Finlandia

COMO UN HOMBRE QUE HA VUELTO DE UN LARGO VIAJE

Oldman

Como un hombre que ha vuelto de un largo viaje
que se ha echado a dormir rendido por la noche y al despertarse por
la mañana
no reconoce inmediatamente el lugar donde ha ido a parar
y medio dormido, desconcertado, contempla objetos y cortinas,
el contorno de las puertas
la mortecina luz del rectángulo de las ventanas
y sin contacto con el ahora trata de buscar, recordar, y
trata de recordar dónde debería estar, adónde ir, a quién hablar
y no oye las voces de los niños, se han marchado,
y buscando a tientas el lugar de al lado donde alguien respiraba por
la noche
nota que está vacío
y mientras rostros, lugares, habitaciones dan vueltas en la memoria
busca entre ellos este lugar, e intuyendo apenas
lo que busca, la imagen de su esposa, la de los hijos
y finalmente, atenazado por una angustia más profunda que que nunca
entre extraños
levanta la cabeza y contempla de cerca este extraño lugar en el mundo

así alcé hoy los ojos y busqué en los tuyos nuestra juventud común
y vi la desierta habitación de la vejez
llena de la severa luz de los inviernos venideros
que se demoró un instante y después se derritió
en otoño y primavera,
en el temblor del follaje de los primeros abedules
el alto silencio del día de verano, donde grita el zarapito

Heti, melkein heti (inmediatamente, casi inmediatamente)

Lassi Nummi
(Finlandia, 1928)

LA COMADRONA

Lauri Tilkanen como Johannes Angelhurst

Se decía que lo único que volvía del frente de Kannas, en Carelia, eran los sacos repletos de cadáveres y corrían rumores sobre una gran ofensiva de las tropas rusas y de que las líneas del frente no estaban aguantando… Petsamo, Finlandia, junio 1944. Los boches se batían en retirada…

La conocían como la bastarda del rojo, la de Iso-Lamperi, la apodaban la Ojo Chungo u Ojo Salvaje y había sido engendrada en el pecado. En 1918, cuando ella era una niña, a su padre lo represaliaron por comunista en Rovaniemi y después brindaron con sahti y rieron con sus dientes amarillos, como lobos árticos.

Fue una noche de junio cuando te vi por primera vez. Cuando conoció a Johannes Angelhurst, un oficial alemán, y se quedó prendada de su dolorosamente buen olor: A piel de reno macho ungida con ambrosía. A verga pura… Un día de junio de 1944, a las cuatro de la madrugada, la comadrona abandonó la casa en Laponia, acompañada por un contrabandista rumbo al campo de Titovka, al otro lado de la frontera, en la Unión Soviética.

La comadrona infértil que soñaba con casarse con el SS y que éste la fotografiara con la niña de ambos sobre el regazo y un niño sabio, de los de gafas culo de botella, a su lado. Esa era la sinopsis de la felicidad en estado más limpio. Pero se dio de frente con la realidad, siempre más cruel que el sueño, y descubrió que en Titovka la esperaba esa enigmática Operación Establo de la que ella jamás había oído hablar, un lugar al que Ojo Chungo tenía prohibido acercarse.

Katja Kettu, como su compatriota Sofi Oksanen, no sólo escriben. Ambas autoras finlandesas hacen cirugías literarias que impactan y deleitan, exprimiendo los jugos de la Historia e inyectándolos en las venas de personajes vivos, realistas a los que dan ganas de abrazar y proteger o de rechazar y castigar. El director finlandés, Antti Jokinen, ha llevado La comadrona (Alfaguara 2014) al cine bajo el título The Wildeye como también hizo con Purga, una de las novelas de Oksanen.

Katja Kettu, además de autora de La comadrona, Premio Runeberg 2012, es cantante del grupo punk Confusa.

