Premio de Novela Ciudad de Badajoz 2012

EL MAPA DE LAS VIUDAS EN ‘DIARIO SIGLO XXI’

Foto by Sandra Brun

 Por Herme Cerezo (Valencia)

A finales del verano de 1960, una serie de asesinatos en la ciudad de Stralsund, al norte de la República Democrática Alemana, agudizan la locura de Eleonora Maler. En ella conviven dos existencias paralelas: la mujer que fue hasta terminar la guerra y la personalidad que se originó una trágica noche de 1945. Pero ambas —la cuerda y la enajenada— son una, comparten el mismo cuerpo y viven una vida común, acompañadas de una niña que arrastra su propia desdicha. En el asfixiante ambiente de una pequeña ciudad donde la Stasi se afana en controlar a todos sus habitantes, Eleonora tendrá que enfrentarse a sus propios miedos y a sus propios fantasmas: algunos sólo están dentro de ella, pero otros aún recorren las calles de Stralsund. En esta atmósfera asfixiante es en la que Daniel Dimeco teje su nueva novela, El mapa de las viudas, editada por Algaida, con la que acaba de ganar el XVI Premio Ciudad de Badajoz de Novela.
Daniel, enhorabuena por el premio, ¿en tu caso por qué resulta especialmente importante haber ganado el XVI Premio de Novela Ciudad de Badajoz?
En un autor de mi situación actual, lo más importante es que un premio como este te vuelve más visible, te brinda la posibilidad de abrirte un hueco y permite que la novela se lea mucho más, que es lo importante. El resto de ventajas que te ofrece el premio, dinero incluido, también es bienvenido.
En esto de ganar premios, influye la casualidad, la suerte…
Creo que sí, todo influye. Cuando termino una obra de teatro o una novela empiezo a enviarla a premios literarios. Psicológicamente me olvido de ella y, rápidamente, comienzo a escribir otra.
Eres dramaturgo, novelista, profesor de talleres literarios, ¿qué significa para ti la escritura?
No puedo imaginar mi vida sin la escritura. Lo hago desde siempre y como profesión desde hace diez años. Recuerdo que cuando era adolescente, mi vida consistía en inventar historias y personajes, relacionándolos entre sí. Sin embargo raramente las pasaba al papel salvo si consideraba que podían constituir un cuento.
 

Foto by Herme Cerezo

Por cierto, como también le ocurre a otros escritores, apenas queda huella de tu origen argentino en esta novela, ¿a qué se debe eso?

 

Llevo en España entre diez y once años, pero antes viví en Dinamarca y Francia. Con ello quiero decir que llevo muchos años viviendo fuera de Argentina. Además, mi mujer y mis amigos, mayoritariamente, son españoles y todo eso ha influido en que haya ido perdiendo el acento.

¿Cómo nació la idea de escribir esta novela?
Surge de una casualidad, de una anécdota familiar. Hace tres veranos fui a Argentina y mi madre me contó que enfrente de su casa vivía una pareja de médicos que atendían en su consulta pero que nunca recibían visitas en su casa. Jamás supimos qué ocurría en el seno de aquella familia y eso me produjo una gran curiosidad, tanta que decidí averiguarlo a través de esta novela.
El mapa de las viudas, ¿por qué este título?
Cuando comencé a escribirla se llamaba de otro modo, pero cuando surgió una situación concreta en la novela me gustó más este título. El motivo se explica al final del libro y prefiero no revelarlo y que lo descubran los lectores.
La novela tiene toques negros, cierta claustrofobia, algunos asesinatos ¿te atreves a etiquetarla?
Mientras escribo, el género es lo que menos me importa, pero luego me interesa porque me preguntan sobre ello y algo tengo que decir. La verdad es que tiene mucho de novela psicológica y, como hay varios asesinatos, producto de las tensiones que se vivían entonces en la RDA, bordea el género negro.
¿Este relato sólo podría emplazarse en la RDA?
No, si hubiera escogido algún pueblo de la España de la Dictadura también hubiera servido. Necesitaba un lugar en el que existiese un gran silencio provocado por la represión, en el que ocurriesen cosas muy graves que nadie comenta por la situación política existente. En Argentina no podía ubicarla porque de la dictadura no se podía hablar en la calle, pero en casa, en familia, sí que era posible. En la RDA en ninguno de los dos espacios, calle o casa, se hablaba porque desconocían dónde estaba el espía.
Esta atmósfera tan asfixiante para los personajes parece ser que no es la primera vez que la tratas, ya que lo has hecho en obras anteriores, ¿qué te interesa de ella?
 

