Teatro / Performance

LA MANADA

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Domingos en la Grotekerk de Graaff-Reinet @ Carmen Garrido

21 de enero. Se vive uno de los veranos más calurosos que recuerdan en el Karoo. Las lluvias no descuelgan su llanto y la calima que envuelve a los pocos seres vivos que salen a la superficie, los decapita. Por el cielo pasa alguna que otra nube blanca, proyectando su sombra sobre las arenillas de este territorio en medio de ninguna parte. El ganado se dispersa buscando pastos tiernos y se interna enloquecido de sed en el río Sondags hasta que la corriente lo arrastra. A pesar de que las ventanas de la casa de los Oonde van Graan permanecen abiertas en las horas más frescas, las pieles arden con el roce del aire del desierto y los muros irradian fuego. Por las noches se eleva la sinfonía de los grillos cortejándose y el runrún monótono de las cigarras copulando hasta morir inundan los silencios durante el día.

Tres vidas jóvenes, contenidas en una granja del sudafricano desierto del Karoo, llenas de deseos carnales y de rencores del pasado. Una familia, que constituye una especie en sí misma, sobreviviendo en un medio hostil, luchando con lo único que tiene: mentiras y medias verdades, destinadas a vencer a los otros y a sostenerse en pie. Una familia de la generación blanca post-Apartheid, que lame sus propias heridas, y trae hasta el presente los vicios de aquel régimen racista y su lógica de violencia y dominación.

La manada es un viaje a la carnalidad más primitiva y a uno de los mayores tabúes.

Premio Max Aub de teatro en castellano Ciutat de València 2016. El jurado destacó el valor dramático de la obra, la creación de una atmósfera cautivadora y un imaginario excitante y original.

Autor de la obra: Daniel Dimeco
Edición en preparación

UN SUDOR MORTAL EN LA FRENTE

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En aquel tiempo sonreían sólo los muertos, deleitándose en su paz, y vagaba ante cárceles el alma errante de Leningrado. Partían locos de dolor los regimientos de condenados en hilera y era el silbido de las locomotoras su breve canción de despedida. Nos vigilaban estrellas de la muerte, e, inocente y convulsa, se estremecía Rusia bajo botas ensangrentadas, bajo las ruedas de negros furgones.
Anna Ajmátova en Réquiem

Dedicado a Kostas Chantzopoulos, traductor al griego de La mano de János, sin cuyo empeño y generosidad nada de esto habría sucedido.

La espesura de la noche soviética humedece los pies del teatro Neos Kosmos de Atenas cuando bajo por primera vez a sus entrañas. Un romántico vaho de Lubianka se apodera de las honduras. Los actores ya casi han dejado de ser ellos mismos para mutar en sus personajes. Y es entonces cuando recibo el mayor de los piropos: Thank you Daniel for Mathilda. Me quedo mirando unos ojos oscuros que brillan en la penumbra y sonrío, más por dentro que por fuera.

De repente, como en una ceremonia, me encuentro entre los personajes de esta obra que nació desde la intimidad, no la de mi vida, sino la del escritor (porque somos uno y somos dos e incluso somos más) y su universo. Los intérpretes se concentran para trasladarse a las purgas stalinistas de 1938 y yo les puedo oler y hasta tocar, pero me resisto a dejarles volar como el padre que es consciente de que sus hijos se han hecho mayores.

Siento un enorme e indescriptible placer cuando las emociones afloran, cuando el autor, yo mismo en este caso, consigue traspasar el muro de papel y bucear en las aguas de una obra propia tan brillantemente trabajada y mimada por el equipo que comandan Ioulia Siamou y Georgina Tzoumaka.

Descenso a los infiernos, olor a humanidad y un temor irracional sobrevuela la oscuridad y silencia las bocas.

Ekaterimburgo, Perm, Omsk, Novosibirsk, Krasnoyarsk, Irkutsk, Ulán-Udé, Vladivostok… Un goteo constante de furgones se internan en la estepa, atraviesan el alma rusa y, como los topos, ahuecan los corazones engarrotados de las gentes y los dejan chorreando savia hasta momificarlos. La piel se adhiere a los huesos como un tul de mortaja o de boda barata.

