Literatura nórdica

A TRAVÉS DE LA NOCHE

by Zeno Petersen

¿Qué es lo que hace que un hombre de alrededor de cuarenta años se adentre en el Guardián de la Barrera, un bar de alcohólicos de Bratislava, y entable conversación con un anciano con un ojo vivo y el otro muerto?

El hombre de alrededor de cuarenta escapa de sí mismo a través de una serie de actos desesperados que, poco a poco, lo conducen cada vez más lejos: desde Noruega a Eslovaquia.

La tristeza llega de muchas formas distintas. Se cuela en el cuerpo y se va para volver a entrar y a salir en una sucesión infinita, en un juego perverso muy difícil de soportar.

La muerte de Ole-Jakob, el hijo adolescente, desencadena una ristra de acontecimientos y modifica de un plumazo la realidad, quiebra el espinazo de la psique e instala una bola de dolor en el pecho.

Stig Sæterbakken hace un trabajo de introspección al más puro estilo de los narradores nórdicos, sin apartar la oscuridad, sin encender las luces innecesarias, porque si alguien es capaz de transitar en vida una angustia semejante, cualquier lector tiene que poder andarla por la senda de la ficción.

De repente, mirarse al espejo y ver el reflejo fantasmagórico de uno mismo y la boca abriéndose en un grito prolongado. Lo único que queda por encontrar, después del desagarro, es a uno mismo, cambiado, vuelto del revés, quizás enloquecido, pero en esencia uno mismo.

Mañana no me quiero despertar, pensé, y sentí que el sueño se extendía como un oscuro líquido desde los ojos hasta el resto del cuerpo.

A través de la noche
Stig Sæterbakken
Mármara Ediciones
Traducción de Cristina Gómez-Baggethun y Øyvind Fossan

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BAILANDO EN LA OSCURIDAD

Miklos Gaál, Swimming Lesson

Swimming lesson by Miklos Gaál

Adentrarse en la adultez, casi siempre, es navegar sin brújula por la oscuridad. Es internarse en las sombras sin la protección cálida y solar de aquellos que ya lo hicieron un tiempo antes. De repente, se asumen responsabilidades y nadie pareciera darse cuenta que, hasta ayer nada más, éramos unos niños a los que había que proteger. La adultez es la libertad y la prisión, es la puerta abierta para hacer y deshacer sin dar explicaciones a los padres y explicando cada paso que se da a los demás porque ya nadie nos deja pasar una.

La narración de Karl Ove Knausgård se centra en sus dieciocho años. Los cuales coinciden con el divorcio de sus padres, la mudanza de su madre a otra ciudad, la lejanía física del hermano mayor que se ha ido a estudiar, el nacimiento de una hermana menor a la que desconoce, la caída del mito de sus abuelos como un refugio afectivo y su propio viaje-huída hacia el norte de Noruega, a un pueblecito pintoresco y opresivo llamado Håfjord donde consiguió un puesto de maestro durante un año. De la luz de la adolescencia en el sur a la larga noche en el norte a través de una sensibilidad extrema que el autor ya ha manifestado en los tres volúmenes anteriores de la saga autobiográfica Mi lucha.

El propósito que expresa Karl Ove para trasladarse a Håfjord es tener el tiempo libre y la calma suficientes para convertirse en escritor. Un hecho futuro que siente como una verdad absoluta. Y el rincón escogido tiene, en apariencia, todo lo que se necesita para acometer los primeros pasos de esa labor. Pero Håfjord también es la oscuridad, la literal del largo invierno boreal y la interior del propio autor que, siguiendo los recientes pasos de su padre, se adentra en el alcoholismo, se envuelve en la soledad y empuña obsesivamente el deseo de una consumación carnal que no llega a experimentar a pesar de los intentos infructuosos.

El silencio es una losa fría que se templa con las jaranas en los recreos en el patio del colegio; con las pisadas que quiebran las capas de nieve; el ronrroneo de la cafetera en la sala de profesores; el rumor brioso del mar embistiendo el fiordo o los acordes de los grupos musicales de vanguardia de la década de los ochenta que KOK conoce al dedillo. Las caras sonámbulas y legañosas de los hijos de pescadores y amas de casa atienden por obligación las lecciones de literatura y consuelan el trágico aburrimiento de sus existencias presentes y de sus expectativas futuras humedeciendo los hígados con litros de cerveza.

