España

LAS SIETE VIDAS DEL CANGREJO

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Me he pasado la tarde mirando impaciente el reloj, calculando la hora en función de las sombras en el suelo, dice uno de los personajes creado por Rebeca García Nieto en Las siete vidas del cangrejo.

Creo firmemente en que el acto de escribir requiere de pulso. Se trata de una urgencia vital del autor, una necesidad imperiosa de darle salida a las voces interiores. En esa desesperación, porque es una desesperación camuflada, buscamos la puerta más apropiada que nos ayude a salvar las apariencias y a purificarnos espiritualmente. Al fin y al cabo, como dice la propia autora, la escritura es un modo de vivir, de ser…

Una de las características más admirables de Rebeca García Nieto, de la escritora, es el coraje de adentrarse en temáticas poco transitadas en las letras españolas contemporáneas. Y digo que tiene coraje porque se atreve a salir de la zona de confort que asegura el aplauso fácil y la narrativa pobre.

Rebeca cose los remiendos de vidas desgajadas, de historias que duelen y supuran. Crea mundos basados en relaciones humanas complejas, como lo son todas en la realidad, pero centrándose en esos detalles que sólo ve el ojo clínico de quien asume el control de la escritura desde las tripas y sin miedo.

Una de las características más destacadas de los cangrejos es que vagan sobre el fondo de las profundidades. En Las siete vidas del cangrejo Rebeca nos invita a bucear en ese fondo de aguas habitadas por seres encerrados en sus problemáticas que intentan comunicarse pero no lo consiguen del todo.

En este libro Rebeca habla de temáticas grandes y no lo hace al pasar, habla de la extremaunción, del aborto, de la enfermedad… Son siete historias en las que priman las bromas de la mente, sus arrebatos. Las bromas de las células, sus arrebatos. Este libro habla de la enfermedad como un estadio de distanciamiento entre los seres humanos. Historias de una enorme intimidad en las que el lector se asoma a través de una ventana indiscreta y observa las miserias y alegrías ajenas.

Una característica estructural muy interesante de Las siete vidas del cangrejo es los escenarios, espacios pequeños y cerrados que obligan a los personajes a repetir acciones poco gratas, casi a modo de giro de la rueda de las cobayas. Esos escenarios son: una rayuela, un retrete, una cárcel (prisión u hospital), un sitio donde se desarrolla una relación madre-hija, la red o el chat (algo aparentemente abierto y tan cerrado al mismo tiempo), el vientre de una madre… Microcosmos cargados de intimidad. Y en esa intimidad anida el dolor. De esos escenarios surgen frases tan literariamente maravillosas como potentes por su crudeza como los monstruos de los que nos pasamos la vida intentando protegerlos somos también los padres.

Las siete vidas del cangrejo es un libro de secuelas, psicológicas y físicas, de personajes que padecen y que García Nieto, mediante diferentes juegos de estilo y tipografías, los presenta en sus mundos y los abraza a todos juntos al final del libro en un apartado que ha titulado Acta de Sesión.

No soy capaz de definir el género del libro y tampoco estoy seguro que haga falta hacerlo. Son siete relatos entrelazados en esas profundidades de las que hablaba más arriba. Es una novela coral. E, incluso, son siete breves historias teatrales. Que el lector decida.

Una rayuela al estilo Cortázar con múltiples finales, tantos como personajes que la habitan. Un juego que es una repetición mecánica de la lucha hasta el agotamiento y sin dibujar jamás el último peldaño (el Cielo), el del descanso.

Como lector y como colega admiro la escritura de Rebeca por su profesionalidad, su audacia temática, su inquietante conocimiento del alma cerebral de los humanos (vicio de su otra vida profesional) y por invitar al lector a rozar las cicatrices.

Las siete vidas del cangrejo
Rebeca García Nieto
Editorial Alegoría 2016

LA TIERRA QUE PISAMOS

Ex-farm laborer in his yard. Teviston, California.

by Matt Black

Iosif lleva las botas puestas, con ellas debería caminar hacia la muerte, cosa que ansío que suceda esta misma noche. Ella cuida de su marido, héroe del Imperio, postrado en cama en una finca de Extremadura. Ambos son de buena estirpe, provienen de algún lugar del norte, de donde parten los conquistadores que se han apoderado de España.

El choque metálico de una cuchara contra el perol, el arrastrar acompasado del esparto sobre el suelo de piedra antigua, el rechinar de la cama donde el postrado se agita y acaba rasgando el día y hasta la noche. La monótona rutina de la casa, ahora que la colonia está pacificada, se ve alterada con la llegada de un hombre que no dice nada y al que ella decide empezar a alimentar, por caridad señorial, podría pensarse, pero no sólo por eso, contraviniendo las leyes del Imperio.