Ekaterimburgo, Perm, Omsk, Novosibirsk, Krasnoyarsk, Irkutsk, Ulán-Udé, Vladivostok… Una solitaria tecla de piano, ejecutada por Dimitrios Pikrakis, persiste en devorar el tiempo. Y la distancia entre los dos espacios blancos, como manchas de nieve bajo las farolas de la calle Arbat, se acorta o se expande en el escenario, maquinalmente ejecutadas por Maria Panidze, fiel esbirra de Lavrenti Beria.

Ekaterimburgo, Perm, Omsk, Novosibirsk, Krasnoyarsk, Irkutsk, Ulán-Udé, Vladivostok… La mano de János se echa a rodar, cada noche de miércoles a domingo, y pienso en ellos, en János, Mathilda, Maria, Lavrenti y Anna espantando los miedos que les acechan e intentando sobrevivir.

¡Tren a Leningrado! Vía 4. ¡Pasajeros a Leningrado, por vía 4!

La mano de János (Premio de Teatro Buero Vallejo 2010)
Texto: Daniel Dimeco
Traducción al griego: Konstantinos Chantzopoulos
Dirección: Ioulia Siamou y Georgina Tzoumaka
Intérpretes: Manos Karatzogiannis, Eleni Zarafidou, Nikolas Angelis, Kalliopi Panagiotidou y Evri Sofroniadou
Vestuario: Assi D’Angelis Dimitrolopoulou
Música: Dimitri Pikrakis
Diseño de iluminación: Vassilis Klotsotiras
Teatro Neos Kosmos de Atenas: del 20 de enero al 5 de marzo

EL ESPACIO VACÍO

 

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by Olaf Erwin

Las palabras de Shakespeare son registros de las palabras que él deseaba que se pronunciaran, palabras que surgen como sonidos de los labios de la gente, con tono, pausa, ritmo y gesto como parte de su significado.

Una palabra no comienza como palabra, sino que es un producto final que se inicia como impulso, estimulado por la actitud y conducta que dicta la necesidad de expresión.

Este proceso se realiza en el interior del dramaturgo, y se repite dentro del actor. Tal vez ambos son sólo conscientes de las palabras, pero tanto para el autor como luego para el actor la palabra es una parte pequeña y visible de una gigantesca formación invisible.

El texto anterior pertenece a Peter Brook
El espacio vacío
Ediciones Península 2015
Traducción de Ramón Gil Novales

LAS ENTRAÑAS DEL JAGUAR

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El limbo moja la noche. La noche abraza una casa en una calle desangelada en las arrugas de Detroit. El edificio contiene un sótano bajo su vientre. La lluvia y los sonidos esporádicos del exterior se cuelan en el zulo a través de un ventanuco, un respiradero infecto, que hay en lo alto de la pared del fondo, llena de pintadas e inscripciones. Las palomas zurean del otro lado del cristal manchado y defienden a picotazos cada milímetro del espacio conquistado entre los barrotes de las rejas.

En la oscuridad, un hombre de mediana edad, suave y refinado, permanece atrapado por las amenazas de un amante que disfruta con los juegos perversos de la humillación. Él observa con desconcierto a un joven cuerpo que tirita, el de un ser marginal, prisionero del chantaje de tres policías mafiosos a los que les ha robado un botín.

El amor entre dos hombres puede surgir en cualquier grieta, en las cicatrices de las heridas, incluso en los intestinos de una ciudad derrumbada que ambos convierten en fotogramas para poder sobrevivir.

Mi obra, Las entrañas del jaguar, acaba de ser galardonada con el segundo premio del certamen de Textos Teatrales Raúl Moreno, convocado por FATEX (Federación de Asociaciones de Teatro de Extremadura).

@DanielDimeco

CLANDESTINA

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La Bernalina

Noche fría de abril. La niebla de humo y dióxido tiñe el aire de las habitaciones de una casa de la calle Huertas. Nadie llega hasta allí porque sí, todos han sido escrupulosamente invitados y para entrar han requerido de una contraseña a la vieja usanza, nada de digital. Es imprescindible burlar a la Guardia Civil. Gobierna Primo de Rivera y corren tiempos difíciles en esta España donde las fiestas libertinas se han convertido en clandestinas.