 

LOS BEBÉS DE FINLANDIA DUERMEN EN CAJAS DE CARTÓN

Durante 75 años, las mujeres embarazadas en Finlandia han recibido cajas de cartón del Estado. Es como un paquete inicial con ropa, sábanas y juguetes que a su vez puede ser usado como camita. Muchos argumentan que esta política ha ayudado a que el país nórdico sea una de las naciones con menor tasa de mortalidad infantil en el mundo.
Se trata de una tradición que data de la década de los años 30 y busca dar a todos los niños finlandeses, sin importar su condición social, un comienzo de vida equitativo.
El paquete de maternidad, un regalo del gobierno, está disponible para todas las que esperan un bebé. Contiene monitos, sacos de dormir, ropa para el aire libre, productos para el baño, así como pañales y un colchón pequeño. Con el colchón en el fondo, la caja se convierte en la primera cama del bebé. Muchos niños tienen su primera siesta dentro de la seguridad que brindan las paredes de cartón. Las madres pueden escoger entre tomar la caja o recibir efectivo (unos US$214), pero el 95% opta por la caja, pues su valor es mucho mayor. Esta tradición nació en 1938. Al principio era sólo para familias de bajos recursos, algo que cambió en 1949. “No sólo fue ofrecido a todas las futuras madres, sino que la nueva legislación también significó que, para obtener la caja, tenían que visitar a un médico y una clínica pública prenatal antes de los cuatro meses de embarazo”, cuenta Heidi Liesivesi, quien trabaja en Kela, la institución de seguridad social finlandesa.
La caja les daba a las madres lo que necesitaban para cuidar a sus bebés, pero también ayudaba a guiar a las mujeres hacia los brazos de los profesionales de la salud del Estado de bienestar naciente de Finlandia.
Cambio brusco
En los años 30, el país nórdico era muy pobre y la mortalidad infantil era alta, con 65 muertes por cada 1.000 nacimientos. Pero estos datos mejoraron rápidamente en las décadas siguientes. Mika Gissler, un profesor del Instituto Nacional de la Salud y Bienestar en Helsinki, ofrece varias razones para esto: a la caja de maternidad y los cuidados prenatales para todas las mujeres en los años 40 les siguieron, en los 60, un sistema de seguridad social nacional y una red de hospitales centralizada.
Con 75 años, la caja está ahora institucionalizada en Finlandia como la transición hacia la maternidad, algo que une a varias generaciones de mujeres. Reija Klemetti, de 49 años, vive en Helsinki. Recuerda ir a la oficina de correos y recoger la caja de uno de sus seis hijos. “Era emocionante recibirla y que de alguna forma fuera la primera promesa de bebé. Mi mamá, mis amigos y mis familiares estaban ilusionados con ver qué tipo de cosas recibiría y qué colores habían escogido para ese año”. Su suegra, de 78 años, contó en gran medida con la caja cuando tuvo al primero de sus cuatro hijos en los años 60. En ese punto, tenía poca idea de lo que podía necesitar.
Más recientemente, la hija de Klemetti, Solja, compartió con 23 años la emoción que su madre sintió una vez, cuando se hizo poseedora de la “primera cosa substancial” incluso antes que el bebé. Ahora tiene dos hijos.
“Es fácil saber en qué año nacieron los bebés, porque cada año cambia un poco la ropa que viene. Está bien comparar y pensar ‘ese niño nació el mismo año que el mío'”, dice Titta Vayrynen, una madre de 35 años que tiene dos hijos.

“Las más felices”