Leva, el mudo o el loco, tiene la cara rayada de sangre reseca, el pie descalzo, el pelo sucio y revuelto. La mirada se le ha vuelto amarilla, de a ratos adquiere una tonalidad sepia, de felino viejo, y el corazón le palpita lento en la palma de la mano para verlo y ser consciente de que está vivo.

Las palabras que hila Jesús Carrasco tejen imágenes poderosas, fuertes, como ocurría en Intemperie. A través de ellas, a la tierra se la vive, se huele la sangre, se palpa el frío en invierno y las sales de los sudores de los esclavos en verano. La tierra que pisamos es un nuevo universo rural que humedece los sentidos a través de ese lenguaje tan exquisito y riquísimo al que nos ha acostumbrado el escritor de Olivenza.

La tierra que pisamos
Jesús Carrasco
Seix Barral 2016

@DanielDimeco

CON LA TIERRA BAJO LAS UÑAS

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Emí Caínzos

Las manos escarban siguiendo la brújula de la intuición. Las uñas se vuelven sepia que es el color de los secanos. Los ojos gotean la ira y la impotencia. Las rodillas se abren paso entre los hilos de las medias y se tornan rojas y amoratadas después…

Allí no hay nada. Habladurías, leyendas, suposiciones… En los registros del hospital tampoco. Madres putas y madres santas que sólo tienen la certeza de haber parido, pero no lo saben por haber olido la piel lechosa de sus vástagos. Esposas y madres saben que sus maridos e hijos miran para siempre con los párpados cerrados en algún lugar donde no crecen las flores. En un pozo que se hunde en el averno, horadado en la tierra y convertido en tumba. La confusión se eleva en el aire, suspendida en fracciones de fracciones de partículas, una por cada lágrima. La España negra.

La búsqueda anda cual sierva detrás del dolor que nació de la estela del grito nocturno. El alarido estalló de una garganta quebrada, eco distorsionado del disparo de un revólver. El tiro traspasa la trasera de una tapia. ¿El origen de tanta angustia? Una delación, un ajuste de cuentas entre vecinos, una antigua pelea por gallinas y cerdos flacos.

La brutalidad se viste de ideología y la venganza ciega es el instrumento que sirve para esconder cadáveres junto a las raíces de los olivos o bajo el polvo deshidratado de las zanjas antes de que acampen las aguas llovedizas.

Los hermanos Quirós Molina, autor y director, hacen un trabajo narrativo-poético-teatral en Flores de España. La escenografía delimita con agobiante simbolismo el espacio sumergido del asesinado, las culpas del acusado, la cuneta y, sobre todo, el tiempo que pasa y que pasa y se aleja. Tres buenas interpretaciones muy bien espoleadas por el menor de los Quirós, el director. Un trabajo digno que habla de la deriva de la Guerra Civil y las cientos de revanchas arteras.

Flores de España
Texto: Raúl Quirós Molina
Dirección: Miguel Ángel Quirós Molina
Reparto: Rubén Labio, Naiara Murguialday y Emí Caínzos
Producción: Los Sueños de Fausto, S.L.
Teatro del Barrio (Madrid)

@DanielDimeco

LA LEYENDA DEL TIEMPO

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España cambiaba y se alejaba de la negrura rural. Bernarda abrías las persianas y la luz clara oxigenaba las sábanas castas. Camarón de la Isla astillaba el silencio dejando que el sueño volara sobre el tiempo hundido hasta los cabellos y lo convirtiera en una leyenda. Flamenco revolucionario que desgañitaba a los que se negaban a hacer trizas el pasado.

El sueño de libertad tardofranquista se iba haciendo realidad, incluso antes de la muerte de Franco y alcanzó su cénit la noche del 28 de octubre de 1982, cuando el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), liderado por Felipe González, consiguió la abrumadora mayoría absoluta de 201 diputados. Esa noche España había dado un paso más hacia la convivencia democrática civilizada. Media España celebraba, la otra mitad se acurrucaba en el vientre del miedo.

Entonces gobernaban Ronald Reagan y Margaret Thatcher en el orbe anglosajón, Helmut Köhl en la RFA, Andreotti era el capo de Italia, Hassan el rey de Marruecos y Brezhnev agonizaba en el Kremlin. La banda sonora era responsabilidad de Pink Floyd, Gabo colocaba el Nobel en una vitrina en Macondo y Rafaela Carrá invitaba a probar el sexo en el Sur. Miguel Bosé con su estética ochentera no era tan inalcanzable como hoy que es padre de familia numerosa. La picardía de Benny Hill se instalaba en los salones desde Santander a Cádiz y el Mundial de Fútbol ponía a España en el centro del universo.