El aroma es cada vez más espeso, dulce amalgama del Varón Dandy de ellos, el Cocaína en Flor de ellas, el tabaco y el alcohol que resuman los alientos. Agapito, servicial mayordomo de la dueña de casa, Consuelo Portella, “La Chelito“, seduce a los tabiques nasales más arriesgados con polvos blancos dispuestos en esmeradas líneas sobre bandeja de plata. La conversación, amenizada por las teclas del piano que ejecuta el retraído Genaro, torna en bullicio filosófico y el corrillo se ciñe para beber de la sapiencia de María Zambrano, una de las invitadas de excepción.

Los versos sicalípticos salpican picardía de entre los labios de La Bernalina, cupletista y mujer enamoradiza, y hacen las delicias de un Madrid acallado por la mordaza oficial y la moral cincelada con salmos, rosarios y novenas. Los contoneos y cancioneros indiscretos se suceden agazapados intramuros, un regalo de libertad para los exclusivos invitados que se reúnen cada vez en un sitio diferente evitando levantar sospechas entre los vecinos, oídos avizores, siempre dispuestos a denunciar rarezas ante los estrictos funcionarios de la Ley.

Clandestina es un espectáculo de cabaret y humor, un gran trabajo de Cristina Bernal, en el papel de la cupletista, y de Ángel Burgos como mayordomo en una Pensión de las Pulgas entregada al encanto de unos personajes que hacen que el espectador salga de allí con ganas de sonreír y de pecar.

Lo primero que se quita la rosa es el corpiño, atinó a decirle Ramón Gómez de la Serna a La Bernalina antes de que la noche se volviera aún más peligrosa.

Clandestina
Texto: Cristina Bernal y Nacho Sevilla
Dirección: Nacho Sevilla
Reparto: Cristina Bernal y Ángel Burgos
Piano: Nacho Ojeda
Coreografía: Luis Santamaría
Producción: La Bernalina
La Pensión de las Pulgas, c/ Huertas, 48 – Madrid
Viernes de abril a las 22.00 horas

@DanielDimeco

CON LA TIERRA BAJO LAS UÑAS

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Emí Caínzos

Las manos escarban siguiendo la brújula de la intuición. Las uñas se vuelven sepia que es el color de los secanos. Los ojos gotean la ira y la impotencia. Las rodillas se abren paso entre los hilos de las medias y se tornan rojas y amoratadas después…

Allí no hay nada. Habladurías, leyendas, suposiciones… En los registros del hospital tampoco. Madres putas y madres santas que sólo tienen la certeza de haber parido, pero no lo saben por haber olido la piel lechosa de sus vástagos. Esposas y madres saben que sus maridos e hijos miran para siempre con los párpados cerrados en algún lugar donde no crecen las flores. En un pozo que se hunde en el averno, horadado en la tierra y convertido en tumba. La confusión se eleva en el aire, suspendida en fracciones de fracciones de partículas, una por cada lágrima. La España negra.

La búsqueda anda cual sierva detrás del dolor que nació de la estela del grito nocturno. El alarido estalló de una garganta quebrada, eco distorsionado del disparo de un revólver. El tiro traspasa la trasera de una tapia. ¿El origen de tanta angustia? Una delación, un ajuste de cuentas entre vecinos, una antigua pelea por gallinas y cerdos flacos.

La brutalidad se viste de ideología y la venganza ciega es el instrumento que sirve para esconder cadáveres junto a las raíces de los olivos o bajo el polvo deshidratado de las zanjas antes de que acampen las aguas llovedizas.

Los hermanos Quirós Molina, autor y director, hacen un trabajo narrativo-poético-teatral en Flores de España. La escenografía delimita con agobiante simbolismo el espacio sumergido del asesinado, las culpas del acusado, la cuneta y, sobre todo, el tiempo que pasa y que pasa y se aleja. Tres buenas interpretaciones muy bien espoleadas por el menor de los Quirós, el director. Un trabajo digno que habla de la deriva de la Guerra Civil y las cientos de revanchas arteras.