Me interesa arrinconar a los personajes, escarbar en lo que ellos no dicen a primera vista y tratar de llevarlos a una situación límite. Es algo que me divierte. Tal vez aquí se encuentre mi parte malévola, pero es con lo que más disfruto a la hora de escribir. Contar historias maravillosas no me atrae.

 

¿Y cómo se las ingenia un escritor para introducirse en la mente de una mujer trastornada? Y, sobre todo, ¿cómo te encuentras después de la experiencia?

Me encuentro fatal [Risas]. He ido reponiéndome poco a poco. Supongo que el teatro influye en mi forma de trabajar. Me concentro mucho en el personaje y en la situación que atraviesa. Para conseguirlo utilizo el sofá de mi casa, allí cierro los ojos y trato de introducirme en el interior del personaje. Luego intento aproximarme a su realidad. Unas veces lo consigo más y otras menos. Evidentemente, meterse en la mente de una mujer loca ofrece sus propias peculiaridades y he de nadar en el sufrimiento o en la felicidad del personaje. Cuesta, pero me gusta, resulta duro y agradable a la vez.
La obsesión de la protagonista por los murciélagos, ¿qué significa a nivel simbólico?
Tiene una parte simbólica muy importante. Trabajé los murciélagos pensando que eran un símil de la Stasi, la policía de la RDA, un parangón del excesivo control que existía entonces, aquellos miles de ojos que todo lo observaban y veían. Por supuesto, la llegada casi diaria de los murciélagos a su casa, en coincidencia con el coche que cada madrugada aparca a su puerta, retrotrae a Eleonora al trauma que sufrió en 1945.
En la novela aparece un matrimonio, el del médico y su mujer, que mantiene una relación compleja, donde ella condiciona los actos de su marido y le traza el camino a seguir.
Como decía antes, esta es la relación que dio pie a la escritura de la novela. Ella lleva la voz cantante en la relación y domina a su marido. Me interesaba mucho el contraste entre los dos, teniendo en cuenta que los médicos, en aquella época, eran personajes muy respetados y este tipo es un pusilánime. Pero lo más importante es lo que no se ve, lo que esconden y su actitud hacia los demás, que tampoco es muy habitual.
Trabant (coche fabricado en la RDA)

 ¿La vigilancia tan estricta de la Stasi era el equivalente a las cámaras de televisión que hoy encontramos en la calle, otra versión del Gran Hermano?

Sí, exacto. Ellos solían pasar muchas horas sentados en el coche, de hecho se dormían mientras trabajaban. Investigar la vida de la gente en un barrio, además de algún suceso interesante, incluye mucho aburrimiento. Pero el problema radicaba en que eran tantos los vigilantes que no se sabía muy bien quién pertenecía al cuerpo y quién no. Con semejante aparato era muy difícil que ocurriesen cosas sin que el estado se enterase.
Tras la caída del muro, ¿los archivos de la Stasi se destruyeron o siguen activos?
Tras la caída del régimen los archivos se abrieron y se permitió el acceso a investigadores y a las propias familias, porque hubo gente a la que le había ocurrido algo y, a pesar de las sospechas, no había constancia oficial de ello. Muchas personas, al consultarlos, descubrieron que su vida estaba completamente escrita en aquellos ficheros.
¿Podemos colegir que, debajo de la novela, subyace el miedo?
Sin duda. El miedo es como una especie de plasma que hay debajo y sobre lo que se sustenta toda la estructura de la obra. Nada de lo que ocurre en la novela sucedería del mismo modo sin ese miedo. Se necesitaba que la gente no hablase porque si contaba cosas, el secreto desaparecía y en la RDA se mantenían esos secretos gracias al miedo. Si alguien hubiera abierto la boca, las consecuencias hubieran podido ser devastadoras.
La última, ¿por dónde se moverá tu próximo proyecto literario?
Estoy preparando una novela, menos negra que esta, y más contemporánea, pero se encuentra en sus primeros trazos, con lo que no puedo adelantar mucho al respecto.

