Eduard Limónov

SOY YO, ÉDICHKA

Stephen Shore 1

by Stephen Shore

Odiaba el mundo que transformaba a tiernas chicas rusas que escribían versos en seres jodidos por la bebida y las drogas, que hacían de putas para unos millonarios que les exprimían el alma. Eduard Limónov vive en una habitación minúscula del hotel Winslow, una especie de ratonera para inmigrantes en la esquina de Madison con la calle Cincuenta y Cinco. Trabaja durante un tiempo de auxiliar de camarero en el Hilton y es entonces cuando empieza a detestar Estados Unidos. No tan sólo por una cuestión ideológica (él venía de la Rusia soviética y allí era poeta), sino porque Elena, su joven mujer rusa, con la que llegó de Moscú, le abandona por un rico norteamericano. Es un tema de carácter personal.

¿Dónde está esa Lena lacrimosa, con el perro maltés blanco, negro de la suciedad del deshielo de febrero en Moscú, que apareció en un momento dado en mi casa, huyendo de Vitia, su marido de cuarenta y siete años? Pasa el tiempo y Limónov se sigue preguntano por Elena, por la mujercita suave de la que se enamoró locamente. Elena y él se complementaban en el sexo, pero el idealismo de Limónov y la necesidad desesperada de ella por dejar atrás cualquier tufo soviético y engullir los aromas de Occidente no coinciden plenamente. Él nunca deja de ser ruso. Ella lucha por despojarse de esa piel.

En su obsesión, Limónov llega a arrepentirse de no haber tenido un hijo con Elena. Vagabundeando por Washington Square sueña con secuestrarla, ahora que ella lleva mucho tiempo con otro hombre, llevarla a la dacha de unos amigos y fecundarla en el encierro. Un sueño que se diluye, pero en el que cree con firmeza y desea desesperadamente. Es el sueño de un solitario, un hombre que deambula por las calles de Nueva York (se jacta de conocerlas mejor que nadie) buscando el contacto, físico o de palabra, con algún ser humano que le ayude a atemperar la rudeza de una ciudad que no resulta muy simpática. Busca entrar en mujeres quebradas psicológicamente o abre su cuerpo para acoger los sexos de hombres mayores o de negros que se acomodan entre cartones en alguna plazoleta del West Side.

Eduard Limónov me recuerda a Allen Ginsberg pero con alma rusa (que siempre es otra clase de alma). Ambos aúllan desde sus guaridas mentales como los lobos. Los dos se comen los kilómetros de Manhattan con el deseo en la boca y las gargantas ardientes por el vodka y la ginebra. Limónov y Ginsberg van tras las sombras de hombres y mujeres y cantan Ojos negros y vuelven a beber a la salud de sus ánimas inquietas.

Soy Yo, Édichka
Eduard Limónov
Marbot Ediciones 2014
Traducción de Ana Guelbenzu

@DanielDimeco

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LIMÓNOV O LA ETERNA EMBRIAGUEZ (ZÁPOI)

Eduard Limónov y versión rusa del libro de Emmanuel Carrère
El Hotel Ukraina, o Ucrania, es uno de los edificios emblemáticos de Moscú, una de las joyas de la más pura arquitectura stalinista. Entrar en el Ukraina, antiguamente prohibido a soviéticos de a pie, es iniciar un viaje a las fantasías que cualquier lector pueda tener con respecto al KGB y a los años duros de la URSS de Brezhnev.
La perestroika y la glasnost, denostadas por Eduard Limónov, el personaje sobre el que Emmanuel Carrère escribe este libro, han pulido las tripas del hotel y lo empezaron a alimentar con vocingleros turistas llegados de medio mundo, los mismos que cuando pisan el Cathay de Shanghái se pierden la intrahistoria de crimen y mafia que lo habita y lo convierte en una leyenda.
Después de catorce años de exilio, Limónov llega a Moscú en diciembre de 1989 y nieva como el día que se marchó en 1974. Lo conducen al Hotel Ukraina. La Unión Soviética vive los primeros meses de desconcierto y desgarro, su gente intenta salir de los setenta años de férreo comunismo, pero no saben cómo lograrlo de la manera menos traumática. Está todo por hacer y los más avispados, los que tienen mejores contactos, los menos románticos y moralistas se harán dueños del inmenso botín de un Imperio al que Mikhail Gorbachov, por inoperante, dejó sucumbir embelesado por los brindis en Occidente y por una futura gloria que se le escapó de las manos mientras veraneaba en Sochi.

La vida de Eduard Limónov, escritor, político y aventurero ucraniano nacido como Eduard Veniamínovich Savienko, comienza en 1942 en Dzerzhinsk, nombre que esta ciudad del Volga recibe en honor del bolchevique y fundador de la policía política soviética (la Checa y posterior KGB) Félix Dzerzhinski (de quien Vladimir Putin tiene una foto en su despacho del Kremlin). En 1947, la familia Savienko es traslada al infierno: a la ciudad industrial y ferroviaria de Jarkov, un sitio gris y plano donde el joven Eduard hará sus primeras aproximaciones al universo de la violencia y de donde muy pronto saldrá corriendo, buscando la vida, a Moscú.

Un capítulo especial en la vida de Limónov son las mujeres: Anna (con la que escapa de Jarkov a Moscú), Elena (con la que escapa de la URSS a Nueva York y se convertirá en condesa italiana), Natasha (bipolar y ninfómana), la bella Liza, la adolescente Nastia que lo espera a que salga de las prisiones de Lefortovo, Sarátov y Engels y él la abandona para irse con una actriz. Eduard Limónov sólo se mantiene incorruptible a las mujeres, aunque sea durante períodos bastante largos, y a sus pensamientos. Algunas mujeres lo abandonan, a otras él las deja. Elena y Natasha acaban suicidándose.
Limónov es la historia de una ambición, un ser con la necesaria flexibilidad como para pasar por la pobreza y la riqueza, por lechos femeninos o desnudar su culo para negros en el Central Park; Limónov desprecia a los autores rusos que consiguen lo que él anhela y es alguien que nunca se aparta del amor que siente por su patria, que juega a ser soldado en la Serbia de Milosevoc, mayordomo en Nueva York, bohemio en París, aventurero en Altai, aprovecha el tiempo en la cárcel haciendo yoga, meditación y escribiendo libros y declara que su lugar en el mundo es Asia Central, allí donde las desgajadas ex repúblicas musulmanas de la URSS se debaten resecas y envueltas en polvo.

Autor de libros como: El poeta ruso prefiere a los negros (1979), Historia de un servidor (1981), Diario de un fracasado (1982), El adolescente Savienko (1983), El libro de los muertos (2001), Los hijos del paraíso glamouroso (2008), entre muchos más.

Esta obra de Emmanuel Carrère, publicada en español por Anagrama, ha ganado el Prix des Prix 2011, el Premio Renaudot y el Premio de la Lengua Francesa y nos ofrece un recorrido por parte de la historia rusa y del mundo a través de un personaje que, estoy seguro, tête-à-têtê tiene mucho más que dar que en las páginas de un libro.