Ulrich Seidl

IMPORT / EXPORT

Fotograma de la película

El director y guionista austriaco Ulrich Seidl siempre (me) sorprende desde que vi su trilogía Paraíso. Sus propuestas no dejan de revolver en los estómagos apuñalados, tan sólo, por el confortable tóxico del estrés de las ganancias y el consumo. Por el cañón de su cámara, que es una verdadera arma de destrucción, dispara pólvora directamente a las llagas de personajes atormentados, soñadores, abandonados, solitarios, aferrados al catolicismo tradicional, enfurecidos, mansos, autodemoledores, los hay de todos los pelajes y condiciones, como en el vecindario de cualquiera de nosotros, allí donde nuestros ojos no siempre alcanzan a ver.

Las historias que alimentan Import/Export (2007) se cruzan en esa frontera de acero y hielo, en el surco cavado entre la Europa atlántica y la eslava. Gentes que arrastran sus vidas con la esperanza de escapar de la grisura, a pesar de los riesgos de caer en la negrura. Olga se monta en un tren en Ucrania que la lleva hasta Viena para limpiar en un geriátrico y trabajar de modelo porno por internet. Paul es un guardia jurado en paro que hace el recorrido inverso por carretera acompañando a su padrastro con la finalidad de reparar máquinas tragaperras en la tundra.

Ambos, y todos los que se les parezcan, tienen un pasado mucho más complejo y duro de lo que cuenta esta simple descripción. Ambos dejan atrás no sólo un país. Ambos llevan consigo el brillo en los ojos intentando iluminar la turbiedad de las cloacas por las que se mueven. Personajes de una escalofriante normalidad y que Seidl presenta casi con vocación documental.

Import/Export, una película no apta para todas las sensibilidades, estuvo nominada a la Palma de Oro como mejor película en el Festival de Cannes (2007) y en el Festival de Gijón (2007).

TRILOGÍA PARAÍSO (AMOR, FE Y ESPERANZA)

Amor, Fe y Esperanza
Está claro que cada persona entiende la existencia del Paraíso propio de una manera absolutamente personal, incluso quienes se aferran a la idea cristiana del mismo lo condimentan con sus fantasías. El Paraíso y el Infierno suelen estar mucho más cerca de lo que nos creemos, suelen ser sitios vecinos cuyas lindes se difuminan fácilmente hasta el extremo que no sabemos exactamente dónde estamos haciendo pie o de qué manera hemos ido a parar adonde no queríamos.
 
El cineasta austriaco, Ulrich Seidl, ha conseguido, a través de su trilogía Paraíso (Amor, Fe y Esperanza), construir islotes, o mostrar mediante polaroids, esa frontera peligrosa, ese borde oscuro en el que es posible encontrar la felicidad buscada o el dolor más triste.
 
Amor

La sutileza en las escenas no pasan desapercibidas y llenan de admiración. Seidl muestra situaciones que en otras cinematografías hubieran sido resueltas mediante ríos de sangre, pero él opta por sugerirlas y el espectador las capta, vaya si lo hace, y hasta se siente identificado.

 
En Seidl he descubierto a un creador que trabaja en los túneles del arte, se trata de un obrero que avanza soterradamente, linterna en la cabeza como los mineros, y, mediante el humor y el drama, va dando zarpazos inesperados.
 
Fe

Las vacaciones del Primer Mundo surgen como paréntesis de locura, deseos ocultos y fanatismos: en Amor, una mujer de edad mediana, sin marido y con una hija adolescente con la que tiene poca comunicación, se va de vacaciones sexuales a un resort de lujo en Kenia. En Fe, una mujer que, como la anterior, también ronda la cincuentena y que ha abrazado el ultracatolicismo aprovecha sus vacaciones para evangelizar a marginales y descreidos en una Austria acomodada que anda la deriva en cuanto a sus creencias. Y, finalmente, en Esperanza, un grupo de adolescentes obesos (aunque la protagonista es una de las adolescentes) pasan sus vacaciones estivales en un campo de reeducación con la más o menos firme intención de perder kilos.

 
Esperanza

Las tres películas están abrazadas por los sentimientos de soledad y desamor, y transitadas por la alienación de sus personajes y por una lucha no siempre visible para ellos de total pérdida de sus propios ejes existenciales que, intentan, camuflar incursionando en diferentes variantes del Paraíso. Tres mujeres con ansias de llenar sus vidas vacías en un entorno que, supuestamente, satisface todas las necesidades materiales.