En 2018 todo será diferente y A España no la va a conocer ni su puta madre. Lucía Carballal y Víctor Sánchez, también responsable de la puesta en escena en LaZonaKubik, recogen el guante que oportunamente lanzara Alfonso Guerra y le dan vida a cuatro descendientes de aquellos celebrantes del triunfo de Felipe González. En 1982 y en 2018 los personajes se enfrentan a dilemas e incógnitas muy similares. Tendrán que decidir sobre un espacio común, la casa de aquella abuela que ya no vive y una España que tampoco está como era hace treinta y cinco años. Una historia de sueños cumplidos y rotos, de anhelos y fracasos compartidos.

Lucía Carballal ha sido seleccionada recientemente para formar parte del laboratorio Escritos en la escena del Centro Dramático Nacional que se podrá ver en junio del año próximo.

La voz de Camarón resuena en el aire, intentando que los sueños sigan flotando como veleros.

A España no la va a conocer ni la madre que la parió
Autoría: Lucía Carballal y Víctor Sánchez
Dirección: Víctor Sánchez
Reparto: Carlos Amador, Lorena López, Lara Salvador, Bruno Tamarit y Silvia Valero.
Compañía: Wichita Co
Lugar: Kubik Fabrik / c/ Primitiva Gañán, 5
Fechas: 9, 10 y 11 de octubre
Horario: Viernes y sábado a las 20h30 / Domingo a las 19h30

@DanielDimeco

UN DÍA PERFECTO

by João Silva

Veinticuatro horas en las que se encadenan los tropiezos, la mente empieza a nublarse y casi todo corre un serio peligro de escaparse al control. Un día perfecto (2015) es un perfecto día malo en tiempos de guerra.

Fernando León de Aranoa escribe el guión basándose en el libro de Paula Farias y dirige esta película enclavada en la crueldad de la guerra de los Balcanes, la penúltima vergüenza (la última es la parálisis idiota ante los flujos migratorios descontrolados) de una Europa arrogante que durante mucho tiempo dio la espalda a la masacre. El cadáver de un hombre gordo yace en el fondo de un pozo del cual bebe todo un pueblo. El debate se instala entorno a acciones prácticas o a las reglas establecidas por los manuales de guerra escritos en Ginebra. Sí o sí hay que hacer algo antes de las veinticuatro horas, antes de que el agua deje de servir para el consumo.

Los Cascos Azules de Naciones Unidas, los cooperantes de Aid Across Borders, una población masacrada y una paz latente que se resiste y se quiebra, del mismo modo que la cuerda con la que pretenden sacar al muerto de las profundidades del agujero se deshilacha hasta cortarse. ¿Una metáfora? Desconozco la intención del director, pero me resulta interesante pensar en que es el reflejo de una sociedad que tira de ambos extremos hasta acabar en honduras ciegas, con el agua/soga al cuello o una bala en la nuca. Así, en apariencia, de repente.

La película es un interesante retrato de gente que pretende vivir en un escenario bélico, aunque los personajes femeninos huelen demasiado a tópico. Y unas interpretaciones excelentes de Benicio del Toro y Tim Robbins.

DULCE TRAGO DE LOCURA POÉTICA: LUCÍA CAMÓN

Foto de Lucía Camón


Lucía Camón es actriz, poeta y artista visual.
Su primer libro de poemas se titula Siete veces sí (Ediciones Libre Albedrío 2011).

El sonido de las palabras de Lucía Camón y la música de Borja Barrueta

Vancuber tiene edificios enormes
como carcajadas afiladas
y al fondo
una pradera verde
con nubes de tormenta.
Tiene un coche rojo
de los años 70
Y un río que a veces
lleva agua.
Vancuber tiene apartamentos
muy chiquitos
y también una casa en las afueras
con su solar y
su historia de terror.
Vancuber tiene pasos de cebra
y puertas diminutas
comida sin sal
y pepinillos en vinagre,
vasos de vodzca.

Foto de Lucía Camón

Vancuber es como
una gruta en plano,
como una nave nodriza
pendiente de despegue.
 
Vancuber es comida china
y alcantarillas de hierro,
pieles detrás de los cristales,
pis y perfumes.
 
Vancuber es una madre salvaje
con los pies metidos en el fango,
una cría de rata
que ama a los ratones de campo.
 
Una huella en la nieve,
y una pisada de vaca
en un campo de centeno.

INTEMPERIE

Foto: Alfredo Martínez
Una noche sin luna, un niño escapa de su casa con un morral a cuestas y se interna en el páramo. Eso es, en principio, Intemperie, la excelente novela de Jesús Carrasco editada por Seix Barral. El autor nos propone que nos traslademos, a través de las 221 páginas que conforman la obra, a un universo literario diferente al habitual, alejado de las urbes y la gente con estilo de diseño.
 