EL MAPA DE LAS VIUDAS EN ‘EL CORREO GALLEGO’



Por Xurxo Fernández para El Correo Gallego



Si alguno de ustedes viaja a Berlín, ha de tener presente una serie de cosas. Uno: que es hoy, muy probablemente, la capital cultural del Mundo. Dos: que es un sitio fantástico, por lo tanto, para apreciar el arte más vanguardista, la literatura más doliente y la música más contracultural. Y tres: que hay que tener un mínimo de memoria histórica para no meter la pata. ¿Por qué?
No. No me estoy refiriendo a los nazis, que era lo que todos ustedes estaban pensando. Y, aún así, habría mucho que hablar sobre el horror de un pueblo ante la actitud de sus gobernantes (bien: léanse a Erich Fromm, y que les cuente cómo el socialismo a secas puede convertirse en nacionalsocialismo). Me refiero, más bien, a los fantasmas de la que en tiempos llamábamos Alemania del Este. Esos que aún siembran el pánico muy cerca del Unter den Linden o la Puerta de Brandemburgo.
 

Que a nadie se le ocurra, en terreno de lo que fue el Berlín comunista, citar a la Stasi, la Policía política que los alemanes del Bloque Soviético copiaron del KGB. Porque hay cosas que una persona normal no puede recordar sin estremecerse, aún hoy, hasta el tuétano.

 

La imagen de los murciélagos y de sus oídos extrafinos son el símbolo de la persecución de la Stasi. Una pesadilla infinita…

Stasi
 

Hasta ahora, la obra que mejor contaba la época de la Guerra Fría en la RDA era un film de título borgiano: La vida de los otros, de Florian Henckel von Donnersmarck.



Daniel Dimeco y Xurxo Fernández
Santiago de Compostela
Foto by María Arias


El mapa de las viudas

El argentino Daniel Dimeco ha ganado la 16ª edición del prestigioso Premio de Novela Ciudad de Badajoz con una novela espléndida precisamente sobre la Stasi. Se llama El mapa de las viudas y la ha publicado Algaida.
 

Todo ocurre en Stralsund, una ciudad como otra cualquiera, situada al norte de la llamada entonces Deutsche Demokratische Republik.

Son los años sesenta. El momento álgido, pues, de la Guerra Fría. La persecución de la disidencia es bien conocida, y ha sido popularizada mucho y bien, entre otros, por John Le Carré.
 

Aquí, esa caza de brujas adquiere tonos más oscuros aún que en el maestro de la novela de espías. Hay la imagen del murciélago: el oído que todo lo oye (uno de cada 50 habitantes es un chivato). La consecuencia es la locura. O sea: el personaje central, Eleonora Maler.

Una vieja historia contada brillantemente con aires nuevos. Magistral. Efectivísima. Trágica. Todo un acierto.

Santiago de Compostela.
Lunes 3 de junio de 2013

OLELIBROS RESEÑA ‘EL MAPA DE LAS VIUDAS’

Daniel Dimeco nos reta con El mapa de las viudas (reseña en Olelibros 26.06.2013)
Esta novela que es un poliédrico puzle psicológico de una mujer, un pueblo y una época.
El mapa de las viudas (Algaida) de Daniel Dimeco no es una novela amable, sencilla de leer y fácil de digerir, sino que entraña cierta dificultad porque reta al lector a que encaje las piezas por él mismo.
La novela fue premiada con el XVI Premio de Novela Ciudad de Badajoz, que dada la complejidad y la temática del libro, alejado de los tintes comerciales, se hace un gran honor eligiéndolo puesto que nos encontramos ante una obra profunda y bien escrita que nos cuenta más cosas entre líneas que de manera explícita.

La protagonista es una víctima de la II Guerra Mundial, que habita en un pueblo de la República Democrática Alemana en 1960; con una doble personalidad marcada incluso por el cambio de narrador, que nos sorprende trasladándose a la primera persona, de la tercera, para explicar estas dos personas que habitan en una. Una mujer que se debate entre la cordura y la locura, que convive con sus obsesiones y una niña que se ve arrastrada al mundo inconexo de Eleonora, que es el nombre del personaje central. Así es el principio, pero a medida que avanzas en la lectura descubres que nada es lo que parece y que las huellas de una brutal guerra dejan secuelas insuperables. Es una tremenda reflexión sobre la guerra y sus consecuencias, pero sobre todo, sobre la maldad y el horror, sobre el ser humano y su capacidad para hacer daño a los demás.