Bailando en la oscuridad
Karl Ove Knausgård
Anagrama 2016
Traducción de Kirsti Baggethun y Asunción Lorenzo

AUTORRETRATO

La autora by Birthe Melchiors

Yo no sé:
cocinar
llevar sombrero
ser acogedora
llevar joyas
arreglar flores
recordar citas
agradecer regalos
dar la propina adecuada
retener a un hombre
mostrar interés
en las reuniones de padres.

No puedo
dejar de:
fumar
beber
comer chocolate
robar paraguas
quedarme dormida por la mañana
olvidarme de recordar
cumpleaños
y limpiarme las uñas.
Hablar
por boca de otros
revelar secretos
amar
lugares extraños
y psicópatas.
Puedo:
estar sola
fregar platos
leer libros
construir frases
escuchar
y ser feliz
sin mala conciencia.

Tove Ditlevsen (Dinamarca)

LA PEQUEÑA JONNA

by Joakim Eskildsen

Katrine, una de las amigas de Jonna Olsen, vivía en un hogar umbrío. Katrine guardaba una montaña de compresas usadas debajo de los muelles del colchón de la cama. Son mis hijos, decía, y se dejaba caer al suelo entre sollozos.

Kirsten Thorup, Gran Premio del Consejo Nórdico de Literatura 2000, encadena un relato llano, salpicado de esos instantes oscuros que nos coloca en la permanente espera del hecho que nos puede hacer sobresaltar. El tiempo transcurre aunque pareciera que se ha detenido desde hace mucho y que todo continúa igual. Una sucesión de acontecimientos cotidianos aderezados por los sinsabores de quienes no tienen nada material y viven en un fino equilibrio entre la caída y el descenso.

La cocina de la casa de la infancia y el hogar estrecho del ahora. Los hermanos que una vez, hace ya muchos años, decidieron irse tan lejos como se lo permitió el planisferio. El padre al que ven poco y la madre que le espera asándole el pollo con patatas nuevas. El alcoholismo y la soledad de la que pareciera que es imposible zafar. Las estaciones van una tras otra sin parar, pero manda el invierno escandinavo y su mano firme sobre aquella Jutlandia paupérrima de posguerra. Personajes que el destino ha entrelazado para que compartan un mismo sitio perdido en el mundo.

El padre de Jonna, la protagonista-narradora de La pequeña Jonna (Errata Naturae 2015), no deja de pensar en el momento de volver a marcharse en sus trenes y sus coches de línea a recorrer el país y alojarse en tristes cuartuchos de pensión. Mejor eso que quedarse allí sentado como en una cárcel.

Aspiraciones truncadas por el corsé de lo correcto y lo incorrecto, seres esclavos de esa línea social, rígida y tiránica, trazada para regular el bien y el mal a través de la vigilancia de los ojos tuertos de los demás.

@DanielDimeco

LA ISLA DE LA INFANCIA

by Werner Bischof

Fotos, objetos, imágenes y sonidos que acompañan a los recuerdos de los primeros trece años de vida, gracias a todos esos fragmentos y piezas me he construido un Karl Ove y también un Yngve, una madre, un padre, una casa en Hove y otra en Tybakken, unos abuelos paternos y unos abuelos maternos, un vecindario, y un montón de niños. La isla de la infancia (Anagrama 2015) es el tercer volumen de Mi lucha, del escritor noruego Karl Ove Knausgård. Las dos obras precedentes son La muerte del padre y Un hombre enamorado.

El autor reconstruye su pasado minuciosamente. De ahí que la vida de Karl Ove Knausgård acabe pareciendo una novela, sencillamente porque él no hace otra cosa que crear personajes, incluido el suyo propio, recreándose a sí mismo y a su entorno desde la subjetividad distante de los recuerdos.

Mucho se ha escrito ya de lo adictivo que puede llegar a ser este autor escandinavo para algunos y del rechazo que produce en otros lectores. No me interesa ni lo uno ni lo otro. La primera vez que leí algo suyo tuve la sensación de revivir mis años en Escandinavia y eso me produjo una inmediata empatía. A renglón seguido, me sedujo algo de su escritura, tal vez el estilo nada rimbombante, nada pretencioso, lleno de instantes comunes, pero muy nórdicos. Y, de repente: ¡zas! Un dato, un comentario, una imagen hace que todo cambie y de un modo chejoviano emerja a la superficie algo que hasta entonces había estado susurrando con fuerza por debajo, como una cloaca. Aromas y sonidos casi imperceptibles que revientan con una potencia inusitada.