Carrasco escribe con la pericia de quien pareciera que tiene varias novelas en su haber (Intemperie es la primera y única que ha publicado el autor nacido en Extremadura y afincado en Sevilla), porque describe las situaciones, muchas de ellas son escenas de priciosa quietud, con el tono firme de Cormac McCarthyDavid Vann o Miguel Delibes. De hecho, es imposible resistirse a compararlo con los dos grandes escritores norteamericanos, literatura de la que el propio Carrasco ha mamado como lector.
 
Carrasco escribe de lo rural, de ese ambiente que tanto admiramos en grandes novelas como Los santos inocentes, de Delibes, y tan poco frecuentes en la literatura española actual, aferrada, de un modo casi obsesivo, a los empedrados de Barcelona y Madrid sin que esto, válgame Dios, constituya un pecado.

Intemperie ocupa un sitio que, de momento, está casi vacío, un espacio por el que el lector transita disfrutando de un lenguaje por demás exquisito y que hasta obliga a tener a mano el diccionario. Se trata de una incursión sin tamices al ámbito rural, a lo más crudo de un mundo mucho más próximo de lo que tendemos a creer. Carrasco imprime vocablos, habilidades propias del medio y conocimientos astrológicos básicos para que el personaje pueda guiarse en medio de la noche sin más brújula que la Estrella Polar. E imágenes de tanta fuerza como: Los sarmientos bravíos cruzándose unos sobre otros tejían sobre la viña una red de curvas fósiles.

 
Recreación de la sequedad (y de la sensación de sed) y violencia latente y manifiesta en la vida de un niño que escapa de su casa para evitar el avasallamiento miserable por parte de un alguacil que marca las reglas de la región a punta de escopeta. Frente a la desesperación y desprotección que nos regala Jesús Carrasco con el personaje del “niño” (así lo denomina durante toda la novela) está el “viejo”, el pastor de cabras con el que se cruza un día por casualidad y al que quedará unido (mutuamente unidos) hasta el final de la novela, modificando indefectiblemente la vida de ambos.



Intemperie
Jesús Carrasco
Editorial Seix Barral
ISBN: 978-84-322-1472-1
Año 2013

 

LA HORA VIOLETA

La hora violeta
Sergio del Molino (Madrid 1979)
Literatura Mondadori
ISBN: 978-84-397-2713-2
Año 2013
Hijo mío, ¿me perdonarás alguna vez? ¿Sabrás disculpar que no pueda salvarte? No sé ni siquiera si soy digno de reclamar tu perdón. No sé si merezco tus besos. Sólo puedo quererte de esta forma tan inútil y desquiciada. Sólo puedo acompañarte, aguantar tu mano en el dolor. Estás solo ante los monstruos, cariño mío. No sé ahuyentarlos, no sé evitar que te hagan daño. Incluso se me niega el último gesto heroico de sacrificarme por ti, de gritarte que salgas corriendo mientras soy devorado por los bichos.
‘La hora violeta’ a la que hace referencia el título de este libro hunde sus raíces en la poesía de Thomas S. Eliot. Es ese momento en la vida de una persona que puede enmarcarse entre paréntesis, un interregno, un estar de paso en un estadío incómodo y, por ende, de donde se espera huir con ansias para volver a instalarse en la realidad (en otra realidad), aunque ésta no siempre se presente fácil de reconquistar, máxime si se ha producido una rotura como la que experimentaron Sergio del Molino, el autor de este libro, y su mujer, Cristina Delgado, los padres de PabloLa hora violeta (Mondadori) es una autobiografía del dolor máximo, un dietario de una experiencia oncológica arrasadora.
Con pulso firme y maneras de seda, quizás inspirado en el Vaquero Gay, el muñeco que siempre estuvo junto a Pablo y que hasta el final del libro seguía vigilando su habitación, del Molino canta a la esperanza que alimentó desde el mismo comienzo de una travesía brutal que se inicia delante de una puerta con el rótulo de ‘Oncopediatría’, un viaje que se caracteriza, entre otras muchas cosas, por a partir de aquí, monstruos, como el propio padre de Pablo titula al primer capítulo del libro.
Sergio del Molino hace referencia a Mortal y rosa, el libro lírico y dolorido que Francisco Umbral cantó durante su propia hora violeta después de la muerte de ‘Pincho’, su hijo de seis años. Y a mí me ha recordado a otro libro de similares estocadas: Cuando muere el hijo (Emecé-Planeta), de Abel Posse. Los tres hombres y escritores comparten el conocimiento más íntimo de un dolor inenarrable y llegan a conocer la faceta más feroz del ensañamiento de la Muerte que, con ironía y sadismo, les ha sonreído a un palmo de sus caras.
Sergio del Molino
Foto: Un par de dos
Del Molino se acerca y se instala en la peor de las pesadillas y la pesadilla, incluso, se manifiesta metafóricamente durante una noche de hospital: Me acerco a la puerta, la abro y contemplo la fuente del chirrido que me pone tan nervioso. Un tren de camillas de muertos. Un celador tira de él como si fuese una locomotora, y arrastra unos vagones encadenados sobre los que alguien ha arrojado un montón de cadáveres. El despertar de ese sueño goyesco es, obviamente, suave comparado con el que antecede a la hora violeta.
Cierto, muy cierto es, el párrafo que el autor dedica al dolor y a la enfermedad: La gente se aleja, no te entiende, esperan que lo superes, que vuelvas a ser el de antes (…) No saben qué decirte, no saben qué hacer para que te sientas mejor, y acaban alejándose de ti. Terminamos solos en nuestro laberinto. En el laberinto del dolor.
La gran fuerza literaria de La hora violeta, descontando las dotes naturales del escritor madrileño, radica en el amor, en el amor más alto y hondo que se pueda experimentar, en ese amor que, de repente, se besa con el dolor más lacerante. La vida nos obliga a enfrentarnos a hechos con consecuencias difíciles de explicar racionalmente, pruebas de fe, que dirían los creyentes, putadas en toda regla, que dirían los agnósticos. Como en la película Amor, de Michael Haneke, Sergio del Molino nos acerca al estado más absoluto de pureza, de sentimientos, nos hace traspasar los límites y ver que es posible extraer fuerzas que se alojan en los resquicios más ocultos de nosostros mismos.
Sergio del Molino, periodista y escritor, nació en Madrid en 1977. El autor también ha publicado: Malas influencias (relatos 2009), Soldados en el jardín de la paz (ensayo literario – 2009), El restaurante favorito de Nina Hagen (dietario periodístico – 2011), No habrá más enemigo (novela – 2012).