La trama se completa con extraños asesinatos que son el ingrediente que acaba de dar a esta novela el toque definitivo; que tiene el valor añadido de unos secundarios de lujo. Nos encontramos con personajes dignos de estudio con detenimiento y con una estructura que va enredando al lector poco a poco ya que tendrá que pensar en la historia para poder ir encajando pieza a pieza, imposible no tenerla en la cabeza.
Una novela que requiere concentración pero con la que se ven compensados todos los esfuerzos. Contra el olvido de la memoria para que no nos acabe disparando por la espalda, es el gran alegato de este libro que plasma a la perfección el síndrome o los síndromes que aquejaron a los alemanes orientales, vigilados férreamente por la Stasi, tras la II Guerra Mundial. Es poco probable que al terminar de leerla seamos capaces de sacar nuestra mente de este mapa, donde, seguramente, se quedará vagando durante días. Una novela que deja huellas, no sólo por la historia que cuenta, también por cómo la cuenta. En definitiva, es soberbia.
Para más información, buscad en la librería de Olelibro, allí podréis leer la sinopsis de este magnífico libro.

‘EL MAPA DE LAS VIUDAS’ EN LA FERIA DEL LIBRO DE MADRID

EL MAPA DE LAS VIUDAS (Premio de Novela Ciudad de Badajoz 2012)
Día: sábado 15
Hora: 12 a 14 horas
Caseta: Nº 316 (Algaida Editores – Grupo Anaya)



El mapa de las viudas de Daniel Dimeco

 
Bajando por la Heilgeistrasse hacia la laguna Knieper, ella distingue a dos miembros de la Volkspolizei que custodian una sábana blanca junto a una alambrada, entre los matorrales y los brezos blancos de un descampado. También hay varios mirones, gente que vive en las inmediaciones, lo deduce porque un par de mujeres aún no se han despojado de las batas y los hombres mayores están con las manos en los bolsillos, ajenos al tiempo, dispuestos a permanecer allí hasta la hora que haga falta…

Leer primer capítulo de El mapa de las viudas

EL MAPA DE LAS VIUDAS. PRESENTACIÓN EN MADRID

Presentación de EL MAPA DE LAS VIUDAS
Lugar: librería Tipos Infames
Dirección: c/ San Joaquín, 3 – Metro Tribunal (Madrid)
Hora: 19.30 horas
Me acompañarán: Jesús Ferrero (escritor) y Roksana Niewadzisz (actriz)
Sinopsis de El mapa de las viudas: A finales del verano de 1960, una serie de asesinatos en la ciudad de Stralsund, al norte de la República Democrática Alemana, agudizan la locura de Eleonora Maler. En ella conviven dos existencias paralelas: la mujer que fue hasta …terminar la guerra y la personalidad que se originó una trágica noche de 1945. Pero ambas, la cuerda y la enajenada, son una, comparten el mismo cuerpo y viven una vida común, acompañadas de una niña que arrastra su propia desdicha. En el asfixiante ambiente de una pequeña ciudad donde la Stasi se afana en controlar a todos sus habitantes, Eleonora tendrá que enfrentarse a sus propios miedos y a sus propios fantasmas: algunos sólo están dentro de ella, pero otros aún recorren las calles de Stralsund.
Quienes estén interesados en adquirir LA DESESPERACIÓN SILENCIOSA (Premio de Novela Fray Luis de León 2010) podrán hacerse con un ejemplar en la librería Tipos Infames.
Sinopsis de La desesperación silenciosa: En la misma semana en que el abogado danés Olov Mathiessen tiene planeado jubilarse y empezar una etapa más tranquila, un desmayo cambia sus propósitos. Inesperadamente, la vida y la muerte se tocan. La culpa y el dolor no dan tregua: los sufrimientos callados, esos lobos que acechan en las noches blancas de hospital, avanzan lentamente, desde lejos, desde su propia niñez en Gilleleje, un pueblo al norte de Copenhague. La desesperación silenciosa es la narración irónica y en primera persona del suplicio de un enfermo solitario y terminal en una de las mejores sociedades del bienestar del mundo. La sexualidad, por momentos sutil y otras veces violenta, es el refugio en el que recala el protagonista. Junto a Olov, aparecen toda una galería de personajes: una ex-esposa, una pianista de la que se enamora, una vecina entrometida, un insólito universitario islandés y una oncóloga que brega por su curación. En esta novela, la malicia, el egoísmo, la enfermedad, las pasiones, las pequeñas miserias convergen en un universo reducido donde todos luchan por sobrevivir, o lo que es lo mismo por ser tenidos en cuenta.

