatro, porque creo firmemente en la escritura que me regalan los personajes. El lector tiene que verlos deambular como si se tratase de una película. Tanto en un género como en otro, nuestra obligación es evitar que los personajes carezcan de fuerza, de lo contrario acaba siendo una mera acumulación de texto.
-Una de símbolos: el título de la novela. También los murciélagos.
-El título hace referencia a un mapa diabólico trazado al final de la II Guerra Mundial por una parte de esa impunidad de la que hemos conversado antes. En cuanto a la figura de los murciélagos, cada lector puede interpretarla libremente sin perder de vista las condiciones psíquicas de la protagonista. La presencia de estos animalitos es constante, como la propia Stasi con sus múltiples agentes y chivatos. Paradójicamente, como cito en el epígrafe de la novela, el eco captado por el finísimo oído de los murciélagos les informa de la distancia, situación y movimiento de las víctimas.
-Lo próximo que escriba, ¿toca relajarse, suavizar la mirada o, por el contrario, seguirá escudriñando en la negritud del alma humana?
-Mi función como escritor es ir más allá y tratar de desenterrar lo que nadie cuenta de primeras, como un buen periodista entrevistando. Por lo tanto, espero no suavizar la mirada ni relajarme. Sí le puedo adelantar que, en el nuevo proyecto de novela, variará la ambientación en la que emplazo la historia y las magulladuras en las almas de los personajes, respetando el estilo que tanto me ha costado encontrar y siendo fiel a mí mismo.

OLELIBROS RESEÑA ‘EL MAPA DE LAS VIUDAS’

Daniel Dimeco nos reta con El mapa de las viudas (reseña en Olelibros 26.06.2013)
Esta novela que es un poliédrico puzle psicológico de una mujer, un pueblo y una época.
El mapa de las viudas (Algaida) de Daniel Dimeco no es una novela amable, sencilla de leer y fácil de digerir, sino que entraña cierta dificultad porque reta al lector a que encaje las piezas por él mismo.
La novela fue premiada con el XVI Premio de Novela Ciudad de Badajoz, que dada la complejidad y la temática del libro, alejado de los tintes comerciales, se hace un gran honor eligiéndolo puesto que nos encontramos ante una obra profunda y bien escrita que nos cuenta más cosas entre líneas que de manera explícita.

La protagonista es una víctima de la II Guerra Mundial, que habita en un pueblo de la República Democrática Alemana en 1960; con una doble personalidad marcada incluso por el cambio de narrador, que nos sorprende trasladándose a la primera persona, de la tercera, para explicar estas dos personas que habitan en una. Una mujer que se debate entre la cordura y la locura, que convive con sus obsesiones y una niña que se ve arrastrada al mundo inconexo de Eleonora, que es el nombre del personaje central. Así es el principio, pero a medida que avanzas en la lectura descubres que nada es lo que parece y que las huellas de una brutal guerra dejan secuelas insuperables. Es una tremenda reflexión sobre la guerra y sus consecuencias, pero sobre todo, sobre la maldad y el horror, sobre el ser humano y su capacidad para hacer daño a los demás.

La trama se completa con extraños asesinatos que son el ingrediente que acaba de dar a esta novela el toque definitivo; que tiene el valor añadido de unos secundarios de lujo. Nos encontramos con personajes dignos de estudio con detenimiento y con una estructura que va enredando al lector poco a poco ya que tendrá que pensar en la historia para poder ir encajando pieza a pieza, imposible no tenerla en la cabeza.
Una novela que requiere concentración pero con la que se ven compensados todos los esfuerzos. Contra el olvido de la memoria para que no nos acabe disparando por la espalda, es el gran alegato de este libro que plasma a la perfección el síndrome o los síndromes que aquejaron a los alemanes orientales, vigilados férreamente por la Stasi, tras la II Guerra Mundial. Es poco probable que al terminar de leerla seamos capaces de sacar nuestra mente de este mapa, donde, seguramente, se quedará vagando durante días. Una novela que deja huellas, no sólo por la historia que cuenta, también por cómo la cuenta. En definitiva, es soberbia.
Para más información, buscad en la librería de Olelibro, allí podréis leer la sinopsis de este magnífico libro.

LOS MIEDOS DE ELEONORA MALER (elEconomista.es)

Stralsund, Pomerania
elEconomista.es
Santiago de Compostela, 2 jun (EFE)

El escritor argentino Daniel Dimeco se adentra en la atmósfera de la República Democrática Alemana en su nueva novela El mapa de las viudas, ambientada en la ciudad costera de Stralsund y cuyos protagonistas son personas “perseguidas por los fantasmas de su pasado”.

 
Así lo ha explicado el autor en una entrevista con Efe en Santiago de Compostela, donde se haya con motivo de la promoción de su libro, publicado por la editorial Algaida y ganador de la XVI edición del Premio de Novela Ciudad de Badajoz.
 
La trama de la novela comienza en una noche de verano de 1960, cuando, a raíz de unos asesinatos, aumenta y llega a un extremo insostenible la locura de la protagonista, Eleonora Maler, desencadenando situaciones que van a ayudar a desvelar oscuros secretos escondidos hasta ese momento.
 
En el asfixiante ambiente de esta pequeña ciudad, donde la Stasi, Ministerio de Seguridad del Estado, lo controla todo, Eleonora “tendrá que enfrentarse a sus propios miedos”, explica el escritor argentino.
 
Asimismo hizo referencia a la gran labor de documentación que tuvo que llevar a cabo para escribir la novela. “Me empapé de la historia de la Alemania Oriental de después de la Segunda Guerra Mundial”, pero dijo que es algo que hace con “muchísimo placer, ya que me gusta de siempre la historia”.
 
Daniel Dimeco
en Santiago de Compostela

 

Graduado en Ciencias Políticas, el escritor y dramaturgo Daniel Dimeco ha ganado diversos premios en ambos ámbitos, como el Premio Fray Luis de León por su novela La desesperación silenciosa, o el Premio Antonio Buero Vallejo con la obra teatral La mano de Janós.
 
“Considero que los premios son básicamente incentivos y que son fundamentales a la hora de publicar tal como está el mundo editorial”, opinó el autor.
 
También expresó su parecer acerca de la situación literaria actual, que resumió en que “la edición no esta en su mejor momento, la crisis afecta, pero soy partidario de que pone las cosas en su sitio y probablemente pinche la burbuja literaria”.
 
Dimeco declaró que en estos momentos ya tiene forma su próximo proyecto literario, una novela de la que no quiso desvelar nada, tan solo que no será “tan agobiante como la anterior”.