Errata Naturae

LA PEQUEÑA JONNA

by Joakim Eskildsen

Katrine, una de las amigas de Jonna Olsen, vivía en un hogar umbrío. Katrine guardaba una montaña de compresas usadas debajo de los muelles del colchón de la cama. Son mis hijos, decía, y se dejaba caer al suelo entre sollozos.

Kirsten Thorup, Gran Premio del Consejo Nórdico de Literatura 2000, encadena un relato llano, salpicado de esos instantes oscuros que nos coloca en la permanente espera del hecho que nos puede hacer sobresaltar. El tiempo transcurre aunque pareciera que se ha detenido desde hace mucho y que todo continúa igual. Una sucesión de acontecimientos cotidianos aderezados por los sinsabores de quienes no tienen nada material y viven en un fino equilibrio entre la caída y el descenso.

La cocina de la casa de la infancia y el hogar estrecho del ahora. Los hermanos que una vez, hace ya muchos años, decidieron irse tan lejos como se lo permitió el planisferio. El padre al que ven poco y la madre que le espera asándole el pollo con patatas nuevas. El alcoholismo y la soledad de la que pareciera que es imposible zafar. Las estaciones van una tras otra sin parar, pero manda el invierno escandinavo y su mano firme sobre aquella Jutlandia paupérrima de posguerra. Personajes que el destino ha entrelazado para que compartan un mismo sitio perdido en el mundo.

El padre de Jonna, la protagonista-narradora de La pequeña Jonna (Errata Naturae 2015), no deja de pensar en el momento de volver a marcharse en sus trenes y sus coches de línea a recorrer el país y alojarse en tristes cuartuchos de pensión. Mejor eso que quedarse allí sentado como en una cárcel.

Aspiraciones truncadas por el corsé de lo correcto y lo incorrecto, seres esclavos de esa línea social, rígida y tiránica, trazada para regular el bien y el mal a través de la vigilancia de los ojos tuertos de los demás.

@DanielDimeco

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SUSANNA

Susanna
Gertrud Kolmar
Errata Naturae
ISBN: 978-84-937889-2-6
Año: 2010
 
A media noche se oía el sonido de una máquina de escribir. Las teclas que pulsaba Gertrud Kolmar sonaban firmes en el silencio de nieve desde que sus acordes empezaron a salir del apartamento colectivo para judíos en Berlín-Schöneberg el 29 de diciembre de 1939, cuando la II Guerra Mundial ya había estallado. No había tiempo que perder, el final empapaba la atmósfera de la autora.
 
No, yo no soy poeta. Si fuera poeta, escribiría una historia. Escribiría un cuento precioso con principio y final sobre las cosas que sé. Pero no puedo. No soy una artista. Sólo soy una profesora vieja con los cabellos grises, la frente desgastada y bolsas de tanto llorar bajo los ojos cansados… La profesora judía que muchos años antes había aceptado el puesto de preceptora de una muchacha huérfana, bellísima y con tendencia a la melancolía que vivía en un pueblo de oscuridad corvina alumbrado por luces escuálidas y escalofriantes espera la llegada de una autorización que la libere de la Alemania de Hitler una vez que pueda partir a Estados Unidos.
 
La alumna, Susanna, es pura poesía en sí misma, sus palabras y pensamientos llevan al lector a pensar en verso, en los versos que expresa a través de sus parlamentos: Son alas, son pájaros. Gaviotas. Gaviotas de plata. Vienen del mar, desde muy lejos. Palabras de una niña perturbada que exuda las sensaciones e imágenes que habitan en su cabeza y que va a experimentar el amor por primera vez, un amor desenfrenado.
 
En Susanna (Errata Naturae ediciones) es imposible separar la historia de ficción que narra Gertrud Kolmar de la suya propia. Probablemente, lo que más me impactó cuando acabé de leer esta novela fue el hecho de enterarme que Kolmar la escribiera por las noches, durante todo el mes de enero y mitad del de febrero de 1940. Tres años más tarde, de Kolmar sólo quedaban sus textos y los recuerdos de quienes la conocieron. Las prisas por escribir esta obra se justificaban en esa carrera contra el reloj, mientras que las teclas de la máquina de escribir se entremezclaban con las ruedas de los trenes a Auschwitz. Quizás sea por eso que Kolmar (nacida Käthe Choidziesner y parienta del filósofo Walter Benjamin) escribiese imágenes tan evocadoras como esta: La nieve, que se había derretido el día anterior con la lluvia, parecía cristal bajo nuestros pies, y en las puertas de las casas habían esparcido arena o cenizas.
 
 

DOS PUNTOS DE VISTA

 

Uwe Johnson
Cammin 1934 – Sheerness on Sea 1984
Errata Naturae 2011
ISBN: 978-84-15217-12-1

En la noche del 12 al 13 de agosto de 1961, sin previo aviso, los soldados del Ejército Nacional Popular de la antigua República Democrática Alemana, sellaron los accesos a Berlín Oeste. Calles bloqueadas hasta 1989, estaciones fantasmas y el levantamiento de una muralla que acordonó todo el perímetro de Berlín Occidental.

Conocer a alguien y pensar que ese encuentro es fugaz e intrascendente suele deparar sorpresas, máxime si la historia, como pasa en esta novela de Uwe Johnson, se sitúa en aquel Berlín de 1961. De la noche a la mañana (noche del sábado 12 al domingo 13) la vida de los berlineses cambiaría durante las siguientes tres décadas.

Un fotógrafo de Alemania Occidental y una enfermera de Alemania Oriental se conocen y el destino, en este caso la política, los separa. Lo que pudo haber sido un encuentro entre un hombre y una mujer en una ciudad europea, se convierte en un ir y venir entre códigos cifrados, temores a las delaciones, pánico a caer bajo el fuego de los guardias de frontera de la RDA apostados en lo alto de las atalayas.

Uwe Johnson, que formó parte del mítico Grupo 47 (Paul Celan, Heinrich Böll, Günter Grass…) en Berlín Occidental describe sin ampulosidad el agobio por alcanzar la libertad perdida y, sobre todo, crea un contexto magnífico donde los personajes luchan o se entregan a la alienación de un sistema descolorido y a los brazos del miedo.

Dos puntos de vista es una postal de ambas Alemanias, de ambos Berlines, bajo el cielo plomizo echado por la amenaza de la guerra y el dolor.