Cine

LLUEVEN CENIZAS

Fotograma

Géza Röhrig / Fotograma de la película

Al cruzar la línea que separa la zona del horror de la del espanto no queda más que abrazarse al mecanicismo del presente. Escapar hacia adelante sin mirar atrás, sin detenerse y pisando las cabezas de los sentimientos hasta reventarlas. Un ejercicio eficaz contra la locura.

La cámara vuela nerviosa tras Saúl, al estilo de los chicos de Dogma, obsesionada con su nuca, con la cara de Saúl, con la expresividad ya muerta de Saúl. El entorno aparece borroso: cuerpos desnudos arrastrados por la humedad del suelo, cuerpos apilados, aullidos de desesperación extrema tras las puertas de las duchas, el runrún de los camiones que llegan con nuevas piezas para alimentar los crematorios que se atragantan engullendo día y noche. La búsqueda compulsiva de oros y valores en dedos y bolsillos, las cuotas de producción

El trabajo es de estilo fordista. Cada cual tiene un puesto en la cadena fabril y todo debe funcionar a la perfección. El hilo musical son las llamas que arden sin parar, la brutalidad de los kapos y los imperativos de los sargentos alemanes.

A pesar de vivir en el infierno, nadie se entrega a la muerte sin luchar, sin querer escapar de la lluvia de cenizas que puebla los bosques aledaños que son, al fin y al cabo, un triste resumen poético del propio final anunciado en Auschwitz.

La cámara László Nemes, el director, cierra el foco casi hasta el cerebro del personaje e invita al espectador a vivir dentro de él. No hay serenidad, no se experimentan momentos de destemblor, no existe la paz complaciente con el que observa. Todo eso hace que esta película sobre el Holocausto sea distinta a las demás, lo que conlleva un mérito enorme para su creador.

El hijo de Saúl (Hungría 2015)
Guión: László Nemes y Clara Royer
Dirección: László Nemes
Reparto: Géza Röhrig, Levente Molnár, Urs Rechn, Sándor Zsótér…
Música: László Melis
Fotografía: Mátyás Erdély

@DanielDimeco

LA MUERTE SE ACERCA AL GALOPE

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Fotograma de La novia

Un exquisito juego de seducción envuelto en sangre y sudor. La novia, la obra de Paula Ortiz, recoge la magia andaluza y la sumerge en el secano aragonés. Los odios ancestrales vestidos de raso negro y mantilla de encajes y el amor a tres bandas crean la atmósfera tensa en la que el cristal se torna quebradizo y asesino. Porque Ortiz troca la hoja de acero lorquiana por la punta traslúcida del vidrio, que penetra fina por las carnes asombradas, y que se para en el sitio donde tiembla enmarañada la oscura raíz del grito.

Y sobreviene la muerte, siempre lo hace, cortándole las piernas a la felicidad y alimentando las ojerizas arraigadas en el ánimo. ¿Pero qué hacer cuando el deseo y la pasión apuestan fuerte y arremeten con la furia de la sangre joven? ¿Cómo se explica el dolor que recorre la epidermis y reseca las venas cuando el cuerpo está en carne viva ansioso por otro cuerpo que se aleja?

Esa luna se va y ellos se acercan. De aquí no pasan. El rumor del río apagará con el rumor de troncos el desgarrado vuelo de los gritos.

A la muerte le suceden el dolor y el llanto y benditos sean los trigos porque mis hijos están debajo.

La muerte se aleja al galope en el mismo caballo brioso que la trajo de los montes. La muerte se va sonriendo empachada de sangre y escupiendo briznas de hierba.

Película: La novia (basada en Bodas de sangre de Federico García Lorca)
Guión de la película: Paula Ortiz y Javier García Arredondo
Dirección: Paula Ortiz
Reparto: Inma Cuesta, Asier Etxeandia, Álex García, Luisa Gavasa, Carlos Álvarez-Novoa, etc.
Música: Shigeru Umebayashi
Fotografía: Miguel Amoedo

@DanielDimeco

UN DÍA PERFECTO

by João Silva

Veinticuatro horas en las que se encadenan los tropiezos, la mente empieza a nublarse y casi todo corre un serio peligro de escaparse al control. Un día perfecto (2015) es un perfecto día malo en tiempos de guerra.