Flores de España
Texto: Raúl Quirós Molina
Dirección: Miguel Ángel Quirós Molina
Reparto: Rubén Labio, Naiara Murguialday y Emí Caínzos
Producción: Los Sueños de Fausto, S.L.
Teatro del Barrio (Madrid)

@DanielDimeco

THE “PERFECT” TEA TIME

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Un segundo es el tiempo que hace falta para liberar una emoción. El instante en el que el nervio espolea al estómago y éste se manifiesta en gritos cortos y repetitivos impulsados por el aliento. Las manos se restriegan entre sí compulsivamente hasta lograr esa rojez de dermatosis. Las piernas no paran quietas, como si evitaran pisar los hormigueros imaginarios. Todo parece fingido. ¿O es real?

Brenda tiene los hombros cargados, la exacta inclinación corporal que imprime el carácter retraído y la bilis revuelta. La primera impresión no escapa a la inevitable comparación con la también argentina Soledad Dolores Solari, el mítico personaje televisivo de Antonio Gasalla. Seres temerosos capaces de brutales psicopatías. Brenda vive horas felices. A las 5 o’clock, para ser bien british, ha invitado a su antigua pandilla de la adolescencia a un té de cinamon con trufas de coco en uno de los salones de La Pensión de las Pulgas. Una merienda al estilo de la mismísima Yiya Aponte de Murano, la envenenadora del porteño barrio de Montserrat. La celebración es especial ya que llevan mucho tiempo sin verse y todas ellas han sufrido transformaciones vitales que serán acicates perfectos para que la protagonista exponga sus artes de manipulación.

La vida de Brenda es un viaje entre la realidad y la fantasía, entre lo que puede ser y su monólogo interior, un complejo desequilibrio psíquico disfrazado de armonía de papel de seda. En cada paso que da hacia el pasado, la realidad y la ficción se mezclan y se enturbian más y más. Un comentario lleva al otro y emerge el pantano de los recuerdos que conecta con las vísceras, con los celos, con la envidia. Con el dolor de la soledad que punza las carnes y fabrica pus.

Mis cosas preferidas es una excelente idea de la directora argentina Macarena García Lenzi. Una dramaturgia que traza a la perfección el trastorno que se ha adueñado de una mujer presa de obsesiones, refugiada en el pasado y a la que cualquier alteración disparatada empuja al borde del abismo. Una interpretación magistral de Valeria Giorcelli, a quien los espectadores acompañan gustosos en un brutal descenso al lugar donde habitan las sombras frías y húmedas de la enfermedad mental.

Mis cosas preferidas (pieza para cuatro personajes con uno solo en escena)
Texto y dirección: Macarena García Lenzi
Interpretación: Valeria Giorcelli
Sala: La Pensión de la Pulgas – c/ Huertas, 48 – Madrid
Viernes 30 de octubre 20.30 horas
Sábado 31 de octubre 13.00 horas
Domingo 1 de noviembre 18.00 horas

@DanielDimeco

LA LEYENDA DEL TIEMPO

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España cambiaba y se alejaba de la negrura rural. Bernarda abrías las persianas y la luz clara oxigenaba las sábanas castas. Camarón de la Isla astillaba el silencio dejando que el sueño volara sobre el tiempo hundido hasta los cabellos y lo convirtiera en una leyenda. Flamenco revolucionario que desgañitaba a los que se negaban a hacer trizas el pasado.

El sueño de libertad tardofranquista se iba haciendo realidad, incluso antes de la muerte de Franco y alcanzó su cénit la noche del 28 de octubre de 1982, cuando el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), liderado por Felipe González, consiguió la abrumadora mayoría absoluta de 201 diputados. Esa noche España había dado un paso más hacia la convivencia democrática civilizada. Media España celebraba, la otra mitad se acurrucaba en el vientre del miedo.

Entonces gobernaban Ronald Reagan y Margaret Thatcher en el orbe anglosajón, Helmut Köhl en la RFA, Andreotti era el capo de Italia, Hassan el rey de Marruecos y Brezhnev agonizaba en el Kremlin. La banda sonora era responsabilidad de Pink Floyd, Gabo colocaba el Nobel en una vitrina en Macondo y Rafaela Carrá invitaba a probar el sexo en el Sur. Miguel Bosé con su estética ochentera no era tan inalcanzable como hoy que es padre de familia numerosa. La picardía de Benny Hill se instalaba en los salones desde Santander a Cádiz y el Mundial de Fútbol ponía a España en el centro del universo.