Algunas familias no podrían costear el contenido de la caja si no fuera gratuito, a pesar de que para Vayrynen fue más una cuestión de ahorrar dinero. Ella trabajaba muchas horas cuando quedó embarazada de su primer hijo y agradeció no tener que buscar tiempo para salir de compras y comparar precios.
“Hubo un reciente informe en el que se asegura que las madres finlandesas son las más felices del mundo y la caja es una de las cosas que me vienen a la mente. Nos cuidan muy bien, incluso ahora que algunos servicios públicos han sido recortados”, agrega Vayrynen. Cuando tuvo a su segundo hijo, Ilmari, ella optó por el dinero en efectivo en lugar de la caja y sencillamente volvió a usar todo lo que le habían dado para su primogénito Aarni. Un niño también puede pasarle ropa a una niña y viceversa, pues los colores son deliberadamente neutrales.
El contenido de la caja ha cambiado bastante con el paso de los años. Durante las décadas del 30 y del 40, tenían telas porque las madres estaban acostumbradas a confeccionar ropa de bebés. Pero durante la Segunda Guerra Mundial, el algodón y los tejidos eran requeridos por el Ministerio de Defensa, así que en las cajas había sábanas de papel y un cobertor de tela. En los años 50 hubo un incremento de la ropa fabricada, y en los 60 y 70 la indumentaria incorporó nuevas telas elásticas.
Sin desechables ni biberones
El saco de dormir apareció en 1968 y al año siguiente hubo pañales desechables por primera vez. Pero no por mucho tiempo. Con la llegada del nuevo siglo, retiraron los pañales desechables y regresaron los de tela, cumpliendo con lineamientos de protección del medio ambiente.
Motivar una buena maternidad y paternidad siempre ha sido parte de la política de la caja. “Los bebés solían dormir en la misma cama que sus padres y se recomendó dejar de hacerlo”, explica Panu Pulma, profesor de historia finlandesa y nórdica en la Universidad de Helsinki. “Incluir la caja como cama significó que la gente empezó a dejar que sus bebés durmieran aparte”.
En determinado momento, las botellas de bebés (biberones o teteros) y los chupetes o chupones fueron retirados para promover la lactancia materna.
“Uno de los principales objetivos de todo el sistema ha sido lograr que las mujeres den más el pecho”, dice Pulma, quien agrega que “ha funcionado”.
El experto también piensa que incluir un libro de cuentos ilustrado ha tenido un efecto positivo, pues motiva a los niños a manipular libros y, un día, a leerlos.
Además de todo esto, Pulma asegura que esta caja es un símbolo. Un símbolo de la idea de igualdad y de la importancia de los niños.
Helena Lee (BBC)

CUANDO LAS PALOMAS CAYERON DEL CIELO



Sofi Oksanen by Carlos Rosillo



Los ratones siempre aparecían para predecir la muerte de un ser próximo, o esa era la creencia de Juudit y por eso tenía la certeza de que su marido continuaba vivo.
Desde Las vacas de Stalin, pasando por la extraordinaria Purga, hasta esta flamante Cuando las palomas cayeron del cielo, me ha resultado imposible abstraerme al embrujo que produce en mí la literatura de Sofi Oksanen, escritora finlandesa cuya imagen se asemeja a la de una cantante pop. Una vez más, Oksanen vuelve a sorprender creando una tela de araña fascinante por la que transitan unos personajes de lujo a los que, con enorme maestría, les disecciona la psique y los expone a través de los sutiles recovecos de los aconteceres históricos para hacerlos jugar en un escenario plagado de emociones y contradicciones personales.
Oksanen pone a prueba las reacciones humanas, deja al descubierto todo lo ladinos que podemos ser en una coyuntura en la que lo que nos jugamos es nuestra propia vida.
En Las palomas cayeron del cielo (Ediciones Salamandra, 2013) se narra la historia de unos seres encadenados a los vaivenes a los que la Historia somete a Europa a mediados del siglo XX, concretamente a Estonia, encadenados mutuamente por delaciones, traiciones y mentiras. Algo como Ven, sigamos hablando mientras tomamos un café y que podría ser una sencilla e inocente invitación, se convierte en la frase más aterradora cuando el que la pronuncia es alguien que quiere vangarse.
Leer se vuelve aún más placentero cuando es posible vivir historias como esta.

DELICIOSO SUICIDIO EN GRUPO

Arto Paasilinna
Kittilä 1942
Editorial Anagrama 2007
ISBN: 978-84-339-7120-3

¿Qué es lo que lleva a que un par de finlandeses convenzan a muchos más compatriotas a suicidarse en grupo? La respuesta puede resumirse en una: soledad.

Las primeras líneas de Delicioso suicidio en grupo son las siguientes: El enemigo más poderoso de los finlandeses es la oscuridad, la apatía sin fin. La melancolía flota sobre el desgraciado pueblo y durante miles de años lo ha mantenido bajo su yugo con tal fuerza, que el alma de éste ha terminado por volverse tenebrosa y grave. Tal es el peso de la congoja, que muchos finlandeses ven la muerte como única salida a su angustia.