Fernando León de Aranoa escribe el guión basándose en el libro de Paula Farias y dirige esta película enclavada en la crueldad de la guerra de los Balcanes, la penúltima vergüenza (la última es la parálisis idiota ante los flujos migratorios descontrolados) de una Europa arrogante que durante mucho tiempo dio la espalda a la masacre. El cadáver de un hombre gordo yace en el fondo de un pozo del cual bebe todo un pueblo. El debate se instala entorno a acciones prácticas o a las reglas establecidas por los manuales de guerra escritos en Ginebra. Sí o sí hay que hacer algo antes de las veinticuatro horas, antes de que el agua deje de servir para el consumo.

Los Cascos Azules de Naciones Unidas, los cooperantes de Aid Across Borders, una población masacrada y una paz latente que se resiste y se quiebra, del mismo modo que la cuerda con la que pretenden sacar al muerto de las profundidades del agujero se deshilacha hasta cortarse. ¿Una metáfora? Desconozco la intención del director, pero me resulta interesante pensar en que es el reflejo de una sociedad que tira de ambos extremos hasta acabar en honduras ciegas, con el agua/soga al cuello o una bala en la nuca. Así, en apariencia, de repente.

La película es un interesante retrato de gente que pretende vivir en un escenario bélico, aunque los personajes femeninos huelen demasiado a tópico. Y unas interpretaciones excelentes de Benicio del Toro y Tim Robbins.

UNA SEGUNDA MADRE

Fotograma de ‘Una segunda madre’

Los pequeños gestos, los detalles minúsculos, cambios de tonos que algunas veces son casi imperceptibles… Su mirada, sobre todo, la mirada preocupada, temerosa, domesticada. El trabajo de Regina Casé, la actriz brasileña que protagoniza Una segunda madre (2015), enamora. Una elección en toda regla perfecta de la directora Ana Muylaert.

Val (Regina Casé) trabaja de interna en casa de una familia rica de São Paulo y cría al único hijo de la pareja. El equilibrio dentro de la casa y en la vida personal de Val pareciera estar asegurado hasta que su hija (Camila Márdila) decide mudarse a la ciudad para ingresar en la universidad. Los platillos de la balanza se desajustan y lo que siempre había sido de una manera ahora empieza a ser de otra. Una visión interesante de las clases sociales y de la movilidad ascendente en el Brasil de los últimos años.

Entre los personajes, además del que interpreta Casé, destaca el de Lourenço Mutarelli, el dueño de casa, y su trabajo elegante de hombre depresivo y obsesionado, algunas veces hasta el patetismo.

Una película que se ha llevado galardones en los festivales de Sundance y Berlín. Un verdadero placer descubrir un cine diferente con una realidad distinta.

IMPORT / EXPORT

Fotograma de la película

El director y guionista austriaco Ulrich Seidl siempre (me) sorprende desde que vi su trilogía Paraíso. Sus propuestas no dejan de revolver en los estómagos apuñalados, tan sólo, por el confortable tóxico del estrés de las ganancias y el consumo. Por el cañón de su cámara, que es una verdadera arma de destrucción, dispara pólvora directamente a las llagas de personajes atormentados, soñadores, abandonados, solitarios, aferrados al catolicismo tradicional, enfurecidos, mansos, autodemoledores, los hay de todos los pelajes y condiciones, como en el vecindario de cualquiera de nosotros, allí donde nuestros ojos no siempre alcanzan a ver.

