Alejandro Kirchuk

RACIMO

Little Kingdom

‘Little Kingdom’ by Alejandro Kirchuk

Run-Run se fue pa´l Norte/ qué le vamos a hacer,/ así es la vida entonces,/ espinas de Israel,/ amor crucificado,/ corona del desdén,/ los clavos del martirio,/ el vinagre y la hiel,/ ay ay ay de mí (Violeta Parra).

Antes, hace mucho. Un Fiat 600 verde engulle 2000 kilómetros a través del desierto desde Santiago de Chile a Iquique. En él viajan una mujer y su hijo y ambos, en la gigantesca complicidad creada en el espacio mínimo, tararean canciones de Nino Bravo y Umberto Tozzi.

Después, hace menos tiempo. Ese mismo chico, ya hombre, de apellido Torres Leiva cruza el desierto en coche. A su lado viaja una niña rescatada a orillas de la carretera de entre la niebla en mitad de la madrugada.

Las niñas desaparecidas van al liceo Pedro Prados y son de Alto Hospicio, Iquique. Están acostumbradas a desconfiar: de sus compañeros, de sus hermanos, de sus padres, de sus madres, del vecino que a veces las invita a salir. Por eso no se entiende qué ocurrió para que se esfumaran sin que nadie viese nada. Ante la pasividad de las autoridades policiales sólo queda una salida: rezarle con fervor y hacerle promesas contundentes a la Virgen de la Tirana, la misma que muchos han visto que sangra por los ojos.

Ximena se esfumó al día siguiente que Carabineros presentara los informes de la investigación y diera por cerrado el caso de las desapariciones de niñas. Concluyeron que las mismas abandonaban sus casas y familias por propia voluntad con la finalidad de alejarse de la miseria. Quizás rumbo a Bolivia o Perú, a sitios donde ejercen la prostitución. Todo puede ser verdad y todo una franca mentira.

Tal vez por eso, los viernes muy tarde por la noche, las cabecitas en círculo apoyaban los dedos sobre el vaso de la ouija y preguntaban por Tamara, otra de las niñas desparecidas. De ahí surgió la palabra r,a,c,i,m,o, en clara referencia a las bombas que explotaron una noche en la fábrica del desierto, ya hace unas lunas, y donde murieron 29 obreros. La conexión entre un hecho y el otro desconcierta y alarma.

Años más tarde, Ximena reaparece al borde de la carretera donde la encontró Torres Leiva, el fotógrafo, y lo que parecía de una manera resultó que era de otra. Las luces amarillas de Iquique parpadean entre las garras del Pacífico y las asfixiantes arenas de Atacama.

Racimo
Diego Zúñiga
Literatura Random House 2015

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OSCURA MONÓTONA SANGRE

by Alejandro Kirchuk

Se la escucha teniendo sexo en la madrugada. Los vecinos permanecen agazapados en la oscuridad de sus habitaciones a la espera de que los sonidos del goce se extiendan en el tiempo. Ellos cronometran los gemidos y por el día contrastan a escondidas los resultados de la observación. Y también se reúnen para que la mujer adulta que ha decidido alquilar su cuerpo a hombres adultos sea expulsada de un edificio del Barrio Norte porteño.

Al otro lado del Riachuelo, en la parte más baja de la tantas veces agreste y salvaje Buenos Aires, la vida se vende a un céntimo por día. Las niñas, nada más nacer, huelen el sexo de los hombres. Al llegar a la adolescencia son expertas amantes que copulan por unos pesos en acelerada devaluación en los asientos reclinados de coches aparcados en callejones oscuros. Pequeñas mujeres que también acercan sus naricitas a las drogas baratas con la vaga ilusión de sobrellevar unas condiciones de vida miserables y afrontar futuros muertos.

De repente, aparecen esos hombres hechos a sí mismos cansados de sus mujeres edulcoradas, capaces de lo que sea con tal de que no le rocen ni un pelo a sus hijas y deciden bombear la adrenalina entre las piernas de las adolescentes de las villas miserias. Y surge la sangre. Porque alguien empuña un arma y ese mismo alguien u otro cualquiera aprieta el gatillo.

¿Cuánto vale realmente una de esas vidas? Poco, casi nada, es una baratija, tan sólo un capricho al alcance de cualquiera.

Oscura monótona sangre (Tusquets Editores Argentina 2010) es una novela de Sergio Olguín y por la que obtuvo el Premio Tusquets Editores de Novela en 2009. Una narración áspera de “amores” desiguales en una Argentina degradada al extremo.