POETA EN NUEVA YORK (FEDERICO GARCÍA LORCA)

(El Mundo, 26-03-2013)

Semanas antes de su muerte Federico García Lorca viajó a Madrid. No era un viaje al uso. Era el viaje de su última obra. Poeta en Nueva York viajaba junto a él en un sobre que dejaría sobre la mesa de José Bergamín, director de la editorial Cruz y Raya y que no vería la luz hasta cuatro años después.
 
Bergamín no pudo ver aquel día Lorca. Ya no le vería más y lo único que le quedaba era el último poemario del escritor que tras un sinfín de problemas Bergamín publicó en el exilio mexicano a su antojo.
 
Ahora, 77 años después de su publicación y 10 años después de que la familia del poeta adquiriera aquel sobre en una subasta, Galaxia Gutenberg edita y publica por primera vez el manuscrito original de ‘Poeta en Nueva York’ tal y como Lorca se lo entregó a Bergamín.
 
Esta edición, preparada por el hispanista británico y lorquista Andrew A. Anderson, sigue fielmente la última voluntad de Lorca. Un original, a medias manuscrito y mecanografiado, de cuya existencia y paradero se tenían hasta hace pocos años noticias inciertas.
 
Fue, de hecho, la Fundación García Lorca la que en el año 2003 adquirió en una polémica subasta en Christie’s por cerca de 200.000 euros el manuscrito original después de tras haber luchado en los tribunales por la propiedad del poemario.
 
96 páginas mecanografiadas y 26 escritas a manos que encierran los 32 poemas que dan forma a uno de los libros más importantes del surrealismo y que por fin se publican como el poeta quiso que fueran.
 
La vida de Poeta en Nueva York parece, con ello, retornar a la calma después de décadas de polémicas, dudas y tribunales. Después de que Bergamín publicara su propia versión, el manuscrito original, escrito entre 1929 y 1932 cuando Lorca era estudiante de la Columbia University, pasó a manos de una viuda amiga del editor que en 1979 le entregó el documento a la actriz mexicana Manola Saavadra que lo mantuvo consigo hasta el año 1999 cuando Christie’s lo quiso subastar.
 
Nunca se produjo esa subasta después de que los descendientes del poeta consiguieran que la Justicia lo parará al poner en duda la legitimidad de la propiedad del escrito.
 
Fue el Tribunal Superior de Justicia londinense el que puso punto final a esta batalla al sentenciar que el manuscrito pertenecía a Saavadra y que, por tanto, la actriz podría hacer con él lo que le viniera en gana. Al final el poemario regresaba a sus orígenes y por fin, hoy, tal y como lo concibió el poeta.
 
