LA STASI

Cuartel General de la Stasi
Berlín Este
En la calle no anda nadie, ha desaparecido todo el mundo, aunque en Stralsund las miradas suelen estar detrás de las cortinas y los oídos en los micrófonos de la Stasi. (Capítulo veinticinco de El mapa de las viudas)
Se sabía que la policía política socialista infiltró las más altas instituciones de Alemania occidental, que un jefe de gabinete del canciller Brandt trabajaba para el enemigo y que hasta el disparo que desató la contracultura juvenil occidental partió de un policía a sueldo oriental, pero ahora acaba de saberse que miles ex agentes de la siniestra policía oriental siguen trabajando en la administración de la nueva Alemania.
Según un informe de la Universidad Libre (FU) de Berlín que adelanta el Financial Times Deutschland, 17.000 funcionarios de la presente administración democrática, en los cinco estados orientales, han tenido vínculos con la policía, en su mayor parte como topos, soplones y delatores sobre la vida de sus parientes, vecinos y amigos bajo el régimen socialista. Miles de ciudadanos cumplieron años de cárcel por faltas nimias o incluso inventadas.
 

La premiada película La vida de los otros ha hecho accesible y comprensible, recientemente, cómo funcionaba el sistema de delación y represión, en un estado que se ocupó viciosamente de reunir informes sobre casi toda su propia población. A cambio de favores, a veces mínimos, la mitad de los 200.000 miembros de la Stasi cooperaron activamente como informadores en la deslealtad hacia las relaciones personales.

Un agente por cada 50 habitantes
La República Democrática Alemana (RDA) ostenta el triste record de haber contado a un agente por cada 50 de sus habitantes. La Stasi, o Seguridad del Estado, era la policía política, en su mayor parte secreta, encartada de la labor represiva. Todo el funcionariado de la RDA hubo de ser escrutado, según la legislación aprobada para la reunificación de las dos Alemanias. Pero se ha comprobado que muchos de los funcionarios despedidos por colaboradores siguieron manteniendo tranquilamente sus puestos.
El informe de un equipo de la FU que se especializa en el sistema de la RDA ofrece revelaciones ahora “de una dimensión que nadie podría haberse esperado” a estas alturas, dice el jefe de éste Klaus Schröder. Así se sabe que en Sajonia, la región histórica más potente de la antigua RDA, la mitad de los funcionarios con demostrados servicios para la Stasi lograron manter luego el puesto en la nueva administración. En muchas localidades las leyes de limpieza en la administración se aplicaron a conveniencia y “con gran superficialidad”, según Schröder.
Recientemente se ha sabido que la pareja de policías encargada de la seguridad en la casa de fin de semana de la canciller Merkel habían trabajado para la Stasi y la policía federal (BKA) ha admitido que contrató en 1990 a 48 agentes de dicho cuerpo, de los que 23 seguían 20 años después al servicio.

 

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