En 2018 todo será diferente y A España no la va a conocer ni su puta madre. Lucía Carballal y Víctor Sánchez, también responsable de la puesta en escena en LaZonaKubik, recogen el guante que oportunamente lanzara Alfonso Guerra y le dan vida a cuatro descendientes de aquellos celebrantes del triunfo de Felipe González. En 1982 y en 2018 los personajes se enfrentan a dilemas e incógnitas muy similares. Tendrán que decidir sobre un espacio común, la casa de aquella abuela que ya no vive y una España que tampoco está como era hace treinta y cinco años. Una historia de sueños cumplidos y rotos, de anhelos y fracasos compartidos.

Lucía Carballal ha sido seleccionada recientemente para formar parte del laboratorio Escritos en la escena del Centro Dramático Nacional que se podrá ver en junio del año próximo.

La voz de Camarón resuena en el aire, intentando que los sueños sigan flotando como veleros.

A España no la va a conocer ni la madre que la parió
Autoría: Lucía Carballal y Víctor Sánchez
Dirección: Víctor Sánchez
Reparto: Carlos Amador, Lorena López, Lara Salvador, Bruno Tamarit y Silvia Valero.
Compañía: Wichita Co
Lugar: Kubik Fabrik / c/ Primitiva Gañán, 5
Fechas: 9, 10 y 11 de octubre
Horario: Viernes y sábado a las 20h30 / Domingo a las 19h30

@DanielDimeco

LANZAR UN DADO SEIS MIL VECES

Constelaciones

¿Qué puede ocurrir si a uno lo invitan a una barbacoa y allí conoce a una persona? Las probabilidades son tantas como si se lanzara un dado seis mil veces.

Ni Marianne (Inma Cuevas), física cuántica, ni Roland (Fran Calvo), apicultor urbano, se imaginaron que sus vidas recorrerían, a tiempo y destiempo, los infinitos entresijos a los que tendrían que enfrentarse. Los opuestos que ambos encarnan en Constelaciones, la magnífica creación del dramaturgo británico Nick Payne, terminan complementándose y alejándose por obra y gracia del amor, generando una multiplicidad de estados y situaciones que se reproducen al infinito.

La impecable dirección escénica a cargo de Fernando Soto, el talento y el trabajo de estos dos animales-actores hacen posible que experimentemos una enorme variedad de emociones y que viajemos con los personajes desde el principio al fin. Una excelente propuesta sustentada firmemente en un texto que es una bendición. Constelaciones (Kendosan Producciones) se estrenó en la Kubik, se repuso en el Teatro Lara y vuelve en su tercera temporada a los escenarios de los flamantes Teatros Luchana.

La historia tiene un punto de partida humorístico y, sin que de entrada se perciba con facilidad, se sumerge en un gran drama del que no se puede ni apetece salir. El dado muestra sus caras una y otra vez. La vida da giros inesperados en una sucesión de escenas con una lógica reiteración, exquisitamente manchadas de sutilezas, algo poco común en nuestro teatro.

Un fatigoso y excitante juego del vivir. Aciertos y errores. Alegría y dolor.

Teatros Luchana
De jueves a domingos
Del 10 de septiembre al 31 de octubre

@DanielDimeco

MEDUSA NAUFRAGA ENTRE PULGAS

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Los andares son rítmicos, serenados por el diseño italiano para pies que sólo pisan mármoles, céspedes de 18 hoyos y moquetas persas. La seguridad en sí mismos parte de dos centros de poder: una cartera que engulle en grandes cantidades y sus sexos.

En mitad de uno de los salones de La Pensión de las Pulgas (c/ Huertas, 48 – Madrid), una Melba emergida del lumpen entona un aria para el goce chulesco del médico anfitrión. Una carcajada disonante, aunque domesticada en colegio privado, se fuga y la mano de la responsable se posa en el pecho germinado de perlas, discreta entonación de un mea culpa sólo para entendidos.

La compostura británica del Perkins de turno, al que todos le cambian el nombre, soporta recriminaciones de sus amos y las quejas agudas de unas cervicales secas de tanto agachar la cabeza para masticar quina.