Su publicación coincide además con el primer viaje que hará el poemario a la ciudad que inspiró a su creador, Nueva York. A partir del próximo 5 de abril la New York Library abre sus puertas a la exposición Back tomorrow: A poet in New York. Federico García Lorca, donde se podrán ver los poemas, dibujos, cartas y documentos que componen Poeta en Nueva York.

Federico García Lorca

Asesinato
(Dos voces de madrugada en Riverside Drive)
 
¿Cómo fue?
Una grieta en la mejilla.
¡Eso es todo!
Una uña que aprieta el tallo.
Un alfiler que bucea
hasta encontrar las raicillas del grito.
Y el mar deja de moverse.
¿Cómo, cómo fue?
Así.
¡Déjame! ¿De esa manera?
Sí.
El corazón salió solo.
¡Ay, ay de mí!
 



OTRA MALDITA TARDE DE DOMINGO

Néstor Villazón
Reunidos los cabales hoy expongo
el tema eterno de tan altos poetas.
A saber: no serán virtud o anhelo
sinónimos del mañana. Hoy dispongo
material precario para días venideros.
A saber: verdad no hay, dinero poco,
y si hay poeta que admita algún logro
aún sueña al otro lado del espejo.
Sé que el cerco de la vida es peligroso,
no existe luz, aunque sí su reflejo.
A saber: vivir es sólo un empeño,
imposible toda meta. Hoy propongo
acabar con tu tedio. Sólo piensa
que no leerá Quevedo tu poema.

Los versos anteriores son del poema Desde tu torre en Otra naldita tarde de domingo (Ediciones Vitruvio, 2012), poemario de Néstor Villazón.
Otra maldita tarde de domingo
Néstor Villazón
Ediciones Vitruvio 2012

Néstor Villazón es un poeta, dramaturgo y crítico que nació en Gijón en 1982 aunque, probablemente, su tiempo haya sido otro mucho anterior. Villazón conserva las maneras propias de un caballero, gestos elegantes, tono suave cuando habla y, además, tiene dos grandes virtudes: escucha y es fiel con los propios.
En teatro, Villazón es responsable de obras como Democracia, con la que obtuvo el Premio Lázaro Carreter de la Asociación de Directores de Escena en 2009, Your dementia, que quedó finalista en el IV Certamen La jarra azul en 2013 y Utopía, al fin entre otros varios textos incluidos en antologías y de cuyos fragmentos es posible disfrutar en la web del autor.
Como poeta ha publicado los libros Otra maldita tarde de domingo (arriba mencionado) y Melville en la aduana (LVR Ediciones, 2011).
Néstor Villazón es miembro de la Asociación de Autores de Teatro y colabora con revistas como Groenlandia, Páramo, La Ratonera entre muchas otras.

HISTORIA DE UNA MIRADA

Historia de una mirada
Rebeca García Nieto
Editorial Eutelequia
ISBN: 978-84-940-4124-2
Año 2012
La novela de Rebeca García Nieto, editada por Eutelequia después de quedar finalista en el 58º Premio Ateneo Ciudad de Valladolid, es una muestra saludable de que en España se puede hacer una literatura que vaya más allá de los temas convencionales que exige la supuesta demanda del mercado o la coyuntura socio-económico-política del país.
García Nieto articula Historia de una mirada en cuatro partes que son, más o menos, la historia de la protagonista, Sara Montaraz, y de su familia, en la que Nieves, la abuela, ocupa un sitial de preferencia, no sólo (incluso no tanto) como matriarca a la antigua usanza, sino como imagen inspiradora y de contacto afectivo para Sara. Rebeca García Nieto se adentra en los vericuetos de una saga familiar enraizada en el terruño de Miguel Delibes: Cada tierra implica una forma de sufrimiento distinta. En esos campos que tanto se resistieron a dar cosecha alguna, ella y su marido murieron un poco cada día. De esa Castilla rural nos lleva al corazón decadente del Barrio Rojo de Ámsterdam, a un geriátrico con su aroma a final de camino y a un sitio especial y muy distinto a los anteriores: la cabeza de la propia abuela Nieves. La autora no sólo lleva a cabo exquisitas descripciones de los ambientes en los que asienta la narración y, por ende, moldea el carácter de los personajes sino que, también, dibuja atractivas geografías humanas y espirituales de los mismos.

