EL HOMBRE ES UN GRAN FAISÁN EN EL MUNDO

by Roger Ballen

La tapa de un ataúd apoyada contra la pared, junto a la estufa de azulejos, aguarda la muerte de la vieja Kroner. La lechuza pasa volando ante la ventana y bajo la luz oblicua la lechuza se duplica. El carpintero se adentra en la entrepierna de su mujer. Encima del cabecero de la cama cuelga una foto de la madre, sonriente, que ahora espera a que la lechuza se pose sobre el techo de la casa.

Las palabras de Herta Müller (Premio Nobel 2009) en El hombre es un gran faisán en el mundo (Punto de Lectura, 2009) se entretejen hasta crear unas imágenes tan poderosas que es imposible sustraerse al universo que describe. De fondo, la dictadura del matrimonio Ceaucescu lo enturbia todo: Rudi gana mucho dinero en la fábrica. Y mantiene buenas relaciones con el tío de la policía secreta… Rudi le regaló un alfiler de corbata y unos gemelos de vidrio.

Katharina regresó de Rusia después de la guerra. Allí abría las piernas por un trozo de pan porque el hambre duele. Windisch volvió al pueblo cuando se acabó su tiempo como prisionero de guerra. Katharina y Windisch ataron sus vidas con la intención de escapar de tanta muerte. Windisch y Katharina parieron a Amelie.

Mientras que Rumania está gobernada por Ceaucescu, los suabos, los rumanos de étnia germánica (como la propia Müller) esperan la ansiada autorización que les dé vía libre para mudarse a Alemania. Para obtener el pasaporte hay que recurrir a los regalos y someterse a una burocracia provinciana vestida de erotismo casposo. El cura busca las partidas de nacimiento con las mujeres jóvenes de las familias en una cama de hierro que tiene en la sacristía. El policía pierde y traspapela hasta siete veces las solicitudes y los timbres fiscales y también los busca sobre un colchón con las mujeres que quieren emigrar.

Un pueblo entero que intenta conseguir la libertad a costa de su propia dignidad. La idea de un sueño caro más allá de las fronteras y que es imprescindible pagar para no morir ahogado y a la espera de que la lechuza se pose sobre el tejado.

El título de la novela hace referencia a una creencia rumana que asocia al faisán con un perdedor. Una bellísima alegoría del fracaso que sucede a la necesidad desesperada.

Otra novela de Herta Müller en Café Copenhague: En tierras bajas.

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