De repente, la balsa da un salto mortal y su panza queda mirando al cielo, negro y tormentoso, firmamento de diluvio social. L’élégance et la distinction abandonan las piezas de Baccarat y la mugre empieza a trepar por las piernas hasta alcanzar cuellos y circuitos cerebrales.

En La balsa de Medusa los caireles tintinean cuando los dioses, vestidos de negro Armani y viéndose enjaulados en sus propios olimpos, se deslizan abatidos en plena noche hasta precipitarse en el barro y la sangre, sedientos de Veuve Clicquot Ponsardin, asaeteados por el hambre y la locura, como los náufragos de aquella trágica Méduse del siglo XIX o los que se atrevieron a mirar a los ojos a la mitológica griega.

Este descarnado retrato de la alta sociedad corre a cargo de Antonio Escribano (dramaturgia) y Manu Báñez (dirección). Con un elenco que conforman: Marcial Álvarez, Antonio de la Fuente, Antonio Escribano, Sara Illán, Natalie Pinot y Josh Sánchez.

Lunes 20h y 22h / Martes 22h
Reservas: 638 752 812

Daniel Dimeco

DEJA QUE LOS MUERTOS CUIDEN DE LOS MUERTOS

‘The selfish gene’ by Quinn Marc

El silencio. Ese cúmulo de palabras inaudibles, empapadas de alcohol, que se agolpan enloquecidas dentro de quien ha decidido no pronunciarlas.

El abandono. Esa huida desesperada hacia alguna parte sin volver la mirada atrás cuando la vergüenza azota al alma.

El dolor. Esa sensación de gradual sequedad que se inicia con un descubrimiento helador, con la mirada incrédula fundiéndose en la imagen que proyecta una fotografía que ha estado escondida en una bolsa ajada. Y que se va colando por las arterias y huesos, nervios y piel hasta trasformar lo que alguna vez existió en un asfixiante montón de restos.

El amor. Esa energía furiosa que grita y que gime, que arrebata cuerpos y mentes de las sombras y atropella las penas, que empuja desbocadamente hacia adelante y de repente, al girar en un recodo, cesa como la misma lluvia. Donde fue carne y sensaciones ahora son cenizas.

El dramaturgo australiano Andrew Bovell es el responsable de haber creado Cuando deje de llover, una saga familiar articulada en saltos en el tiempo que abarca desde 1959 a 2039 entre Inglaterra y Australia. Un trabajo de cirujía mayor de las relaciones paterno filiales que el director Julián Fuentes Reta ha montado con ritmo y buen gusto en las Naves del Matadero de Madrid.

Fuentes Reta sustenta su puesta en escena sobre las espaldas de nueve actores excepcionales, Consuelo Trujillo, Susi Sánchez, Pepe Ocio o Ángela Villar entre otros, y totalmente entregados a que los espectadores vivan en sus propias carnes la traición, el abandono, la frustración, el perdón, el amor, la muerte…

Disfrutando de Cuando deje de llover, vinieron a mi memoria una serie de sagas familiares inolvidables de la literatura universal: Sueño en el pabellón rojo (un clásico en la literatura china), Los Buddenbrook de Thomas Mann, Cien años de soledad de Gabriel García Márquez o las versiones sangrientas de Mario Puzo en El padrino y William Shakespeare en Macbeth.

Imprescindible ver esta obra que permanecerá en cartel hasta el 21 de diciembre de 2014.

JUEGO LIMPIO

Ilustración de Ca Zhuxi

Ilustración de Ca Zhuxi

Calle 66. Nueva York. Se ha ido formando una fila de personas en cada acera, enfrentadas a ambos lados de la calle.

HOMBRE CALVO DE LA ACERA DERECHA.- (Levantando una mano). Tú.

Uno de su fila da seis pasos al frente. El mandado pone sobre el asfalto a un niño muerto. Se retira a su sitio.
Los de la fila izquierda avanzan un paso hacia el centro del asfalto. Murmuran entre ellos.

HOMBRE CALVO DE LA ACERA IZQUIERDA.- (Levantando una mano). Tú.

Un hombre camina hasta el centro de la calle. Saca una pistola del bolsillo, apunta a los contrincantes y mata al más viejo.
Los de la fila derecha avanzan un paso hacia el centro del asfalto mirarndo al frente.