De ahí que me resulten llamativas algunas entrevistas bastante tristes que le hacen al autor acerca de, por ejemplo, las diferencias entre las lenguas noruega, sueca y danesa, como si eso fuese relevante, pasando por alto los temas de verdad interesantes: traumas de infancia, alcoholismo, la muerte como revulsivo, como purgante vital, los trastornos psicológicos, las frustraciones profesionales, las amistades, la sexualidad primera y la de la adultez, el dolor soterrado, el pánico infantil ante un padre autoritario y un largo etcétera que jalonan la narración de Knausgård. Nada sucede si se leen estos tres volúmenes traducidos al castellano sin rebuscar más allá de la mera sucesión de palabras y sin hacer el ejercicio de trasladarse a un universo alejado del propio.

Cerrar los ojos y dar la espalda para nunca jamás regresar tal vez sea un buen corolario para esta infancia en la isla de Tromøya.

@DanielDimeco

COMO UN HOMBRE QUE HA VUELTO DE UN LARGO VIAJE

Oldman

Como un hombre que ha vuelto de un largo viaje
que se ha echado a dormir rendido por la noche y al despertarse por
la mañana
no reconoce inmediatamente el lugar donde ha ido a parar
y medio dormido, desconcertado, contempla objetos y cortinas,
el contorno de las puertas
la mortecina luz del rectángulo de las ventanas
y sin contacto con el ahora trata de buscar, recordar, y
trata de recordar dónde debería estar, adónde ir, a quién hablar
y no oye las voces de los niños, se han marchado,
y buscando a tientas el lugar de al lado donde alguien respiraba por
la noche
nota que está vacío
y mientras rostros, lugares, habitaciones dan vueltas en la memoria
busca entre ellos este lugar, e intuyendo apenas
lo que busca, la imagen de su esposa, la de los hijos
y finalmente, atenazado por una angustia más profunda que que nunca
entre extraños
levanta la cabeza y contempla de cerca este extraño lugar en el mundo

así alcé hoy los ojos y busqué en los tuyos nuestra juventud común
y vi la desierta habitación de la vejez
llena de la severa luz de los inviernos venideros
que se demoró un instante y después se derritió
en otoño y primavera,
en el temblor del follaje de los primeros abedules
el alto silencio del día de verano, donde grita el zarapito

Heti, melkein heti (inmediatamente, casi inmediatamente)

Lassi Nummi
(Finlandia, 1928)

LA MUERTE DEL PADRE

Foto by Don McCullin

Foto by Don McCullin

Yo tenía casi treinta años cuando vi un cuerpo muerto… se confiesa el protagonista, que no es otro que Karl Ove Knausgård, el propio autor de La muerte del padre (Anagrama, 2012).

La muerte es siempre la misma, pero cada hombre muere a su manera empieza diciendo Carson McCullers en Reloj sin manecillas. Asumir la muerte del padre por autodestrucción etílica. ¿Qué se experimenta cuando al padre al que odias acaba de morir? ¿Hasta qué punto los padres se convierten en seres desconocidos para los hijos y éstos para aquellos? ¿Hasta dónde es factible ignorar el día a día de la otra parte, sus miedos y angustias, sus dolores y alegrías?

Knausgård describe (acción por acción) la primera semana después de la muerte, la de su padre, con una narración limpia en la que mezcla recuerdos, dudas, hechos domésticos, intrascendencias cotidianas y trascendencias espirituales. Y la sombra alargada de la Parca que todo lo inunda, lo infecta, lo ensombrece está en todas las páginas del libro, mitad autobiografía y mitad novela. Karl Ove Knausgård nos ofrece la muerte de su progenitor desnudándose por dentro. Escribe sobre la muerte de un hombre que le ha marcado hondamente (y no del todo bien) y que un día decide emborracharse hasta morir.

El autor recorre su infancia y adolescencia, los despertares: sexuales, aficiones, la literatura… La pubertad se cubre de una pátina inhóspita, un tanto ruda como el viento, las lluvias y la nieve constantes que le rodean en su Noruega natal. Knausgård desvela su psicología melancólica y atormentada en contraposición a la de su hermano Yngve, un ser práctico, más feliz.

La muerte del padre es el primero de los seis libros de Knausgård que conforman Mi lucha, su historia de vida. Del segundo volumen, Un hombre enamorado, ya hemos dado cuenta en Café Copenhague.

@DanielDimeco