EL MAPA DE LAS VIUDAS: PALABRAS DE ENRIQUE GARCÍA FUENTES

Jaime Álvarez Buiza, David Benedicte, Paloma Morcillo,
Daniel Dimeco y Enrique García Fuentes

Quiero agradecer a toda la ciudad de Badajoz por el inolvidable martes 23 de abril de 2013, Día del Libro y en cuya tarde tuve la enorme felicidad de presentar en sociedad mi novela El mapa de las viudas en las Casas Consistoriales de la Plaza Alta. Además, quiero expresar mi especial gratitud al profesor Enrique García Fuentes, colaborador habitual en el diario Hoy de Extremadura, responsable de presentarnos (a la novela y a mí) y cuyas palabras de enorme cariño, respeto y conocimiento acerca de la obra y de su personaje protagonista, reproduzco a continuación:

Si no me he documentado mal, es evidente que, pese a no gozar todavía del favor de gran público, no estamos ante un recién llegado al mundo de las letras en el caso de Daniel Dimeco, flamante ganador del XVI Premio de NovelaCiudad de Badajoz que hoy presentamos. Argentino de nacionalidad, italiano de ancestros, Dimeco lleva residiendo en Madrid desde 2002. Según leemos en su jugosa página web, posee un Master en Gestión Cultural por el Instituto Universitario de Investigación Ortega y Gasset, de Madrid; es Licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad de Buenos Aires y ha trabajado en las embajadas de Argentina en Copenhague, ante la Unesco y en Madrid.

Pero como lo que nos interesa aquí es su filiación literaria, detengámonos brevemente en hacernos eco de su actividad teatral antes de centrarnos en su novelística, porque nuestro autor posee un sólido bagaje en este cada vez más olvidado ámbito. Como autor, parte de su producción ha podido verse en teatros como el “María Guerrero”, de Madrid, participando en las obras colectivas Los otros niños y Ojos de sal y a su nombre figuran títulos como El ángel azul (Editorial Círculo Rojo), ganador del Premio de Teatro Mínimo Rafael Guerrero, de 2008; Mirando pasar los trenes, Premio de Autores Nacionales Teatro “El Búho” el año 2009 allá en su país natal y La mano de János (editada por el Patronato de Cultura del Ayto. de Guadalajara el año 2011, tras obtener el año anterior el prestigioso Premio de Teatro Antonio Buero Vallejo. Como director, ha llevado a escena la obra ¿Son los días felices?, que se estrenó en la capital el año 2005. Su actividad le ha llevado también a compilar obras de teatro breve para la Escuela de Interpretación “Jorge Eines”. 

El mapa de las viudas
Premio de Novela Ciudad de Badajoz 2012
Algaida Editores 2013
En el ámbito de la narración, cuentos suyos han conseguido también importantes galardones, y en el campo de la novela larga, Dimeco publicó en Barrio de Maravillas, en colaboración con la Junta de Castilla y León el año 2011, y tras haber sido premiada con el Fray Luis de León de Narrativa el año anterior, La desesperación silenciosa. Hoy, de la mano de la editorial sevillana Algaida nos llega esta de El mapa de las viudas, de la que sabemos que también, en su momento, fue finalista del prestigioso PremioClarín de Novela allá en Argentina. El mismo autor, en una entrevista reciente, ha declarado:

“Los premios siempre me han servido de incentivo para continuar en una lucha solitaria”

desde estas palabras, he de decir que, con El mapa de las viudas, se nos ha presentado una ocasión perfecta para que lo vayamos acompañando en una andadura que ansiamos fructífera y definimos ya como esperanzadora.

