Inma Cuevas

LANZAR UN DADO SEIS MIL VECES

Constelaciones

¿Qué puede ocurrir si a uno lo invitan a una barbacoa y allí conoce a una persona? Las probabilidades son tantas como si se lanzara un dado seis mil veces.

Ni Marianne (Inma Cuevas), física cuántica, ni Roland (Fran Calvo), apicultor urbano, se imaginaron que sus vidas recorrerían, a tiempo y destiempo, los infinitos entresijos a los que tendrían que enfrentarse. Los opuestos que ambos encarnan en Constelaciones, la magnífica creación del dramaturgo británico Nick Payne, terminan complementándose y alejándose por obra y gracia del amor, generando una multiplicidad de estados y situaciones que se reproducen al infinito.

La impecable dirección escénica a cargo de Fernando Soto, el talento y el trabajo de estos dos animales-actores hacen posible que experimentemos una enorme variedad de emociones y que viajemos con los personajes desde el principio al fin. Una excelente propuesta sustentada firmemente en un texto que es una bendición. Constelaciones (Kendosan Producciones) se estrenó en la Kubik, se repuso en el Teatro Lara y vuelve en su tercera temporada a los escenarios de los flamantes Teatros Luchana.

La historia tiene un punto de partida humorístico y, sin que de entrada se perciba con facilidad, se sumerge en un gran drama del que no se puede ni apetece salir. El dado muestra sus caras una y otra vez. La vida da giros inesperados en una sucesión de escenas con una lógica reiteración, exquisitamente manchadas de sutilezas, algo poco común en nuestro teatro.

Un fatigoso y excitante juego del vivir. Aciertos y errores. Alegría y dolor.

Teatros Luchana
De jueves a domingos
Del 10 de septiembre al 31 de octubre

@DanielDimeco

Anuncios

JUAN MAIRENA FECUNDADO POR FRA ANGELICO

María Velesar, Dolly, Inma Cuevas, David Aramburu, Juan Mairena, Soledad Rosales y Pablo Martínez

María Velesar, Dolly, Inma Cuevas, David Aramburu, Juan Mairena, Soledad Rosales y Pablo Martínez en La Casa de la Portera

Acordes como de pasos de Semana Santa que se oyen cada vez más cercanos, stilettos que aguijonean las transitadas maderas del suelo de La Casa de la Portera y la letanía de las Adoratrices del Santo Membrillo resonando bajo palio de oro y sangre. El misterio de la oración matinal se funde con los placeres de la carne áspera del fruto que paladeaba el Sultán de la Puerta de Constantinopla. Los cerrojos se deslizan entre aullidos metálicos y el convento de unas monjas italianas, encabezadas por una peculiar Madre Superiora, hermanastra blanca y mediterránea de aquella Deloris Van Cartier, despierta al alba y las intrigas se murmuran entre las viejas paredes de la la portería que custodian José Martret y Alberto Puraenvidia.

Ha transcurrido un año desde el estreno de Cerda, la desopilante creación teatral del dramaturgo y director Juan Mairena, con un elenco de artistas que no dejan indiferentes a ningún espectador: Sor Cicilia (primero en la piel de Inma Cuevas y después en la de Carolina Herrera), Sor Bette (Soledad Rosales), Sor Cosetta (David Aramburu) y Sor Catana (María Velesar), antiguas huérfanas amparadas por las garras protectoras de la Madre Leona (Dolores Marioli o Dolly). Hablamos con el Creador de esta particular porcherie.

¿Quién te fecundó para que parieras Cerda?

Un cuadro: La anunciación de Fra Angelico. Un rayo de luz entró por la ventana y, de repente, allí estaba ella.

La primera impresión que tiene el espectador, nada más empezar la función, es la de estar asistiendo a una obra de sólo risa. Poco a poco la historia se va enfangando (niños robados, identidad…) sin perder el sentido del humor. ¿Cómo trabaja Mairena-dramaturgo y cómo lo hace Mairena-director para lograr esa simbiosis?

Como dramaturgo me planteé el reto de contar un drama en clave de comedia. Sabía que no era fácil pero tenía mucha curiosidad por saber qué ocurriría en escena. Y como director no sólo era un reto para mí sino también para los actores, que debían cambiar de registro y pasar de la situación más dramática a la más cómica en apenas unos segundos. Lo inquietante de esta obra es que el público, sobre todo al principio, no sabe si reír o llorar, pero a medida que avanza la historia van entrando en el código y es muy gratificante comprobar cómo, también el espectador, pasa del sobrecogimiento al estallido de risa con un simple chasquido de dedos.

Cuando murió Niní Marshall en su casa encontraron la vida entera de los personajes que había creado: fotos, objetos, relatos… ¿Cómo creaste a esas monjas huérfanas que habitan el convento en Cerda?

Si alguien entrara en mi casa entendería enseguida el origen de este universo. Sin duda, mis personajes en general y estos en particular están construidos con retazos de imágenes, historias, personajes que me han impactado a lo largo de mi vida. Y si hay algo que los caracteriza es que todos ellos se mueven siempre en el terreno de la ambigüedad, no son claros ni oscuros, ni buenos ni malos, son contradictorios por naturaleza y eso es lo que para mí les hace realmente interesantes.

Carolina Herrera, María Velesar, Dolly, David Aramburu y Soledad Rosales

¿Cómo fue la elección de ese equipo fenomenal de actores que te ha acompañado durante todo este tiempo?