En Historia de una mirada es posible nadar a corriente o a contracorriente de la sangre a través de las arterias familiares, aguijoneados como sansebastianes por esas “miradas” que todo lo dicen, por los códigos transgeneracionales, los odios y las fobias, los rencores inoculados por acciones del pasado, miedos y envidias, hartazgos y por la necesidad, casi visceral, de ser dentro y más allá del círculo íntimo en el que los personajes de esta novela (y, al fin y al cabo, todos nosotros) asomamos la cabeza y luego andamos hasta que, por fin, nos liberamos como le ocurre a la propia Sara Montaraz: A esas alturas ya había cortado a hachazos los hilos de la marioneta que su padre sostenía entre los dedos. Él no tensaba los hilos como para asfixiarla, pero amenazaba con no soltarla jamás.


Rebeca García Nieto
Medina del Campo 1977

Y algunas de las consecuencias de la Guerra Civil Española también están presentes en las páginas de la novela: …resurgieron las acusaciones entre vecinos, las detenciones indiscriminadas y el secuestro preventivo de los bienes. No se volvió al garrote vil porque las balas eran mucho más rápidas…

La segunda novela de Rebeca García Nieto, Eric, una vida en ausencia, quedó finalista en el Premio Azorín de Novela 2012. La autora nacida en Medina del Campo colabora con ensayos y artículos para Revista de Letras o Granite&Rainbow, entre otras publicaciones.

EL RÍO DEL EDÉN

El río del Edén
José María Merino
Editorial Alfaguara
Año 2012
ISBN: 978-84-204-0384-7
Apagas la luz y descubres que la oscuridad ya no es tan densa, que hay un sutil reverbero blanquecino infiltrándose en ella, y que se vierte desde uno de los extremos del cielo, que empieza a decolorar su negrura. Empieza a amanecer junto a la laguna y Daniel ve recortada en la orilla la figura de un perro, con esa dualidad canina entre la más pura fidelidad al hombre y el halo escalofriante que destilan por la noche, quizás por el parentesco con el lobo.
En El río del Edén, José María Merino describe magistralmente la naturaleza del Alto Tajo, invitándonos a los lectores a que vayamos de la mano de los personajes: Daniel, el padre viudo, y Silvio, su hijo down (chicodáun, como él mismo se autodefine), llevando en su mochila la urna con las cenizas de Tere, su madre, para esparcirlas en ese oasis que tanto tiene que ver con los primeros tiempos de enamoramiento de Tere y Daniel. Por momentos, sin la devastación pero sí con la fuerza de la naturaleza como escenario, El río del Edén se roza con La carretera de Cormac McCarthy.
José María Merino
Cada capítulo de esta última novela de Merino, elegida una de las mejores cosechas literarias del año 2012, inicia su andadura con un mandala, esas representaciones simbólicas a las que Tere era tan aficionada. La narración en segunda persona es como la palabra de la consciencia de Daniel, o de ambos Danieles, el paciente y “malvado”.
A partir del capítulo 24, la narración de José María Merino adquiere un ritmo más rápido y comienzan a desencadenarse una serie de acontecimientos que dan sustento a las primeras páginas, hechos relacionados con el amor y el desamor, con la incomunicación, con suponer sin preguntar, con desconfiar por inseguridades propias. Las traiciones y las deslealtades se confunden entre sí y generan una espiral que, inevitablemente, desemboca en el río de la culpa, un sitio muy alejado del Edén.

JOSÉ GARCÍA

Jordi Corominas i Julián
Barcelona 1979
Ediciones Barataria
ISBN: 9788492979301
De vez en cuando, el silencio se rompe por el estruendo de los petardos que celebran un partido del Barça en el Stade de France. La ciudad en los bares. José García en la calle. La pasión de un tal José García no tiene por qué ser el fútbol, también puede hallarla leyendo libros sobre historia contemporánea.
Lo he comprobado, si se lee José García, la novela del escritor catalán Jordi Corominas i Julián, viajando el lector conseguirá imbuirse en un estado mucho más propicio y de mayor identificación con los personajes de la obra. Al fin y al cabo todos somos José García, se trate de un frustrado intelectual posfranquista o del joven barcelonés nacido en 1979 y que en la actualidad padece lo que muchos llaman responsabilidad empresarial o explotación siglo XXI; un joven que siempre ha gozado con el sexo, el billar y la buena comida porque lo de la droga es reciente.
Jordi Corominas



En José García casi todo sucede en la calle, los rincones de la ciudad de Barcelona son escenarios que se redescubren permanentemente a través de los personajes: Travessera de Gràcia, la ronda del Guinardó, la gitana plaza del Raspall o la esquina de Pi Margall y plaza Joanic, justo allí donde la sangre de José García se va a unir camino de paseo San Juan.
Corominas describe con extrema velocidad narrativa imágenes, sonidos, sentimientos y situaciones que se entremezclan entre sí todo el tiempo, creando un universo propio, algunas veces fugaz, con un trasfondo de honda melancolía, pinceladas que iluminan u oscurecen la comedia humana, ya sea en el accidente de José García o en el suicida de las siete y media.
Todas las ciudades guardan miserias en sus entrañas, en las habitaciones ocultas de las urbes, en las calles que están en sombras y en silencios, en las plazas y bares se encuentran los impulsos buenos y malignos de sus habitantes, vida y muerte, sístole y diástole. Y así como todos podemos ser José García, la ciudad de José García puede ser cualquier ciudad.