HOMBRE CALVO DE LA ACERA DERECHA.- (Levantando una mano). Tú, el más grande.

Un hombre muy corpulento camina hasta el centro de la calle, señala a una mujer rubia del bando contrario y con un gesto le pide que se acerque. Ésta lo hace al recibir la aprobación de su Hombre Calvo. Una vez junto al hombre corpulento, éste la desviste y la viola. Los de la izquierda intentan avanzar para protegerla y su Hombre Calvo los detiene levantando una mano.
Los de la fila izquierda avanzan un paso hacia el centro del asfalto sin mirarse.

HOMBRE CALVO DE LA ACERA IZQUIERDA.- (Levantando una mano). Ahora tú.

Un hombre con aspecto de ejecutivo porta un maletín. Anda hasta el centro de la calle y lo abre. El Hombre Calvo de la acera derecha mira el dinero que hay dentro.

HOMBRE CALVO DE LA ACERA DERECHA.- (Asintiendo con la cabeza y levantando una mano). Ve tú.

Una mujer con guantes verdes camina hasta el centro de la calle y coge el maletín. El ejecutivo y la mujer de los guantes se saludan con un apretón de manos y cada uno regresa a su sitio, junto a sus respectivos Hombres Calvos.

Ambas filas se disuelven en silencio.

La calle queda desolada.

En el centro dos cadáveres y una mujer hecha un ovillo.

ESE RECUERDO YA NADIE TE LO PUEDE QUITAR

Foto de Time Out México

Foto de Time Out México

Ese recuerdo ya nadie te lo puede quitar, la obra que el grupo mexicano Vaca 35 acaba de estrenar en al Fringe Madrid 2014, es una obra que gana con el reposo, como las tartas con levaduras.

Transcurrido el tiempo una vez finalizada la función es cuando empiezan a aflorar a la consciencia las cientos de brevísimas y tremendas situaciones que se han ido produciendo a lo largo de los cincuenta y cinco minutos de trabajo actoral. Pequeñeces que brotan en llamaradas no siempre perceptibles y que se apagan (¿o se reavivan?) con un chiste, un gesto, una mirada, un comentario para nada banal. Y es, también pasado el tiempo, cuando el título de la obra se eleva y adquiere un sentido absoluto.

Como en Tres hermanas de Anton Chéjov, texto que vale de basamento al grupo teatral para llegar a esta construcción escénica, el presente tedioso y rutinario que linda el aburrimiento sin escapatoria visible, despierta al espectador con una bofetada cargada de aparente irracionalidad, un instante gore que trastoca la tela que se muestra y que, como de la nada, hace que quien está presente empiece a tirar de la punta de un hilo y a redescubrir esos instantes, esas finas puntadas que, poco a poco, reubican e un escenario horrendo en su realidad y bello en su composición dramática.

Damián Cervantes, director de Vaca 35 Teatro en Grupo, y los actores que edifican esta movilizadora potencia teatral realizan un trabajo de relojería en el que hay ocasiones en las que el propio cuerpo (como es el caso de Mari Carmen Ruiz) es el elemento central de la obra y objeto de escarnio.

Un trabajo durísimo en el que se muestra la total falta de energías para llevar adelante una sesión de ensayos por parte de un grupo de actores imbuidos en el tedio más absoluto y el alcohol, incapaces de la crítica constructiva sin apelar al insulto o de la aún más imprescindible autocrítica. Un fresco de la soledad (porque nadie se va, todos viven en un encierro voluntario) que emerge gracias a los leves, pero suficientes, datos cargados de putrefacción que nos dan cuenta de las vidas de los personajes.

El propio grupo Vaca 35 dice de su producción: “Planteamiento extremo en base a la honestidad actoral y la brutalidad del tedio”. Ambos objetivos, y la escisión en el (mayoritariamente) estereotipado teatro español, muy conseguidos.