Dos personajes, el empresario Rellonen y el coronel Kemppainen, al amanecer del día de san Juan a orillas del lago Humalajärvi (lago de la borrachera), se conocen por casualidad cuando ambos tienen planeado quitarse la vida. Después de largas charlas y de mucho coñac, ambos deciden ayudar a otros suicidas y para ello publican un anuncio en un diario de tirada nacional:

¿Estás pensando en suicidarte?
No te precipites: no estás solo
Somos muchos los que pensamos igual que tú e, incluso, lo hemos intentado…

Con humor característico de Arto Paasilinna, Delicioso suicidio en grupo llega a ser una deliciosa narración de cómo ponerle fin a la vida de una manera que no sea la habitual. El trasfondo de esta novela es una realidad aterradora que las estadísticas de los países nórdicos ponen de manifiesto de manera fría. El propio Paasilinna a través de sus personajes mencionan una lacra en Finlandia: la tasa de suicidios es mayor que la de homicidios y asesinatos en una proporción de 1.500 a 100. La falta de luz natural y unas relaciones humanas que, en muchos casos, pueden llegar a ser excesivamente distantes y corteses empujan a estas sociedades altamente civilizadas a desenlaces trágicos.

Treinta y tres aspirantes a suicidas inician un viaje por Europa en un autobús con las máximas comodidades que los llevará a protagonizar una roadstory que, por momentos, pierde el ritmo y el interés que tiene durante la primera mitad de la obra.

Así y todo, Delicioso suicidio en grupo es una buena novela para acercarse al universo de Arto Paasilinna, el autor de El año de la liebre o de La dulce envenenadora entre otras.

PURGA


Sofi Oksanen

Jyväskylä (Finlandia)
Editorial Salamandra
Premio Mika Waltari, Premio Finlandia, Premio Runeberg y Premio de Literatura del Consejo Nórdico

“La mosca siempre gana” es el primer capítulo de esta impresionante novela de la finlandesa Oksanen. La novela tiene una estructura que obliga al lector a estar todo el tiempo pendiente del presente y del pasado.
Dos mujeres, una anciana estonia y una joven rusa, cruzan sus vidas en una despoblada zona rural en 1992. Miedos y desconfianzas. Los detalles y una sólida y bien narrada historia van construyendo unos personajes que se filtran en el lector hasta que uno queda atrapadado en una tela de araña. En ese ir y venir constante en el tiempo, pasamos del presente post-Muro de Berlín a los duros y desconcertantes días posteriores a la Segunda Guerra, donde cada habitante intenta resituarse en un país, la liliputiense Estonia, que acaba fagocitada por las fauces del Imperio soviético.
Con el brillante estilo de la mejor literatura nórdica, Oksanen no escatima dureza, intimidad, dolor y hasta se involucra en temas más actuales como el tráfico de mujeres. En esta novela, los personajes sobreviven al siglo XX, a las mentiras, a las traiciones, a las rivalidades de antaño y al dolor.
Como en Las vacas de Stalin, una vez más, Sofi Oksanen deja el listón bien alto. Lo que no se comprende en este libro, mejor dicho en su versión española, son los errores ortográficos y ciertos laísmos que molestan y distraen de la lectura.
 

LAS VACAS DE STALIN


Sofi Oksanen
Jyväskylä (Finlandia) 1977
Editorial 451

Sofi Oksanen fue un grato descubrimiento para mí, de esos que proporcionan mucho placer, porque nadie los recomienda con vivacidad sino que uno se los encuentra en una librería y, para quienes tenemos cierta predisposición a las rarezas, a lo no convencional, leer el título Las vacas de Stalin es todo un imán.

Tres generaciones de mujeres que van y vienen a través del golfo de Finlandia, de una costa a otra, del sentir de ser estonia al de ser finlandesa. Lo que se deja atrás y lo que se consigue en la nueva vida. La narración marcada por frases breves y, quizás, por una fría dialéctica nórdica, consigue transmitir la historia con fuerza y contundencia. Política, guerra, amor y enfermedad son algunos de los temas de la primera novela de esta mujer que se ha convertido en todo un icono transgresor en su país y en un puente de unión entre su tierra ancestral, Estonia, y la de nacimiento, Finlandia.

Anna es bulímica, su madre, Katariina escapó de la Estonia soviética y se casó con un borracho en Finlandia. En Estonia quedó Sofía, la abuela, el recuerdo del duro pasado stalinista.

Sofi Oksanen (http://www.sofioksanen.com/) es escritora y dramaturga, ganadora del Nordic Council Literature Prize 2010.