AHOGADA EN LLAMAS

Jesús Ruiz Mantilla
Santander 1965
Editorial Planeta
ISBN: 978-84-08-11077-4

Todo comienza con un estallido, sigue la fuerza arrolladora de los elementos de la naturaleza y se alimenta de la provocación de la mano del hombre. Como casi siempre.
Ahogada en llamas es un viaje a los venas de Santander de la mano de un hijo de la ciudad, el escritor Jesús Ruiz Mantilla, donde narra la historia de una familia, la de Diego Martín Solórzano, que se extiende desde los tiempos de la Monarquía alfonsina, pasando por la II República, la Guerra Civil y adentrándose en los albores de la era franquista. Por sus páginas desfilan personajes de ficción como el mencionado don Diego Martín, resueltas mujeres como Carmen Revuelta, la Rubia Raquel o Serafina con sus tortillas de patatas y el cocido montañés, y personajes extraídos de la realidad, tales como Benito Pérez Galdós, José María de Pereda o Marcelino Menéndez Pelayo. Y dos barcos, uno que aparece cuando nace la novela, el Cabo Machichaco, y el otro casi al final, el Alfonso Pérez, dos presencias siniestras ante las que la ciudad intenta hacer retranca.
“Tras aquella luz ciega de violencia, todo se cerró en una oscuridad de difuntos”. De repente, Santander deviene roja de fuego, al borde del Infierno, consumida y empapada en ese llanto doloroso que nace de las entrañas del mar y del cielo, regada por las lluvias constantes que son como oscuros presagios que empapan la Magdalena, refrescan la bahía y se escurren entre los puestos del mercado de las Atarazanas. El agua es la música que anuncia las desgracias y los colores que nacen de las barrigas del cielo y del Cantábrico, allí donde ambos se tocan, son las imágenes que acechan sobre Santander.
Como en la mejor literatura de sagas, Ruiz Mantilla edifica una ambientación que acoge al lector, lo atrapa y lo enreda en las tramas y subtramas que tejen los actores de la historia de Ahogada en llamas que, además, llegará a la televisión en formato de serie.
 
 

UN DEDO CON UN ANILLO DE CUERO


José Ramón Fernández
Madrid 1962
Premio Nacional de Literatura Dramática 2011
Colección Caminos del Bosque
Eugenio Cano Editor
ISBN: 978-84-936709-6-2

José Ramón Fernández pone en negro sobre blanco sus conocimientos teatrales y en el pueblo de Renada recrea un escenario donde las vidas de sus habitantes se entrelazan casi por casualidad. Algunas veces, esas vidas chocan entre sí (por pasiones y azares) haciendo brotar los crímenes rurales. Crímenes de meseta que gotean sangre sobre tierra reseca.

Un dedo con un anillo de cuero se compone de una sucesión de capítulos muy breves que le proporcionan a la historia una velocidad que refuerza la que ya tiene por sí misma.

Hay que estar atentos a los aromas y a los sonidos, sobre todo aquellos que no se mencionan. Nada más empezar la historia, Fernández nos invita a adentrarnos en las tripas de un vertedero y, de allí, nos traslada a una mesa de mus un domingo por la tarde. Desde la primera página nos permite saborear el juego de la vida y de la muerte que tiene lugar en Renada, un juego travestido de calma chicha como en las obras de Chejov. La maquinaria se pone en funcionamiento y se convierte en irrefrenable, coge carrerilla y sobreviene la necesidad del lector por devorar las páginas.

El autor despliega una abundante y atractiva exposición de apodos que resultan inolvidable a lo largo de toda la novela: Criminal, Pepe el Mierda, Bujadin, Fachendoso… Todos ellos con una personalidad bien definida, bien dibujada, con buenos trazos literarios, siguiendo la estela de aquel Matar a Rocky Bolero (accésit en la Semana Negra de Gijón de 1988) y a sus innumerables y premiadas obras de teatro como Nina, La manos, La tierra o la que le valió el Premio Nacional de Literatura Dramática el año pasado: La colmena científica o El café Negrín.

Renada es un sitio para conocer, con su teatro, su muralla y ese donaire de España profunda, a través de las palabras que José Ramón Fernández ha ido hilvanando en las 137 páginas que componen este libro de la Colección Caminos del Bosque de Eugenio Cano Editor.