Ese recuedo ya nadie te lo puede quitar
Vaca 35 Teatro en Grupo
Dirección: Damián Cervantes
Elenco: Diana Magallón, Gabriela Ambriz, Mari Carmen Ruiz, José Rafael Flores y Héctor Hugo de la Peña
Del 18 al 24 de julio
Sala Taller de El Matadero de Madrid
Fringe Madrid 2014

ESTRENO EN DONOSTIA-SAN SEBASTIÁN

© Fotografía y Proyectos

© Fotografía y Proyectos

Déjame ser la sombra de tu perro
Premio Mejor Equipo Artístico en el Festival de Teatro Joven de San Sebastián 2014

Autor / Director: Daniel Dimeco
Elenco: Raquel Domenech, Clara Santafé, Belén Méndez, Antonio Martín, Isabel Arenal, Beatriz Ortega y Shandra Sánchez
Responsable de Prensa: Carmen Garrido

Estreno: domingo 15 de junio en el Teatro Principal de Donostia-San Sebastián

Sinopsis de la obra: es un grito que mana de la soledad de sus protagonistas; una llamada de atención nacida del dolor, de la rabia, de la necesidad de roce, de una palabra de cariño. Es la historia de siete personajes rotos, devorados por un bagaje existencial cruento. Seres humanos que batallan, torpemente o con malas artes, por obtener, mantener o recuperar los afectos perdidos. Un hombre y seis mujeres dispuestos a lo que haga falta con tal de lograr sus objetivos, aunque tengan que anteponer egoísmos y rencores para lograrlos. En Déjame ser la sombra de tu perro se entrelazan el drama y el humor, el dolor más lacerante con la acidez de la risa cruel. Todo lo que se presenta como ingenuidad esconde siempre un as en la manga que los personajes se cuidarán.

Próxima función: 5 de julio, 18.00 horas, en el Teatro Campos Elíseos de Bilbao

42 ESTE CON MADISON



Joaquín Navamuel, Carlota Romero y Mario Retamar

En Nueva York la libertad parece como que tiene demasiadas opciones… se cuela la voz de Bono por el altavoz de una radio, mientras una mujer rubia con falda corta masca chicle y acuerda un precio en la esquina de la 42 East con Madison Avenue. El aire baja gélido y traidor cortando las carnes, los rostros surgen de las entrañas de Central Station entre espantados y sorprendidos, los locos se fugan en charlas imaginarias, voces negras en rítmico góspel, solitarios que comparten piso con una cacatúa imitando al detective Tony Baretta, reminiscencias blues de los setenta, ancianas con gorros de lana hasta las orejas empujando un carro al que le chirría una rueda… En Nueva York me encontré a un amigo… continúa la voz del líder de U2.
Recrear la capital del mundo en el flamante escenario de El Umbral de Primavera, como ha hecho Antonio de Cos, autor y director del montaje Dos en la ciudad, puede parecer sencillo, pero esa misma sencillez resulta engañosa por tratarse de la ciudad más vista del orbe gracias al cine, gentes de todos los rincones del planeta pueden decir algo sobre Nueva York, pero ahí está la magia del teatro para convertir una esquina mítica, 42 East St y Madison Ave., en el punto de partida de una comedia que resalta momentos urbanos protagonizados por personajes variopintos, perdidos en la inmensidad de cemento, a cargo de tres brillantes actores que conducen a los espectadores a la risa y a la ternura: Joaquín Navamuel, Carlota Romero (puntualmente sustituida por la cada vez más enorme Irene Ruiz) y Mario Retamar.
A Dos en la ciudad no le faltan los diálogos picados al mejor estilo de Cos y en ella se suceden los encuentros y desencuentros, las esperas de seres que nunca llegan, el teléfono que no deja de sonar en las cabinas públicas y las mujeres que cogen yellow cabs con destinos inciertos. Una serie de historias breves que se cruzan en los pasos de peatones y recrean las ilusiones, el amor, los desengaños, la soledad, el dolor pasajero y el que es capaz de empujar hasta la azotea del Empire State desafiando al vértigo y al impulso de caída gracias a un dueto de gran comicidad entre Navamuel y Retamar. Las luces y las miserias de los habitantes de la gran colmena, en fin… el alma de Manhattan, desde donde, los días claros, puede verse la bahía de Cádiz.
Dos en la ciudad
Autor: Antonio de Cos
Dirección: Antonio de Cos
Intérpretes: Joaquín Navamuel, Carlota Romero (sustitución Irene Ruiz) y Mario Retamar
Lugar: El Umbral de Primavera. (c/ Primavera, 1, Madrid)
Días: sábados de mayo a las 20.00h.