Las historias que alimentan Import/Export (2007) se cruzan en esa frontera de acero y hielo, en el surco cavado entre la Europa atlántica y la eslava. Gentes que arrastran sus vidas con la esperanza de escapar de la grisura, a pesar de los riesgos de caer en la negrura. Olga se monta en un tren en Ucrania que la lleva hasta Viena para limpiar en un geriátrico y trabajar de modelo porno por internet. Paul es un guardia jurado en paro que hace el recorrido inverso por carretera acompañando a su padrastro con la finalidad de reparar máquinas tragaperras en la tundra.

Ambos, y todos los que se les parezcan, tienen un pasado mucho más complejo y duro de lo que cuenta esta simple descripción. Ambos dejan atrás no sólo un país. Ambos llevan consigo el brillo en los ojos intentando iluminar la turbiedad de las cloacas por las que se mueven. Personajes de una escalofriante normalidad y que Seidl presenta casi con vocación documental.

Import/Export, una película no apta para todas las sensibilidades, estuvo nominada a la Palma de Oro como mejor película en el Festival de Cannes (2007) y en el Festival de Gijón (2007).

HERMANOS (BRØDE)

Veterano de Afganistán by Søren Solkær

Veterano de Afganistán by Søren Solkær

Siempre te querré. Es la única verdad que reconozco.

Tragar el polvo del desierto, restregarse los ojos enrojecidos por la arena, lamerse los labios resecos por la falta de agua y acabar despertando a una pesadilla (o pasar de una a otra) que marcará la memoria para siempre dibujando una herida imposible de cicatrizar.

Hermanos (Brødre 2004) es una película de la directora danesa Susanne Bier. Una historia de guerra de talibanes y de belicismo familiar. Un relato que se aproxima a la barbarie y que muestra cuál puede ser la cuota a pagar si se sobrevive a ella. Una narración en la que uno de los ejes es la readaptación al propio medio que ya ha dejado de serlo gracias a una guerra lejana. Y reubicarse desde el otro lado de un parapeto emocional alimentado por unas condiciones psíquicas que han sido modificadas.

La mayor de las batallas no se desarrolla en las montañas de Afganistán sino en la propia cabeza del guerrero devuelto a casa y que pone el ojetivo en su hermano (Nikolaj Lie Kaas) y en su propia mujer (Connie Nielsen). Una interpretación a cargo de Ulrich Thomsen, el mismo actor que interpretó al hijo que desbarata la fiesta de aniversario de su padre en La celebración (Festen 1998).

Y un gran secreto, una fuerza brutal que pone todo el orden socio-familiar patas arriba.

RELATOS SALVAJES: TODOS PODEMOS PERDER EL CONTROL

Fotograma de la película

Fotograma de la película

Si hay algo que me seduce enormemente cuando escribo es tener la posibilidad de conducir a los personajes hasta el límite y que tengan que optar bajo presión, ver si dominan la situación o si pierden el control y observar (y narrar) las consecuencias desencadenantes.

Relatos salvajes (Argentina 2014) es un trabajo cinematográfico con guión y dirección de Damián Szifrón en el que participan grandes actores, algunos de ellos conocidos a ambos lados del Atlántico (Ricardo Darín, Darío Grandinetti o Leonardo Sbaraglia), y otros sólo en Argentina (Mónica Villa, Rita Cortese u Oscar Martínez).

Seis relatos en los que se intercalan intriga, humor y surrealismo argentino. La exageración ante el dolor, el descarado latrocinio burocrático (público y privado) que obliga al perjudicado a refugiarse en la más insoportable impotencia evitando consecuencias más gravosas; la rivalidad entre dos desconocidos llevada hasta límites irracionales; la venganza servida en clave italiana o hebrea (dos de las raíces fundamentales de la cultura argentina); los traumas psicológicos que se arrastran desde la infancia; y un largo etcétera de risas y estómagos revueltos.

El broche de lujo lo pone la música de Gustavo Santaolalla, dos veces ganador de un Oscar por las bandas sonoras de Brokeback Mountain y Babel.

Una buena película y una recomendación que me hicieron dos personas en las que me fío de sus gustos: la actriz Irene Ruiz y la escritora Gloria Fernández Rozas.