En este caso fue muy fácil porque prácticamente todos los personajes están escritos para los actores y actrices que los interpretan. Había trabajado antes con la mayoría de ellos y en el proceso de escritura siempre estuvieron presentes. De hecho los personajes tienen mucho de las personas que los habitan. Por otro lado, tuve la gran suerte de que primero Inma Cuevas y después Carolina Herrera, con quienes no había trabajado y, por tanto no me conocían, accedieran a participar en este proyecto.

He leído por ahí, y me lo han confirmado al oído, que eres un director con el que es un placer trabajar. ¿Qué les exiges a los actores desde el primer encuentro?

En mi opinión, no es el director quien tiene que exigir sino que son los propios actores los que tienen que ser exigentes con ellos mismos. Así que si tengo que exigirles algo es ese compromiso personal. En cualquier caso, la tarea del director es conseguir que haya una buena comunicación y a veces esto es complicado. El lenguaje, cómo expresas lo que quieres transmitir para que los actores comprendan sin ningún tipo de interferencia, es fundamental. Procuro cuidar esas cosas y, especialmente, crear un buen ambiente de trabajo, antes, durante y después de los ensayos.

Cerda ha cruzado el Atlántico y ahora también está en Buenos Aires. ¿Qué diferencia sustancial hay entre tu montaje y el de Juan Urraco?

Diría que la única diferencia sustancial es el acento, porque la historia que, en un principio podía parecer que sólo funcionaría en nuestro país, ha tenido una excelente acogida por parte del público argentino, que ha estado agotando localidades desde su estreno el pasado 14 de agosto. Ha habido que adaptar el lenguaje y algunos gags pero la historia es la misma y en cierto modo, el tema principal es todavía más cercano y lacerante si cabe en Argentina que en España.

¿Cómo sobrevive Juan Mairena a la crisis de fe?

Sólo conozco una crisis y esa sí que es cerda.

¿Qué opinan en la Orden de las Siervas del Santo Membrillo del Papa Francisco?

Piensan que un señor con faldas, que representa a una de las instituciones más antiguas e incongruentes con su propio predicamento de la historia de la humanidad, es el colmo del surrealismo y la transexualidad.

by Pedro Armas

¿Mina o Lady Gaga?

Me quedo con Mina como fuente de inspiración.

Si entre tus potestades estuviera la de celebrar misa: ¿consagrarías la sangre de Cristo con vino o cambiarías de néctar?

Soy de tierra de viñedos y como buen hijo de viticultor siempre he pensado que el vino es el mejor maestro de ceremonias.

¿Con la lámpara encendida o a plena luz del día?

Siempre con la lámpara encendida. La noche es el mejor territorio para los sueños, el misterio y la imaginación.

¿Una ciudad donde te gustaría perderte?

Muchas, pero siempre me ha gustado perderme en Nueva York.

¿Qué es lo que viene después de Cerda?

Es pronto para hablar de lo siguiente, aunque puedo decir que será una historia más oscura, más cercana al drama y al thriller psicológico, pero sin renunciar al sentido del humor y con muchas de las claves que conforman el particular universo de Cerda.

Juan Mairena habla con un tono nada latino, suave y pausado, sin la ampulosidad que caracteriza a su obra. Es un artista polifacético, un creador con un estilo propio inconfundible al que, también, le gusta observar desde la barrera los trabajos ajenos, un apasionado de las artes escénicas que desde su plataforma @JuanKomoeres forma parte de ese nutrido grupo de amantes de las tablas (los #tuiteatreros) que en los últimos años ha jaleado a través de las redes sociales a un teatro estrangulado por la ignorancia de una política cultural del Estado que ve sólo farándula donde se levanta una industria.

El show must go on…

@DanielDimeco

MARATÓN LITERARIO: ‘EL MAPA DE LAS VIUDAS’

El miércoles 23 de abril, a las 14.00 horas, están invitados a la Casa del Libro de la calle Fuencarral 119 (Metro Bilbao, Madrid) a un maratón literario en el que tendré el honor de participar con El mapa de las viudas.
Esta vez me acompañarán dos excelentes actrices que leerán algunos pasajes de la novela y le pondrán voz a Eleonora Maler, la protagonista.
Ellas son:

Inma Cuevas, Premio Unión de Actores a Mejor Actriz Secundaria de Teatro 2014 por Cerda, obra escrita y dirigida por Juan Mairena.
Algunos de sus trabajos en teatro han sido: MBIG (Macbeth International Group), dirigida por José Martret en La Pensión de las Pulgas; True West de Sam Shepard, dirigida por José Carlos Plaza; La nieta del dictador de David Desola y dirigida por Roberto Cerdá, entre otras. El 8 de mayo estrena Constelaciones, una obra de Nick Payne, en sala Kubik Fabrik junto a Fran Calvo dirigidos por Fernando Soto.
En cine y televisión ha participado en: Lo contrario al amor de Vicente Villanueva; Al final del camino de Roberto Santiago o en programas como Galerías Velvet o La señora.
y

Ana Bettschen, integrante de la compañía Impromptus Investigación Teatral y profesora de técnicas de improvisación e interpretación en Laboratorio de Teatro William Layton.
En teatro ha trabajado en Romeo y Julieta de William Shakespeare dirigida por Francisco Vidal; Impromptus Op. 90 y Opus 91 ambas bajo la dirección de José Juan Rodríguez. Asimismo, ha participado en ha participado en Delirio, El príncipe y la corista, Heridas, Mujeres en la cornisa y Levante y ha estado dirigida por Antonio Llopis, Adolfo Simón y Carmen Losa.
En cine ha trabajado a las órdenes de Jordi Costa en Piccolo Grande Amore y La lava en los labios.