Me permito asirme a esa entrevista a la que aludía, más que nada porque en ella se revelan algunas claves que van a servirme para presentar esta novela ante ustedes, sintiéndome más seguro del terreno sobre el que piso. En primer lugar porque descubre algunas preferencias literarias que hay que tener muy en cuenta a la hora de dilucidar los parámetros de su escritura: 

“me fascina el universo sombrío de William Faulkner, el despiadado de Cormac McCarthy, las descripciones únicas de John Banville, la hondura psicológica de Fiodor Dostoyevski, la dureza contemporánea de Sofi Oksanen, que escribe como a golpe de cincel, el Coetzee de La edad de hierro u Hombre lento…”
y remata diciendo:

“son autores de páginas duras, de desaliento, escritores capaces de ahogar a los lectores con sus palabras”.

Ya les anuncio que El mapa de las viudas no es una novela de digestión fácil; es más, me permito felicitar efusivamente al jurado de este premio por su valentía a la hora de galardonar un texto rudo y exigente, en absoluto complaciente con modas al uso ni con modos consagrados. Se trata, además, de un reconocimiento que sanciona afirmativamente otra preclara declaración de nuestro autor:

“me interesa mucho el lado perverso y oscuro que todos tenemos y escondemos, felizmente, junto a las buenas maneras y a la corrección política”.
David Benedicte (Poemarx), Paloma Morcillo
y Daniel Dimeco (El mapa de las viudas)
Cuando hace ya algunos años el mismo Dimeco daba noticia de un trabajo futuro: 

“he acabado de escribir una novela que, siendo fiel a mi escritura, trata de la locura y de cómo la sociedad, o sea todos, tapamos y encubrimos verdaderos horrores”

nos cabe perfectamente pensar que se refería a la novela que hoy tenemos entre manos, porque mucho de lo aquí dicho sostiene esta trama tan trabajada y, por encima de todo, la experiencia de un personaje llamado a ser inolvidable.

Como está muy bien redactado y, sobre todo, no levanta excesivamente el argumento de la novela, me remito al texto de la contraportada de su envoltura para revelar un poco el trasunto de la misma:

“A finales del verano de 1960, una serie de asesinatos en la ciudad de Stralsund, al norte de la República Democrática Alemana, agudizan la locura de Eleonora Maler. En ella conviven dos existencias paralelas: la mujer que fue hasta terminar la guerra y la personalidad que se originó una trágica noche de 1945. Pero ambas, la cuerda y la enajenada, son una, comparten el mismo cuerpo y viven una vida común, acompañadas de una niña que arrastra su propia desdicha. En el asfixiante ambiente de una pequeña ciudad donde la Stasi se afana en controlar a todos sus habitantes, Eleonora tendrá que enfrentarse a sus propios miedos y a sus propios fantasmas: algunos sólo están dentro de ella, pero otros aún recorren las calles de Stralsund.”

No es la fría ciudad pomerana un espacio usual para la ubicación de un relato; hay una explicación, sin embargo, perfectamente concluyente al respecto y la da nuestro propio autor:

“me atrae muchísimo el universo nocturno y frío del Norte de Europa y siempre me he sentido muy bien en esos países, ya sea viviendo en ellos o “viajándolos”.

Ni sé (ni me importa) si Daniel Dimeco ha estado realmente en Stralsund; sí les puedo garantizar que buena parte de la onomástica empleada (sobre todo la que se refiere a los monumentos, la iglesia de San Nicolás, por ejemplo) es absolutamente fiel a la realidad y en más de una ocasión ese frío del Norte de Europa que, desde Escandinavia, atraviesa el Báltico y convive con los habitantes de la ciudad portuaria, adquiere un relevante protagonismo dentro de la novela. Lo verdaderamente relevante es el hecho de que la acción aquí narrada casa perfectamente en los límites del escenario elegido: una ciudad pequeña, casi aislada, que para algunos es el eslabón necesario para más altos cometidos y puestos y para otros el perfecto lugar donde pasar desapercibidos y purgar por sus culpas.

