Bélgica

MASA

Red by Dou Oleg

Margot cumple sus horas de trabajo delante de su ordenador en una de las últimas plantas de un hotel de Singapur. Margot baja al casino a medianoche y sus estrategias en la ruleta son lo suficientemente poco satisfactorias como para que las pérdidas se acumulen y sólo le quede la esperanza de minimizar daños.

El juego no cesa: los crupieres saludan inclinando levemente las cabezas ante los jugadores habituales, las bolitas de cristal señalan el número ganador, el estimulante sonido de las monedas que se estrellan en el buche metálico de las tragaperras, las luces de artificio que transportan a otras galaxias con la potencia de los psicotrópicos, las ilusiones se unen con las cibertransacciones, la ciberinformación, la cibervida se encadena al ciberestrés o al cibercrimen organizado.

Masa (Tropo Editores, 2014) es una novela de fuerzas invisibles capaces de manejar el mundo mediante instrumentos tecnológicos al alcance de unos pocos, aunque se mantienen las mismas leyes mafiosas de siempre, el éxito y la venganza, el dolor y una decadencia pasmosa en el plano puramente humano. Disponemos de un nuevo medio: Internet. Es cuestión de utilizarlo bien para reescribirlo todo.

Joost Vandecasteele, el autor belga de Masa, ambienta la historia en ciudades conocidas (Bruselas, Hong Kong, Los Ángeles, Singapur…), pero totalmente desprovistas de afectividad o proximidad entre humanos. Personajes-apóstoles dispuestos a dejarlo todo por una ambición profesional casi fanática en la que todos son (somos) la masa, un conglomerado de seres que se agolpan en los semáforos, en las tiendas, en los puestos de comidas, pero no se tocan. Sus movimientos son una elegante maniobra para evitar cualquier contacto con los demás, un baile continuo al ritmo de sus iPods.

La masa, ese rumor constante de miles de opiniones escritas unas encima de otras, habita Internet. Y, después de leer a Vandecasteele, muchas preguntas quedan flotando en el aire: ¿Cómo se ganan las ciberguerras sin saber quién es el enemigo? Porque de esto también trata esta novela.

LE PLAT PAYS

Jacques Brel (Schaerbeek 1929 – París 1978)
© http://chrispiji.unblog.fr/

Avec la mer du Nord pour dernier terrain vague
Et des vagues de dunes pour arrêter les vagues
Et de vagues rochers que les marées dépassent
Et qui ont à jamais le coeur à marée basse
Avec infiniment de brumes à venir
Avec le vent de l’est écoutez-le tenir
Le plat pays qui est le mien

Avec des cathédrales pour uniques montagnes
Et de noirs clochers comme mâts de cocagne
Où des diables en pierre décrochent les nuages
Avec le fil des jours pour unique voyage
Et des chemins de pluies pour unique bonsoir
Avec le vent d’ouest écoutez-le vouloir
Le plat pays qui est le mien

Avec un ciel si bas qu’un canal s’est perdu
Avec un ciel si bas qu’il fait l’humilité
Avec un ciel si gris qu’un canal s’est pendu
Avec un ciel si gris qu’il faut lui pardonner
Avec le vent du nord qui vient s’écarteler
Avec le vent du nord écoutez-le craquer
Le plat pays qui est le mien

Avec de l’Italie qui descendrait l’Escaut
Avec Frida la blonde quand elle devient Margot
Quand les fils de novembre nous reviennent en mai
Quand la plaine est fumante et tremble sous juillet
Quand le vent est au rire quand le vent est au blé
Quand le vent est au sud écoutez-le chanter
Le plat pays qui est le mien.

Le plat pays en vídeo

VIAJE DE INVIERNO

Amélie Nothomb
Kobe (Japón) 1967
Editorial Anagrama
Después de aquellos primeros libros que leí de la belga Amélie Nothomb, Higiene del asesino, Estupor y temblores, Antichrista y Cosmética del enemigo, tengo la sensación de que las siguientes novelas suyas son variaciones de las otras pero en escenarios más o menos diferentes. Lo cual no significa que no tenga mérito ya que hay que saber hacerlo, pero me empieza a resultar aburrido leerla, aunque quiero destacar especialmente el estilo Nothomb, no sólo por la brevedad de lo que escribe, sino por el modo particular como lo hace.
Viaje de invierno tiene un buen comienzo y una excelente caracterización de los personajes, algo que la Nothomb sabe hacer muy bien. El invernal frío parisino junta en un piso de alquiler del barrio de Montorgueil a un funcionario de la compañía de electricidad, a una escritora y a la cuidadora de esta y, en ese ambiente viciado, surge el amor.
Zoilo siente algo muy especial por Astrolabio pero, aunque ella le corresponde, el centro de todas sus atenciones es la salud y obra de Aliénor, un extraño ser que le dicta sus obras y come sin cesar todo lo que le ponen.
Independientemente de lo que a mí me parezca, Viaje de invierno tiene la magia especial que Amélie Nothomb plasma en cada una de sus obras, donde los personajes tienen nombres tan alegóricos y plagados de ironía como su propia vida.
Nothomb siempre recomendable.