Roger Ballen

LA SANGRE QUE TEME A LA SANGRE

'Headless' by Roger Ballen

‘Headless’ by Roger Ballen

Ellos la mataron, yo lo sé y sólo yo lo sé. No fue su culpa, fue un accidente, no sabían lo que hacían. Son casi unos niños. Son inocentes… son mis hijos... Así arranca Lilly, el primero de los relatos, y así es el pulso que conservan los siguientes hasta la última página.

En la calle Retorno de Ciudad de México pasan cosas. Allí, la vida y la muerte, la enfermedad, los deseos, los descuidos, los amores y desamores se entrecruzan, se rozan, se chocan, se devoran. Retorno 201 es un libro de relatos, historias que transitan las violencias personales, los dolores más íntimos, el amargor de unos seres muchas veces astillados, descreídos o con convicciones tan inamovibles que acaban hundidos en un pantano fétido a expensas de los odios y las decisiones irracionales.

Las imágenes y sensaciones que crea la escritura de Guillermo Arriaga hacen tajos en la piel, quiebran huesos, solidifican la sangre, amarran los tendones, erizan los nervios, contraen los músculos con una violencia soterrada y visceral hasta que, al final de cada uno de los relatos que componen Retorno 201, la calle se acaba, despierta el silencio y la noche se impregna del aroma ácido de la putrefacción y la hiel.

Ya sea en 21 gramos, Babel, Amores perros o Los tres entierros de Melquiades Estrada, los guiones de Arriaga aspiran el alma del desierto, tanto del que echa raíces en las entrañas de personajes regados por las amarguras como el más literal y polvoriento de Chihuahua.

Retorno 201
Guillermo Arriaga
Verticales de Bolsillo 2008

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EL HOMBRE ES UN GRAN FAISÁN EN EL MUNDO

by Roger Ballen

La tapa de un ataúd apoyada contra la pared, junto a la estufa de azulejos, aguarda la muerte de la vieja Kroner. La lechuza pasa volando ante la ventana y bajo la luz oblicua la lechuza se duplica. El carpintero se adentra en la entrepierna de su mujer. Encima del cabecero de la cama cuelga una foto de la madre, sonriente, que ahora espera a que la lechuza se pose sobre el techo de la casa.

Las palabras de Herta Müller (Premio Nobel 2009) en El hombre es un gran faisán en el mundo (Punto de Lectura, 2009) se entretejen hasta crear unas imágenes tan poderosas que es imposible sustraerse al universo que describe. De fondo, la dictadura del matrimonio Ceaucescu lo enturbia todo: Rudi gana mucho dinero en la fábrica. Y mantiene buenas relaciones con el tío de la policía secreta… Rudi le regaló un alfiler de corbata y unos gemelos de vidrio.

Katharina regresó de Rusia después de la guerra. Allí abría las piernas por un trozo de pan porque el hambre duele. Windisch volvió al pueblo cuando se acabó su tiempo como prisionero de guerra. Katharina y Windisch ataron sus vidas con la intención de escapar de tanta muerte. Windisch y Katharina parieron a Amelie.

Mientras que Rumania está gobernada por Ceaucescu, los suabos, los rumanos de étnia germánica (como la propia Müller) esperan la ansiada autorización que les dé vía libre para mudarse a Alemania. Para obtener el pasaporte hay que recurrir a los regalos y someterse a una burocracia provinciana vestida de erotismo casposo. El cura busca las partidas de nacimiento con las mujeres jóvenes de las familias en una cama de hierro que tiene en la sacristía. El policía pierde y traspapela hasta siete veces las solicitudes y los timbres fiscales y también los busca sobre un colchón con las mujeres que quieren emigrar.

Un pueblo entero que intenta conseguir la libertad a costa de su propia dignidad. La idea de un sueño caro más allá de las fronteras y que es imprescindible pagar para no morir ahogado y a la espera de que la lechuza se pose sobre el tejado.

El título de la novela hace referencia a una creencia rumana que asocia al faisán con un perdedor. Una bellísima alegoría del fracaso que sucede a la necesidad desesperada.

Otra novela de Herta Müller en Café Copenhague: En tierras bajas.