Prof. Enrique García Fuentes

Del mismo modo, para situarnos perfectamente en una realidad del todo contrastable, son ciertas y documentadas las referencias a personajes históricos que pueblan el texto, desde las incidencias de la toma de la ciudad por parte de los soviéticos al final de la Segunda Guerra Mundial, con lo que queda bajo sus auspicios, hasta las menciones expresas a los presidentes de la RDA como Pieck, Ulbricht y los diferentes avatares de cada uno.

Era perentorio referirnos a la veracidad del entorno real, social, político, económico, etc. donde se desarrolla la acción porque ésta en buena parte se sostiene en la confrontación entre esa realidad “real” que todos conocen y en la que viven y la realidad particular, deformada y propia en que se ubica la protagonista. 

Ponderaba yo hace unos instantes la valentía del jurado al premiar una novela de escritura no tan convencional como es ésta. Al modo de cómo hemos de proceder con su admirado Faulkner, conviene estar atento desde el principio, pues en los primeros capítulos de nuestro relato ya se describen las claves que lo van a ir explicando. Con todo, no será hasta que comprendamos su transcurso cuando se nos hagan manifiestas todas esas claves que ahora sí podemos ir interpretando correctamente. El mapa de las viudas es una novela cuyo narrador (que no escritor) es anormal; la narración en tercera persona, de manera pretendidamente fría y casi testimonial, se rompe abiertamente en su capítulo 13, cuando se da explícita noticia de la muerte de Hitler, y será cuando Eleonora toma activamente la voz y la narración pasa de la tercera a la primera persona. En este crucial capítulo descubrimos qué fue lo que realmente ocurrió y nos explicamos el desdoble al que hemos sido sometidos lectores y protagonista principal. Desde ese momento es como si Eleonora viera a otra Eleonora. Tras lo sucedido, ha perdido el control de sí misma, ha dejado de ser ella, y sufre, sin asumirlas, las consecuencias del tremendo trauma que ha padecido y de sus monstruosas secuelas posteriores.
Irremediablemente enganchados al alucinante comienzo de la novela, con ese irresistible episodio del murciélago (símbolo, quizá, de la culpa y de la infamia) metiéndosele por las venas camino del corazón a la protagonista, no podemos más que dejarnos llevar por esta angustiosa peripecia de una mujer terriblemente desgraciada que recrea a su modo y desde sus peculiares circunstancias la confusa realidad en la que vive. Sólo a medida que vamos avanzando logramos componer este puzzle de piezas sueltas y así asumir la magnitud de la tragedia que el personaje se sitúa.

Obsesionada por ella, la vida y las personas pasan por Eleonora sin dejarle repercusión ninguna. Aunque actúe en muchos casos como testigo directa de los sucesos que ante nuestros ojos aparecen, como conversadora activa y hasta lúcida en determinados pasajes dialogados de la novela, Eleonora todo lo olvida acto seguido; sólo vive para su hija, Annette, a la que, contra viento y marea, busca proteger de los murciélagos y del terrible mundo exterior que se empeña en conseguir que la niña no vea. La realidad orbita por su vida y ella vive ajena a ella; no es consciente de las circunstancias sociopolíticas que la rodean, ni siquiera de los sucesos que a su lado mismo acontecen. En muchos momentos del relato se nos hace explícita esta situación:

“Ella se pregunta por el presidente Pieck. ¿Quién es el presidente Pieck? Escudriña en su memoria. ¿Qué es lo que preside el Presidente Pieck? Casi nunca sabe de qué le habla esta señora; todo el tiempo, la mujer de Groß le menciona personas, apellidos de familias, parentescos… pero ella no atina a descubrir sus caras. ¿Pero quién es el presidente Pieck que tanto altera a la señora Groß? ¿Presidente de qué? No conoce a ningún Pieck.”

o, más adelante:

“Los de la Stasi vigilan a todo el barrio, Eleonora, conocen todos nuestros movimientos. Nos tienen controlados.

-¿Stasi? ¿Qué es eso?

-¿Tampoco sabes lo que es la Stasi? No existe un solo alemán que desconozca qué es la Stasi…

-No sé qué es la Stasi.

-Es el Ministerio para la Seguridad del Estado.

– ¿¡La Gestapo!?

