Jeffrey Eugenides

LA TRAMA NUPCIAL



Los problemas amorosos de Madeleine empezaron cuando sus lecturas de teoría literaria desconstruyeron la idea que tenía del amor. Esta es la frase que al autor de La trama nupcial le inspiró para escribir la novela.
Jeffrey Eugenides es de esos autores que se toma su tiempo y que, entre una novela y la siguiente, deja pasar casi una década, permitiendo que los lectores reposen lo leído, reposa él y, mientras tanto, elabora la siguiente historia. Todas son historias de calidad, eso sí. Ciertamente una rareza en este sinfín de publicaciones escritas a toda prisa entre gallos y medianoche antes de que la efímera fama decaiga o se evapore.
Eugenides ha demostrado con Las vírgenes suicidas (1993), Middlesex (2002) y La trama nupcial (2011 en inglés y 2013 en español por Anagrama) que tiene una especial maestría para trabajar como técnico de las conexiones cerebrales de los personajes que crea. Desde aquellas cinco hermanas Lisbon que optan por el suicidio sin que quede demasiado claro el motivo (madre castradora, idea romántica, depresiones de adolescentes) a esta nueva novela en la que la bipolaridad de uno de los personajes va adquiriendo proporciones cada vez mayores hasta “viciar” completamente toda la trama.


Alumno de Harvard (foto Reuters)



La trama nupcial se centra en un menage à trois cuyo vértice es Madeleine, una joven en su último año de estudios y sin saber por dónde conducir su vida. Entorno a Madeleine giran dos hombres: el novio bipolar aspirante a científico (Leonard) y el amigo enamorado de los estudios sobre religiones (Mitchell) que cree que yendo a la India va a encontrar el sentido de su existencia. A diferencia de Las vírgenes suicidas en la que a cada giro de página el lector puede encontrarse con una sorpresa, en esta novela Eugenides rasga la carne y hunde la navaja recorriendo los circuitos cerebrales y las sensaciones de fracaso que experimentan los personajes en un buceo por aguas turbias y muchas veces fétidas.
Un viaje desde el amor teórico a la realidad. Una necesidad desesperada de salvarse de los rigores y azotes de la mente.
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LAS VÍRGENES SUICIDAS

Gone with the wind by Markku Salo

Entrar en una almoneda y perderme entre los trastos viejos usados por gente desconocida (muerta o viva) para mí es una de las actividades más gratificantes y relajantes. Si a eso le agrego que entre lámparas cochambrosas y candelabros plateados de antigua familia de clase media y orgullosa de serlo me topo con un libro que tenía pendiente de leer desde hacía muchos años, Las vírgenes suicidades de Jeffrey Eugenides, ya el día se convierte en un éxito absoluto.

 
Los adolescentes del barrio no habían tenido jamás un encuentro cara a cara con la muerte. Los últimos muertos de los que habían oído hablar eran los asesinados en los campos de batalla durante la Segunda Guerra Mundial y eso había sido en sitios muy apartados del suburbio junto al lago Michigan, próximo a la frontera con Canadá, donde se desarrolla la historia.
 
Todo comenzó un 9 de julio, cuando una de las cinco hijas de la muy católica familia Lisbon se suicida. A partir de ese momento, durante los siguientes trece meses, los Lisbon, el barrio y la vida de los vecinos va a sufrir un cambio rotundo.
Los insectos muertos se contaban por millares, eran las moscas del pescado que habían infectado el verano y de las que no se podían librar ni siquiera quemándolas, lo que hizo que nos parecieran más muertas que cualquier cosa que pudiéramos imaginar.



La familia Lisbon
Fotograma de la versión cinematográfica dirigida por Sofia Coppola

La muerte está presente en esta novela, claro que sí, pero no tiene la espesura agobiante que podría imaginarse cuando hablamos de cinco adolescentes que optan por el suicidio, porque, lo que la niñas Lisbon querían, incluso después de que muriera la primera de ellas, era vivir… si nos dejan.

Plan premeditado entre las cinco hermanas, depresión profunda, lo que más interesa en la novela de Eugenides es saber qué hay detrás, cuál es el trasfondo que se vive en esta familia que, con su decadencia, marca el retraimiento de todo un barrio antiguamente orgulloso de ser la clase media americana.

Las vírgenes suicidas fue llevada al cine en el 2000 por Sofia Coppola (tráiler).