-No exactamente, pero se parecen.”

y, por cierto, de qué manera tan implacable hacen los aludidos buena la comparación. Es un terrible episodio donde se muestra con toda crudeza la despiadada crueldad de la Stasi; tras asesinar impunemente y a sangre fría a uno de los personajes de la novela, uno de los criminales se fija en unas plantas que Eleonora tiene en su ventana y con toda candidez le espeta:


“Por cierto, los brezales están que revientan de flores, ¿cada cuánto tiempo los riega?”

Pero a lo que vamos, Eleonora todavía cree vivir en la Segunda Guerra Mundial; para ella es como si el mundo se hubiera detenido aquella terrible noche:

“Los vecinos se quejan de que por la radio no informan qué es lo que está sucediendo en el país. Nadie sabe si la guerra ha terminado o no, o, más bien ella no lo sabe. La gente murmura que Alemania se enfrenta a una catástrofe y que las potencias aliadas se van a tirar en picado sobre el país como los buitres encima de la carroña (…) todas las cosas van a escasear en cuanto Alemania firme la capitulación” 

se dice en otro momento de la novela. Y es que Eleonora es una mujer escindida; literalmente partida en dos, superviviente a medias y a su pesar de un trauma demoledor. Eleonora vive en 1960, pero lleva muerta desde la noche del suicidio de Hitler. Si no estuviera tan degradada últimamente la expresión, diría que Eleonora es una muerta en vida que suplanta su resignada existencia actual por medio de empeñarse en unir sus actuales miedos y sinsabores con su existencia anterior, pero tratando por todos los medios de superar, inútilmente, la desdicha que la dejó en la situación en que la encontramos. Sólo esa extraña relación con su más que extraña hija colma la depauperada vida de nuestra protagonista; y no es una relación fácil, en absoluto, como no lo son, por regla general, las que se establecen entre madres e hijas. El propio autor lo recuerda en otro sitio: 

“Las relaciones humanas son difíciles, lo sabemos todos. Y las relaciones entre madres e hijas mucho más. Además, cada relación madre-hija se asienta en códigos completamente desconocidos para los demás, lo mismo ocurre en una pareja. Pero entre una madre y una hija existe un acercamiento o un alejamiento con rasgos de dulzura y crueldad en partes iguales. Dulzura en cuanto al amor y crueldad en cuanto al dominio y al intento filial por zafarse de ese dominio y de alejarse del modelo materno. La lucha puede ser cruenta.”
Y aquí, por las especiales circunstancias que la condicionan y la hacen tan especialmente traumática, el lector descubrirá la certeza implacable de este aserto. 

Termino lamentando, sin embargo, la poca confianza del autor, que pese a estar perfectamente avalado por la tradición decimonónica y de comienzos del XX, no se ha atrevido a titular la obra con el nombre de su inolvidable protagonista. Ha optado, sí, por un título enigmático y llamativo (lo que es del todo encomiable), pero hubiera deseado la valentía de llevar a Eleonora hasta el nombre mismo de la novela, porque es bien cierto que Daniel Dimeco ha creado un personaje destinado ya a quedar no sólo como referencia inmediata de esta obra, sino entre los inolvidables de la gran literatura.

Y, por cierto, quiero dejar patente también mi sana envidia por los lectores y el jurado del mencionado premio Clarín por haber sido capaces de encontrar novelas superiores a esta de El mapa de las viudas con la que nosotros tanto hemos disfrutado.

PRESENTACIÓN DEL PREMIO DE NOVELA Y POESÍA

El mapa de las viudas de Daniel Dimeco (novela)
Poemarx de David Benedicte (poesía)
Badajoz, 23 de abril de 2013
Las Casas Consistoriales de la Plaza Alta fueron ayer testigo de la presentación de los libros ganadores de los premios de poesía y novela Ciudad de Badajoz 2012. El primero de ellos -que llegaba a su 31 edición- se lo llevó David Benedicte por la obra Poemarx, mientras que el segundo -que cumplía 16 ediciones- fue del autor Daniel Dimeco por el título El mapa de las viudas. Al acto de presentación, que contó con los dos galardonados, asistió el alcalde de la ciudad y la concejala de Cultura, Paloma Morcillo.
Diario Hoy de Extremadura